Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana

Mercado de fichajes Córdoba CF
Así juega Salim El Jebari, el desequilibrio que el Córdoba CF añade a su ataque

Salim El Jebari durante un partido con el CD Mirandes

Álex Jiménez

4 de julio de 2026 19:51 h

0

El Córdoba CF no levanta el pie del acelerador en su mercado de fichajes y, este sábado, ha sumado a Salim El Jebari como su octavo refuerzo del verano, un movimiento con el que la dirección deportiva vuelve a mirar al Mirandés y a la cantera del Atlético de Madrid. El atacante madrileño, de 22 años, llega libre tras concluir su vínculo con el club colchonero y firma por las dos próximas temporadas, hasta junio de 2028, siguiendo la misma senda que ya trazó Diego Bri. Un fichaje que responde de nuevo a la receta de la casa, la del talento joven con margen de crecimiento, pero que viene a cubrir una posición ya ciertamente poblada: la de la banda izquierda.

Para entender el juego de El Jebari hay una premisa clara: generar caos con el balón en los pies. No es un extremo de recorrido y centro al primer palo, sino un perfil más desequilibrante, al estilo de Kevin Medina, que pide el esférico para encarar, que busca el uno contra uno como primera opción y que asume el riesgo de la conducción incluso en zonas donde otros descargarían. Su temporada en el Mirandés, pese al descenso del conjunto burgalés, dejó un dato que lo retrata mejor que ninguna floritura: provocó 51 faltas, una de las cifras más altas de toda la Segunda División, y completó la campaña con 40 regates intentados. La contrapartida, como en casi todos los perfiles de este tipo, es la irregularidad, pero ese volumen de acciones de riesgo son un hecho.

De esa capacidad para encarar nace su segunda virtud, la de fabricar juego para los demás, ya que cerró el curso con 27 ocasiones generadas y cuatro asistencias, más cerca del extremo asociativo que del rematador que espera dentro del área. Sin embargo, de cara a puerta es donde más adolece el hispano-marroquí: solo un gol en 35 partidos -y dos anulados por fueras de juego milimétricos- que, sin embargo, contrasta con el de goles esperados, que duplica esa cifra. Es decir: no es que El Jebari no llegue o no remate, sino que, al menos de momento, le falta ese acierto en los metros finales. El gol nunca ha sido su fuerte, ni siquiera en las categorías de formación, aunque con 22 años, aún tiene mucho margen de crecimiento en sus botas.

El Jebari, durante un partido con el Mirandés

Y es que, criado en la cantera del Atlético de Madrid, El Jebari ha sido uno de esos ejemplos a los que le ha tocado madurar a golpe de cesión. Tras asomarse al primer equipo colchonero en la 2023-24, con un debut en Primera en el campo del Cádiz, salió cedido al FC Cartagena en enero de 2025, donde dejó dos goles en 16 partidos sin poder evitar el descenso a Primera RFEF, y el pasado verano recaló en el Mirandés, con el que volvió a vivir una pérdida de categoría. Dos descensos consecutivos que dicen más del contexto que del jugador, porque en ninguno de los dos casos su rendimiento estuvo entre las causas del desastre. Al término de esa etapa, el Atlético declinó la opción que tenía para renovarle hasta 2027 y ahí reapareció el Córdoba, que ya lo había tanteado un año antes, para ofrecerle un entorno más estable con el que asentarse por fin en la categoría de plata.

Un perfil a medida de Ania... con matices

Sobre el papel, El Jebari encaja en lo que Iván Ania exige a sus extremos: ser punzantes, asumir riesgos en el uno contra uno y desordenar bloques bajos atacando el espacio; un terreno en el que el madrileño se mueve con comodidad. El sistema del asturiano tiene, sin embargo, una segunda exigencia que aquí genera dudas, la del trabajo sin balón, ya que reclama a sus hombres de banda transiciones defensivas y ayudas constantes a los laterales, y esa es precisamente la faceta más floja del nuevo atacante, ligero en el repliegue y superado con relativa facilidad cuando le toca defender. Será su asignatura en la pretemporada, porque el desborde le abre la puerta del once, pero el sacrificio es lo que suele mantenerla abierta en los esquemas de Ania.

Queda, por último, el interrogante de plantilla, que no es menor. Con su llegada, el costado izquierdo acumula ya nombres para un solo puesto: Kevin Medina, Diego Bri, Adilson Mendes -que no reaparecerá hasta final de año por lesión- y el propio El Jebari, sin olvidar que Adnane Ghailan también puede caer a esa banda, donde también podría desempeñarse Unai Sabroso. Un overbooking evidente que se suma, además, al de dos perfiles muy similares en la misma demarcación, ya que el juego de El Jebari es similar al que plantea Kevin Medina, con la diferencia de que el recién llegado tiende más al ataque al espacio y a aparecer en el área, un matiz que en teoría conecta mejor con los gustos del técnico.

La salida a ese atasco pasa por la polivalencia, ya que El Jebari es diestro y puede actuar también por el flanco derecho e incluso por dentro, aunque conviene matizar que esa vía tampoco está despejada, porque ahí Carracedo es inamovible y Percan ha rendido cuando se le ha necesitado, además de la variable de un Diego Bri que también ha desempeñado gran parte de su carrera a banda cambiada. Sea como sea, aún quedan movimientos por realizarse en la plantilla blanquiverde. Mientras tanto, para el Jebari, su reto no será solo adaptarse a la categoría, sino encontrar hueco en un frente cada vez más concurrido a base de aquello que mejor sabe hacer: desequilibrar.

Etiquetas
stats