Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
ENTREVISTA

La Oreja de Van Gogh: “Nos quedan muchos conciertos por dar y muchas canciones por escribir”

La Oreja de Van Gogh.

Juan Velasco

0

Álvaro Fuentes Ibarz (Guecho, Vizcaya, 17 de septiembre de 1975) es el bajista original de La Oreja de Van Gogh y uno de los cinco músicos que dieron forma a una de las bandas más exitosas de la historia del pop español. Integrante del grupo desde 1996, afronta ahora una de las giras que más expectación ha levantado de los últimos años, marcada por el regreso de la formación original (especialmente de la cantante, Amaia Montero) a los escenarios y por la enorme expectación que ha despertado entre varias generaciones de seguidores.

La cita de este sábado en el Córdoba Live tendrá, además, un significado especial para él. Aunque nació en el País Vasco, parte de su familia reside en Córdoba y aprovechará el concierto para reencontrarse con su hermana, su cuñado y sus sobrinos. Antes de subirse al escenario, conversa con Cordópolis sobre el éxito de una gira que se prolongará hasta 2028, la vigencia de unas canciones que han sobrevivido al paso del tiempo y los planes de futuro de la banda.

Una cosa es lo que imaginas en el local de ensayo y otra lo que ocurre cuando lo llevas al escenario

PREGUNTA (P.). Ya lleváis una decena de conciertos. ¿Qué balance haces de este regreso a los escenarios?

RESPUESTA (R.). Las sensaciones son muy positivas. Ya hemos superado los nervios de los primeros conciertos y empezamos a coger la inercia propia de una gira. Cada vez estamos más cómodos sobre el escenario y disfrutamos más. Además, la respuesta del público está siendo espectacular.

P. Es una de las giras que más expectación ha generado en la música española en mucho tiempo. ¿Eso añade presión?

R. Más que presión, lo interpretamos como una enorme responsabilidad. Si la gente tiene tantas ganas de vernos es porque espera mucho de nosotros y queríamos estar a la altura. Por eso hemos trabajado muchísimo. Una gira normal se prepara en un mes y medio aproximadamente; esta la llevamos preparando desde hace un año y medio.

P. Cuando echas la vista atrás y recuerdas el éxito con el que irrumpió La Oreja de Van Gogh, ¿qué diferencias encuentras con aquel Álvaro de finales de los noventa?

R. La verdad es que el tiempo ha pasado muy rápido. Seguimos teniendo las mismas ganas, la misma ilusión y el mismo deseo de hacer las cosas lo mejor posible. Tenemos la sensación de que todavía nos quedan muchos conciertos por dar y muchas canciones por escribir. Es que, sinceramente, somos unos privilegiados por poder dedicarnos desde hace tantos años a lo que más nos gusta.

Álvaro, bajista de La Oreja de Van Gogh.

P. ¿El repertorio de la gira está completamente cerrado o va mutando en cada concierto?

R. No. Vamos haciendo pequeños cambios. Una cosa es lo que imaginas en el local de ensayo y otra lo que ocurre cuando lo llevas al escenario. Además, cuando hacemos dos conciertos seguidos en una misma ciudad cambiamos alguna canción para que cada actuación tenga algo diferente.

P. Uno de los aspectos que más llama la atención de este retorno es comprobar cómo canciones escritas hace casi tres décadas siguen conectando con nuevos públicos.

R. Es una de las cosas que más ilusión nos hace. En los conciertos ves a padres, hijos, abuelos... Familias enteras cantando juntas. Han pasado casi treinta años y esas canciones siguen encontrando nuevos oyentes. Eso es algo maravilloso.

Nuestra propuesta siempre ha sido muy clara: canciones que hablan de experiencias humanas

P. Y eso que la industria musical ha cambiado por completo. Vivimos en la era del algoritmo y de la inteligencia artificial. ¿Os sorprende que vuestra propuesta siga teniendo tanto impacto?

R. No especialmente, porque nuestra propuesta siempre ha sido muy clara. Hacemos canciones que hablan de experiencias humanas que cualquiera puede vivir, independientemente de quién sea, de dónde venga o de cuáles sean sus circunstancias. Son historias muy humanas y creo que eso facilita que la gente las haga suyas. A mí me gusta decir que son canciones que podrías tocar solo con una guitarra delante de una hoguera y seguirían funcionando. Nuestros conciertos están pensados para que el público pueda cantar desde el primer minuto porque esas canciones hablan de emociones y vivencias compartidas.

Yo quiero pensar que este tipo de canciones son más personales y es más fácil que la gente las incorpore a su vida que una que diga “por la mañana café y por la tarde ron”. Por poner un ejemplo. Quiero pensar que no toda la música tiene el mismo efecto sobre el que la escucha, ni la misma función en un sentido profundo, ¿sabes? Hay música que es para divertirse en el momento y bailar, otra que es para cantar, otra que es para reflexionar. No sé, no se puede comparar con tanta facilidad

P. El sonido del pop español desde luego también ha cambiado mucho. Hoy prima lo urbano frente a las guitarras. ¿Hay artistas actuales en los que os veáis reflejados?

R. Sí. De hecho, en esta gira nos acompañan grupos como 21, Supercremalleras o Merino, que comparten una manera de entender la música muy parecida a la nuestra: bandas, guitarras, letras con mensaje... El mercado se ha diversificado muchísimo, pero no creo que nuestra propuesta haya perdido vigencia. Es una forma de hacer canciones que funciona desde la época de los Beatles y que seguirá funcionando.

La Oreja de Van Gogh.

P. El rock y el pop llevan décadas escuchando que van a desaparecer.

R. Exacto. Siempre ha habido algo que supuestamente iba a acabar con ellos. Estamos en lo de siempre, y aquí seguimos.

P. Esta gira también parece abrir la puerta a nueva música.

R. Sí. Cuando se produjo el regreso de Amaia al grupo, la expectación fue tan grande que empezamos a preparar canciones nuevas. Solo nos dio tiempo a grabar una, pero tenemos más escritas. La gira, si todo va bien, llegará hasta 2028. Hasta ese año no podemos plantearnos hacer un disco al uso. Igual, antes que eso, grabamos alguna canción por separado, porque, como te digo, ya tenemos algunas escritas, pero son planes a futuro eso. No no te puedo confirmar más.

P. Después de tantos años de carretera, ¿los viajes pesan más?

R. Claro que pesan. Sobre todo porque dejas atrás a la familia y porque ya llevamos unos cuantos millones de kilómetros encima. Eso también se nota. Pero sigue compensando completamente.

Etiquetas
stats