Ya no hay humo visible de los incendios en Córdoba pero la calidad del aire sigue siendo “desfavorable”
El viento sur ha ido retirando poco a poco del Valle del Guadalquivir el humo de los incendios del centro de la Península que habían enturbiado los cielos desde el domingo pero especialmente en la jornada de este lunes. No obstante, la calidad del aire respirado en la ciudad sigue siendo “desfavorable”, según el observatorio de la Junta de Andalucía.
La calidad del aire comenzó a mejorar en la tarde de este lunes, cuando se retiró gran parte de la humareda. Entonces, la estación instalada en la avenida Al Nassir llegó a medir más de 140 microgramos por metro cúbico de partículas PM10. En la madrugada, poco a poco, los valores fueron mejorando. Pero durante todo este martes no han bajado de 50 microgramos por metro cúbico, un valor que está por encima del máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, en Córdoba capital y provincia, ni el Ayuntamiento ni la Junta de Andalucía han alertado a la población de lo perjudicial que puede ser la exposición al aire libre a este tipo de contaminante.
Las partículas PM10 son uno de los principales indicadores utilizados para medir la contaminación atmosférica. Se trata de partículas con un diámetro inferior a diez micras que pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar en el aparato respiratorio. En este episodio, su origen se encuentra principalmente en el humo generado por los grandes incendios forestales declarados en el centro peninsular, cuya columna de humo fue transportada por los vientos del sur hasta el valle del Guadalquivir.
Aunque el episodio más intenso ya ha pasado y la humareda prácticamente ha desaparecido del cielo de Córdoba, los datos de la Red de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire muestran que las concentraciones continúan por encima de los niveles que la OMS considera recomendables para proteger la salud. La guía del organismo internacional fija en 45 microgramos por metro cúbico el valor recomendado para la concentración media de PM10 durante 24 horas. Los aproximadamente 50 microgramos registrados este martes en la estación de la avenida Al Nassir siguen superando esa referencia, aunque suponen una mejora muy significativa respecto al máximo de más de 140 microgramos alcanzado durante la tarde del lunes.
Las otras estaciones de medición de la capital también reflejaron una evolución similar. Los valores descendieron conforme el viento fue dispersando la nube de humo, pero la calidad del aire continuó clasificada durante buena parte de la jornada como “desfavorable”, una categoría que aconseja extremar la precaución entre los colectivos más sensibles.
Los expertos en salud pública advierten de que las personas con asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), patologías cardiovasculares, los niños, los mayores y las embarazadas son quienes presentan un mayor riesgo durante episodios de elevada concentración de partículas. Entre los síntomas más frecuentes figuran la irritación de garganta y ojos, la tos, la sensación de falta de aire y el empeoramiento de enfermedades respiratorias preexistentes.
Durante el episodio más intenso, numerosos cordobeses describieron precisamente esas molestias. La densa nube de humo redujo de forma notable la visibilidad sobre la ciudad, hasta el punto de dificultar la visión de Sierra Morena desde distintos puntos de la capital, además de dejar un persistente olor a madera quemada.
A pesar de la mejoría registrada desde la noche del lunes, la persistencia de concentraciones superiores a las recomendadas por la OMS ha mantenido un riesgo sanitario que no ha ido acompañado de avisos específicos dirigidos a la población. Ni el Ayuntamiento de Córdoba ni la Junta de Andalucía difundieron durante estas jornadas recomendaciones para reducir la exposición al aire libre o evitar actividades físicas intensas en los momentos de mayor contaminación.
La evolución de las próximas horas dependerá de las condiciones meteorológicas y, especialmente, de la dirección e intensidad del viento. Si continúa la dispersión de la masa de humo procedente de los incendios del centro peninsular, las concentraciones de partículas deberían seguir descendiendo hasta recuperar los niveles habituales para estas fechas.
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