¿A qué suena la felicidad?

Los jugadores celebran el triunfo con la afición

Cuando algo o alguien te quita las pequeñas cosas de la vida, se nota y mucho. A veces, los seres humanos no se dan cuenta de los detalles que tienen a su alcance hasta que, por unas cosas u otras, dejan de estar. Ahí es cuando llegan las lamentaciones o el típico: "no lo he terminado de aprovechar". Por ello, la experiencia siempre te da un golpe de realidad y te advierte de que te diviertas en las cosas cotidianas, no desmerecer lo que hoy puedes tener, pero mañana no. Cuando la pandemia aterrizó en el mundo, las personas dejaron de hacer toda su rutina, viendo reducida su vida a tan solo cuatro paredes. La vida se convirtió en un color blanco, sin nada que resaltar, hasta que, poco a poco, la situación de la Covid-19 ha ido reduciendo y los seres humanos han comenzado una nueva normalidad que, a pesar de no ser la misma que en años anteriores, se agradece a niveles estratosféricos. Uno de esos momentos que ha ido volviendo para los blanquiverdes es esa sensación de piel de gallina cuando todos al unísono ondean la bufanda al viento y cantan el himno del Córdoba en El Arcángel.

El fútbol sin los aficionados no es nada, aunque muchos creían pensar lo contrario. Tras una temporada donde el público no había podido estar en la grada de los estadios, los equipos notaron en demasía la ausencia de sus fieles, siendo escuadras mucho menos fiables en su propio césped. De hecho, el producto no era tan atractivo con únicamente el sonido ambiente de los jugadores peleando cada balón y ha quedado demostrado con el retorno de éstos. Por su parte, el Córdoba pudo al fin acoger a todos sus abonados -más gente que compró una entrada en la venta libre- y el resultado fue inmejorable. Un total de 6.850 espectadores presenciaron como el conjunto blanquiverde vencía ampliamente al Cádiz B y se consolidaba en el liderato del Grupo IV de Segunda RFEF. Una cifra que deja unos datos a remarcar muy impactantes.

De hecho, todo empezó a cambiar y los aficionados vieron la luz al final del túnel cuando la Junta de Andalucía autorizó a la entidad blanquiverde a que aumentase su aforo hasta el 60%. Gracias a eso, el Córdoba se puso manos a la obra y trató de congregar al mayor número de fieles posible para el primer partido de la temporada en El Arcángel. Todo este trabajo dio sus frutos y un total de 6.850 espectadores vieron la segunda victoria consecutiva de los chicos de Germán Crespo. Este número son 2.000 aficionados más que la suma de los 12 partidos de liga de la temporada anterior donde los califas sufrieron excesivamente para sacar buenos resultados de su propio feudo. Además, este número de fieles tenía relación directa con un fuerte sonido ambiente, ya que todos ellos no dejaron de animar a unos jugadores que se quedaron perplejos al ver lo que una afición demostraba en la cuarta categoría del fútbol español.

Precisamente, la primera persona en pronunciarse lo hizo cantando el himno con el respetable. Y es que el cordobés José Cruz no pudo resistirse a cantarlo junto con el resto del público y le manifestó a Willy Ledesma que vivir este cántico desde el césped le "pone la piel de gallina". Por otro lado, el técnico Germán Crespo también ha querido relatar lo ocurrido y ha admitido que se encuentra "sin palabras". "Lo había visto por televisión y me parecía espectacular, pero ahora que estoy dentro es increíble. Con esta afición y este ambiente todo es mucho más fácil", admite el técnico nazarí ante un ambiente que no se ha vivido ni en estadios de Segunda División, ya que el Córdoba ha superado este fin de semana a aforos de equipos ilustres como Real Oviedo, Mirandés, Ponferradina y Fuenlabrada, colocándose en el undécimo puesto de número de espectadores en todo este deporte a nivel nacional. Unas cifras que ilusionan y que alivian en cierto modo porque el fútbol de los aficionados está de vuelta.

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15 de septiembre de 2021 - 05:45 h