Los cedidos del Córdoba CF, a examen: así regresan tras una temporada de luces y sombras
La temporada ha terminado y, mientras la comisión deportiva del Córdoba CF sigue afinando los primeros fichajes del nuevo proyecto, con los nombres ya confirmados de Dani Tasende y Carlos Albarrán, en un segundo plano se resuelve otro asunto de calado: el futuro de los seis futbolistas que el club repartió el pasado verano por la Primera RFEF. Aquel 'laboratorio de bronce', ideado para foguear talento joven lejos de El Arcángel, ya tiene los resultados sobre la mesa. Y, como cabía esperar, el balance es de todo menos uniforme.
El propio Antonio Fernández Monterrubio dibujó el escenario hace apenas unos días. “Por todos tenemos más de una y dos peticiones de salida”, reconoció el consejero delegado, que anticipó que “la mayoría iniciará la pretemporada”, si bien matizó que “la idea es que muchos de ellos vuelvan a salir cedidos”. Una hoja de ruta que, sin embargo, deberá ajustarse a un marco nuevo.
Porque el verano llega con una novedad en la normativa que afecta de lleno a uno de los modelos de mercado predilectos del club. La RFEF ha limitado las cesiones nacionales a un máximo de seis entrantes y seis salientes -además de otras tantas en el ámbito internacional-, con el añadido de que entre dos mismos clubes solo podrán cerrarse tres préstamos de entrada y tres de salida. El estancamiento del filial en Tercera RFEF, a tres categorías del primer equipo, resta margen, aunque la propia regulación exime a los menores de 21 años formados en la casa. En definitiva, planificar las cesiones obligará a hilar más fino que nunca.
El campeón que vuelve a una portería de tres
El nombre que más ha brillado es el de Ramón Vila. El guardameta catalán, de 24 años, ha firmado una temporada sobresaliente en el CD Eldense, al que ha ayudado a proclamarse campeón del Grupo 2 y a lograr el ascenso directo a Segunda División. Sus números avalan el salto: 36 partidos disputados, 34 goles encajados y la portería a cero en 14 ocasiones, una progresión enorme para quien apenas tuvo minutos el curso anterior.
El problema, paradójicamente, es de abundancia. La portería blanquiverde está abarrotada: Iker Álvarez se ha asentado como titular, mientras que Carlos Marín, con contrato hasta 2028, mantiene su peso pese a perder protagonismo en el tramo final y estar en la rampa de salida. En ese puzle, lo más factible es que Vila amplíe su vínculo -que expira en 2027- y vuelva a salir cedido para seguir creciendo bajo palos, preferiblemente a Segunda División, de cara a dar un salto más en su carrera. El Eldense, de hecho, se postula como un destino óptimo para repetir la operación de cara a su estreno en la Liga Hypermotion.
Goles que llaman a la puerta del ataque
Si algo necesita el Córdoba CF es gol, y dos de sus cedidos han respondido en esa parcela. El primero, Mariano Carmona. El ariete murciano arrancó fuerte en el Alcorcón -cuatro tantos antes de cerrar 2025- y se asentó como uno de los delanteros revelación de la categoría, aunque el bajón colectivo del equipo en la segunda vuelta lastró sus cifras hasta dejarlas en seis goles. Aun así, su balance global es de crecimiento: 31 partidos y 2.254 minutos para un futbolista que un curso atrás competía en Segunda RFEF. Su caso, eso sí, es singular. Llegó el pasado verano con un contrato de una sola temporada y opción de ampliación, de modo que la última palabra sobre su continuidad la tiene el club, que debe decidir si mantiene la apuesta o da por cerrado el vínculo.
El segundo es Víctor Sánchez. El delantero, incorporado a última hora en el pasado mercado invernal por dos temporadas tras destacar en Tercera RFEF con el Móstoles, fue cedido de inmediato al Marbella pese al salto de categoría. Y respondió. Aunque su aportación no bastó para evitar el descenso del conjunto costasoleño, dejó tres dianas y un cartel que, según el periodista Rudy Galetti, ha despertado el interés de clubes de Italia y Portugal. La intención del club es que realice la pretemporada a las órdenes de Iván Ania para valorar si tiene hueco en una delantera necesitada de refuerzos de garantías.
Las lesiones, otra vez el gran lastre
Donde el laboratorio no ha podido sacar conclusiones claras es en los dos futbolistas a los que las lesiones cortaron de raíz. Mati Barboza, cedido al Atlético Madrileño con opción de compra, vivió una temporada irregular: antes de caer lesionado a comienzos de febrero había encadenado ocho titularidades, aunque su recorrido también quedó marcado por una sanción de cuatro partidos en noviembre. Cerró el curso con 18 partidos y unos 800 minutos, y ni siquiera tuvo sitio en las semifinales del play off de ascenso que el filial rojiblanco acabó perdiendo. Con el centro de la zaga ya poblado de efectivos con contrato, su futuro apunta lejos de El Arcángel, posiblemente mediante una salida pactada.
Idéntico verdugo encontró George Andrews. El extremo, cedido al CE Europa, firmó una primera vuelta prometedora -alternando titularidades y minutos desde el banquillo- hasta que un esguince de rodilla en enero lo apartó hasta abril y le impidió tener incidencia en la eliminación catalana en el play off. Su cosecha final, un gol y dos asistencias en 23 partidos y algo más de 1.000 minutos, deja brotes verdes suficientes para que el club mantenga la apuesta. Todo indica que volverá a salir cedido a un nuevo equipo de Primera RFEF para seguir su evolución.
Del protagonismo al ostracismo
El reverso lo encarna Ntji Tounkara. El centrocampista, salido del filial, fue uno de los puntales del Atlético Sanluqueño en la primera vuelta (20 partidos, 1.614 minutos, un gol y una asistencia), pero la inestabilidad del club gaditano obligó a buscarle acomodo en invierno. El destino, el Alcorcón, no salió como se esperaba: apenas sumó unos 120 minutos repartidos en una decena de apariciones, de modo que un movimiento ideado como un salto adelante terminó frenando su crecimiento. Con un año más de contrato, lo más probable es que vuelva a salir, ya sea de nuevo a préstamo o de forma definitiva.
Un puzle para el verano
Sea como fuere, el dibujo general es el de un club que cuenta con sus cedidos -“los jugadores con contrato en vigor cuentan”, repite Monterrubio-, pero que asume que el regreso de los seis a la vez resulta inviable. Entre las peticiones de salida, la competencia interna y el nuevo techo de cesiones de la RFEF, el verano blanquiverde tendrá en este capítulo uno de sus puzles más delicados. El laboratorio de bronce ya ha entregado sus resultados; ahora toca decidir qué hacer con ellos.
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