A 'Calorro' Ramos siempre le quedará París

Nacho Ramos, 'El Calorro', durante un combate.

Nacho Ramos, El Calorro, volverá a combatir. Lo hará en Francia, su país fetiche, el único en el que ha podido optar a títulos porque en España no hay boxeo para discapacitados. O, más bien, no es considerado un deporte con rango oficial. El púgil, de 32 años, ha anunciado a través de sus redes sociales que su regreso al ring ya tiene fecha puesta: el próximo 3 de marzo. La sede será París, donde la asociación BCOP ha organizado un torneo al que Ramos ha sido invitado con todos los gastos a cargo de los promotores. Un dato crucial, ya que los problemas presupuestarios son un obstáculo -otro más- para un boxeador cuya vida ha sido incluso llevada al cine en el documental No fight, no life, premiado en distintos certámenes.

“Después de hablarlo con mi entrenador y mi equipo, hemos decidido acudir. Estoy superfeliz”, ha escrito El Calorro, quien intervendrá por primera vez en un campeonato que no sea el título nacional de Francia. “Como siempre volveré a dar el máximo de mí y más aún. Voy a apretar al máximo los días que quedan para dejar el pabellón bien alto y a mi país”, ha añadido.

Bajo la tutela de Gregorio Pérez Aspirina, que le entrena desde hace años, Nacho Ramos cuenta ya las horas para ponerse a punto. Una vez confirmada su decisión de asistir a París, el púgil se ha mostrado agradecido “a todo el equipo que trabaja conmigo: terapeuta, fisios, cuidadores... a mis compañeros de gimnasio que me aprietan para coger nivel, a mi patrocinador El Bronx por cuidarme como me cuidan, y cómo no a toda mi familia, amigos y seguidores que estáis ahí día a día dándome fuerzas”.

Paralelamente a su trayectoria deportiva, Nacho Ramos es uno de los abanderados en la lucha por conseguir que la Federación Española de Boxeo incluya a los deportistas discapacitados en sus competiciones de carácter oficial. En Francia sucede así y por eso lleva varios años acudiendo al Handi Boxe Gilbert Joie. La primera vez, en 2013, fue cuarto. Al año siguiente, subcampeón. Y en 2015 levantó el título, en lo que fue uno de los momentos más intensos de su carrera deportiva. Ese oro le acreditó como el primer boxeador español con discapacidad que consigue un título oficial. Después de un año de paréntesis por una lesión, regresó el año pasado para pelear por lo máximo. Lo hizo y se quedó a un paso. Volvió con una medalla de plata y con el orgullo de saber que está en el camino correcto. En unas semanas volverá a enfundarse los guantes en París.

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