Denuncian una agresión de un recluso a una enfermera en la prisión de Córdoba
El sindicato CSIF Prisiones Córdoba ha denunciado en un comunicado la agresión sufrida este sábado por una enfermera por parte de un interno en el Centro Penitenciario de Alcolea (Córdoba). El sindicato condena este ataque a esta profesional, que fue golpeada en la muñeca, mientras realizaba el reparto de medicación por un interno muy peligroso con antecedentes por agresión a otros trabajadores penitenciarios.
La central sindical señala que este nuevo incidente “demuestra la insostenible situación que atraviesa la prisión, derivada de la sobrepoblación, la deficiente clasificación de internos y la crónica falta de personal en todas las áreas de trabajo y medios”. El Centro Penitenciario de Alcolea, junto con el Centro de Inserción Social (CIS) Carlos García Valdés, alberga alrededor de 1.500 internos. A este elevado número de personas se une -dice el sindicato- “una desacertada clasificación penitenciaria”. “Convivimos diariamente con internos muy conflictivos, con patologías mentales y problemas de drogas nuevas como el fentanilo, que no tenemos forma de detectar para impedir su entrada”, según recalca la sección sindical.
CSIF denuncia que “esta mezcla explosiva dificulta enormemente el trabajo diario, incrementa los incidentes regimentales y expone a los trabajadores y a las trabajadoras penitenciarios a un mayor riesgo de lesiones y agresiones, con lo que trabajar así es hacerlo en condiciones de grave inseguridad, siendo un claro ejemplo la agresión sufrida hoy por una enfermera de la prisión”.
La central sindical pone de manifiesto que “la falta de personal es un problema estructural y que la carga de trabajo que soporta el personal en activo es inasumible”. En el caso del servicio sanitario del centro penitenciario actualmente única cuenta con dos médicos para atender a una población reclusa formada por unos 1.500 internos.
A esto se suma el sobresfuerzo diario del personal de enfermería y auxiliares de enfermería, que están asumiendo funciones y una carga de trabajo que no les corresponde ante la falta de facultativos. Además, estos profesionales “realizan su trabajo expuestos con un elevado riesgo de sufrir agresiones, como ha ocurrido hoy”. El sindicato resalta que “su profesionalidad y compromiso están sosteniendo el servicio sanitario, pero la situación es insostenible al poner en riesgo tanto la salud de los internos como las condiciones laborales del propio personal sanitario y del conjunto de los trabajadores y trabajadoras del establecimiento”.
CSIF demanda a la Dirección de la prisión que agilice de forma inmediata las conducciones de los internos más conflictivos, incluyendo al recluso que ha protagonizado hoy la agresión, así como poner los hechos en conocimiento de la Autoridad Judicial y garantizar la asistencia sanitaria y psicológica a la profesional agredida.
A la Secretaría de Instituciones Penitenciarias, la central sindical reclama transferir de forma inmediata e íntegra las competencias sanitarias a las comunidades autónomas, así como cubrir de forma urgente las plazas de médicos vacantes, ya que “no se puede seguir cargando al personal de Enfermería y Auxiliares con responsabilidades que exceden sus funciones por la falta de facultativos”.
Igualmente, CSIF pide actualizar el régimen disciplinario de los internos, ya que actualmente siguen vigentes las infracciones y sanciones del Reglamento Penitenciario de 1981, además de dotar de dispositivos TASER para su uso en situaciones excepcionales. En materia de prevención de riesgos laborales, el sindicato exige que la Administración se ocupe de la salud mental de la plantilla tras la gestión de incidentes críticos. La asistencia especializada de CSIF Ayuda, gabinete psicológico de la central sindical, está a disposición del colectivo penitenciario.
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