Una categoría por debajo, dos rivales menos y 7.000 kilómetros más

Autobús del Córdoba, en una imagen de archivo

Opiniones hay muchas acerca del asunto. Resulta lógico siempre en situaciones como ésta. De hecho, lo más seguro es que cualquier decisión hubiera generado posiciones contrarias, igual que las hay favorables. Lo cierto es que la configuración de cada uno de los grupos de Segunda RFEF deja un escenario un tanto complejo para el Córdoba. Y para otros clubes también, los andaluces especialmente. Porque de entrada supone una sorpresa la división de entidades de la región, que además ocasiona perspectivas insólitas. Sin ir más lejos, el reparto entre el territorio occidental y el oriental no se da al 100% pues el Antequera y el Vélez suelen competir, como malagueños, con Almería, Granada y Jaén. El caso es que la definición del Grupo IV, en que queda encuadrado el conjunto blanquiverde, significa la entrada en éste de los cinco equipos canarios de la categoría -cuatro ya seguros y uno que ha de lograr su plaza el fin de semana-.

Precisamente la presencia de los cinco conjuntos insulares en su competición provoca al Córdoba un hecho curioso pero relevante, o importante aunque anecdótico. Se trata del sustancial incremento de kilómetros de diferencia con las ciudades que debe visitar durante la temporada 2021-22. El dato sobresale al realizar comparativa con el curso 2019-20, el último de Segunda B con formato normal. A grandes rasgos, el panorama del cuadro califal es el siguiente: se sitúa una categoría por debajo, cuenta con menos rivales -dos para ser más exactos- y sin embargo afronta desplazamientos con un total de 7.000 kilómetros más -una cantidad que es superior en realidad-. Precisamente los viajes a Canarias, que son hasta cinco, son los que elevan sobremanera la cifra global de distancias -esto es diferencia entre un punto y otro, no expedición ida y vuelta-.

El club, entonces aún como Córdoba CF SAD, encaró la temporada 2019-20 con una hoja de ruta de 5.310 kilómetros. Resulta necesario un matiz: el total de distancias es sólo una aproximación, en base a las opciones en carretera más cortas. Y tampoco es que aquella campaña hubiera viajes breves. Para ese curso el conjunto blanquiverde se vio encuadrado en un grupo con nueve rivales andaluces, que era lo esperado para el estreno en Segunda RFEF, tres manchegos, tres extremeños y cuatro murcianos. Por supuesto, los desplazamientos a la última de las regiones eran amplios, entre los 428 kilómetros hasta la capital y los 445 hasta Cartagena. Con todo, el global, aun con dos equipos más en liza, era mucho más reducido que el nuevo para el cuadro califal.

Tanto es así que la participación de los cinco clubes canarios en el Grupo IV conlleva un dato casi tres veces mayor que el de la campaña elegida para la comparativa. Con el reparto hecho, en que hay sólo otros cinco rivales andaluces, el Ceuta y además otros seis extremeños, el Córdoba afronta un curso con unos 12.742 kilómetros. Cabe en este punto realizar una aclaración: las distancias para las islas afortunadas son en cierto modo relativas, debido a que se realizan en vuelo y los números varían. Por otro lado, en relación a este hecho, las expediciones han de asumir mayores trayectos si cabe. El motivo no es otro que la inexistencia de un aeropuerto en la ciudad, por lo que toca sumar al recorrido el traslado hasta Sevilla o Málaga, siempre en dependencia de la mejor opción en cada momento. Es decir, la cantidad puede crecer -y lo va a hacer- hasta los 14.000 kilómetros aproximadamente.

De ahí que casi se triplique el total de distancias respecto de la campaña 2019-20, con una comparativa que de entrada habla sólo de más de doble. Esta circunstancia, igual que el hecho de afrontar vuelos y, casi seguro, más pernoctaciones de las previstas en un principio por la entidad -ahí aparece Ceuta también-, va a significar un incremento en las partidas presupuestarias en este sentido. Se trata de un quebradero de cabeza más, al menos a priori, para el Córdoba. Todo ello, que no se olvide, a pesar de que el conjunto blanquiverde está en cuarta categoría y no en tercera y, por si fuera poco, no está en una competición con 20 equipos sino 18 -con el suyo incluido-. Por cierto, que el origen del asunto deja otro apunte interesante: la próxima va a ser la temporada en que el cuadro califal cuenta con más adversarios canarios, ya que el máximo estuvo en cuatro. Fue en los cursos 1989-90, 1992-93 y 1993-94, todos ellos en Segunda B, cuando tuvo que viajar hasta en cuatro ocasiones a las islas afortunadas.

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26 de junio de 2021 - 05:45 h