Los guiños a la ciudad del Córdoba en sus camisetas

El Córdoba, con el carmesí de la bandera de la ciudad

El marketing manda. Más en un sector en que el merchandising tiene tanta relevancia. Además de las idas y venidas del mercado, cada verano levanta expectación entre la afición la presentación de camisetas de su respectivo club. De ahí que año tras año, como si de un ritual se tratara, la indumentaria de todos los equipos varíe. Y muchas veces con diseños que pretenden más la atracción para ventas que la funcionalidad para la que se crean. Pero dentro de esa dinámica actual queda resquicio a detalles un tanto más románticos, como el tributo a la propia historia, o a la de la ciudad, o la reivindicación de determinado asunto. Tal es la motivación del Córdoba de cara a la próxima campaña, sin ir más lejos, con su segunda y tercera vestimenta. Si bien esta premisa tiene precedentes relativamente cercanos antes de 2020.

La filosofía de Unión Futbolística Cordobesa (UFC) para la elección de sus uniformes es desde su primera temporada completa, la 2020-21 -y esto es la pasada-, es aunar más su proyecto con la ciudad. En realidad es un objetivo de la sociedad ya desde su llegada en diciembre de 2019: el club y la capital deben caminar en conjunto, es su intención. De vuelta a las equipaciones, que es el tema que ocupa, la entidad adoptó en verano de 2020 una doble iniciativa en este sentido. La segunda indumentaria de sus conjuntos era verde, en tonalidad oscura, con un estampado muy especial. En la elástica se contemplaba la estampa más reconocida internacionalmente de Córdoba, el Puente Romano y la Mezquita Catedral. Dicha ropa causó sensación, como se suele decir, entre los seguidores.

Pero fue un paso más allá el club y quiso hacer un guiño a la historia del fútbol de la ciudad. Su tercera vestimenta pretendía rememorar los tiempos del Electromecánicas, añeja entidad de cuya fundación se cumplía precisamente su centenario. Aunque la combinación de rojo y blanco, que es la misma que usaba la rememorada entidad, dio mucho de sí en el perpetuo debate público. La razón es que la elección cromática era idéntica a la de la bandera de Baréin, donde se sitúa la nueva propiedad del cuadro blanquiverde -a través de Infinity-. Más allá de discusiones, UFC quiso enraizar a sus equipos con Córdoba por medio de la ropa. Una decisión que no fue precisamente puntual visto lo ocurrido para la campaña 2021-22, ya que de nuevo se procuró ese abrazo a la capital y su identidad. Esta vez se eligió a los patios por la conmemoración del siglo de su concurso.

También trata el Córdoba de homenajear a la ciudad en sí con su tercera equipación, lo que consigue sobre todo con los detalles en carmesí de la camiseta. Y es en este punto en que surge el precedente más claro de una filosofía que reintrodujo más que inventó UFC. Hay que viajar atrás en el tiempo más de una década. Concretamente, hasta verano de 2010. Entonces, para el curso 2010-11, el club apostó por lucir dicho color en su totalidad en el segundo atuendo. La firma entonces era propia, la conocida -y recordada también- como marca CCF. La propiedad estaba en esa etapa en manos de Prasa y la presidencia a cargo de José Miguel Salinas. El caso es que se tomó la medida por una causa muy bien definida: se continuaba en el camino hacia el sueño de la Capitalidad Cultural Europea 2016. Un año después la ilusión se rompió, pero ésa es otra historia.

De esta forma, el conjunto blanquiverde vistió en muchas ocasiones como si mostrara la bandera de la ciudad. Carmesí por completo, en camiseta, pantalón y medias, y sólo con relieves por diferencia tonal. Y hubo más en aquella temporada. Porque el cuadro califal lució además el logotipo de la candidatura a la Capitalidad Cultural Europea, un doble tributo que se conoció, por otro lado, en el Ayuntamiento. Fue el despacho del alcalde, Andrés Ocaña, donde se efectuó la presentación. Como dato curioso, aquella cita tuvo lugar un día después de que España se proclamara campeona del mundo en Sudáfrica. Pero ésa, también es otra historia. Lo cierto es que el carmesí estuvo en más de una ocasión muy presente en los uniformes del cuadro califal. Volvió en 2014, por ejemplo, cuando el equipo encaraba su retorno a Primera después de 42 años. La marca en ese instante era Acerbis, no tan recordada -o recordada no tan gratamente-. A todo esto, la segunda equipación para el próximo curso, con estampado de geranios y gitanillas en dorado por el centenario del Concurso de los Patios, es de un verde muy parecido al que quedó ligado para siempre con el ascenso en Cartagena en 1999 -a Segunda A, por si acaso-. Una casualidad en un guiño.

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25 de julio de 2021 - 05:45 h