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El Cajasur CBM, en un ciclo histórico en Plata

Jesús Escribano, junto a sus jugadores en un partido.

Rafael Ávalos

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Suma 21 puntos y es quinto. Vale que su posición es la intermedia de la tabla pero a la vez tiene un significado importantísimo. Porque en esta ocasión permite entrar de lleno en la pugna por el ascenso a Sacyr Asobal. Aunque en realidad, sólo a día de hoy, resulta difícil alcanzar tal anhelo. En cualquier caso, la recompensa de la que disfruta el Cajasur Córdoba Balonmano (CBM) es precisamente estar entre los diez mejores de su categoría. Y además asegura su continuidad en la misma, ésta es una División de Honor Plata en la que, definitivamente, se asienta. Quizá sea este último logro, por mucho que parezca quedar en un segundo plano informativo, el más relevante para la entidad. Claro está que disputar una segunda fase por dar el salto a la elite es un premio enorme pero también que, de entrada, la permanencia tiene un altísimo valor para un club como el presidido por Miguel Pardo.

La afirmación anterior tiene mucho más fundamento con el historial del cuadro granate en la mano. Para que se entienda de forma rápida: el Cajasur CBM garantiza competir por tercera temporada consecutiva en División de Honor Plata por primera vez en su amplia trayectoria. Es necesario un matiz en este punto pues no el récord no lo es en plenitud dentro de la segunda categoría nacional de balonmano. Como apunte para la comprensión del asunto, Primera Nacional –que aún existe como tal o Primera Estatal- perdió en rango en 1994. Fue entonces cuando se creó el actual segundo escalón tras la elite. Ocurrió de cara a una campaña 1994-95 en la que el conjunto cordobés siguió en la misma competición pero se vio una división por debajo.

Antes de aquella variación que supuso un antes y un después para el club, el Cajasur CBM encadenó hasta cinco cursos en segunda categoría. Porque el equipo radicado desde hace años en el Pabellón de Fátima y antaño uno de los protagonistas del ya desaparecido de La Juventud compitió en aquella otra Primera Nacional entre 1989 y 1994. De tal forma lo recuerdan los compañeros del gabinete de Comunicación de la entidad a petición de CORDÓPOLIS. Estos fueron, sin duda, los mejores años de la Factoría granate en lo que se refiere a su primer equipo, que por aquella época, aún en torno a la construcción y posterior puesta en funcionamiento de Vista Alegre, era capaz de sostenerse en lo que hoy es la División de Honor Plata.

Sin embargo, la reformulación competitiva llevada a cabo tras el curso 1993-94 costó un disgusto para el Cajasur CBM. El cuadro granate continuó en Primera Nacional, si bien dicha categoría ya no era, como quedó dicho, la segunda del balonmano español. Nació para la 1994-95, en efecto, una División de Honor Plata en la que ya no tuvieron los cordobeses la facultad de afianzarse. Sus presencias fueron casi siempre las de un conjunto ascensor, como se suele decir en el caso del fútbol. Esto es con subidas y bajadas casi constantes. Una realidad ésta que consigue cambiar la escuadra cajista por primera vez en casi 30 años, que se dice pronto. Básicamente porque, de la mano de Jesús Escribano, va a competir, como mínimo, tres temporadas seguidas en Plata.

Por tanto, el triunfo que logró el Cajasur CBM ante el Zamora Rutas del Vino el pasado sábado (22-23) no sólo concedió la oportunidad de pugnar con los mejores. También significó alcanzar el primer y más claro objetivo de la entidad, que no es otro que la continuidad en División de Honor Plata. La consecución de ese mérito, a su vez, lleva a cumplir, y es posible resaltarlo ya por adelantado, un ciclo histórico en la presente segunda categoría nacional de la disciplina. Todo, después de culminar con salvación la anterior campaña gracias a sus resultados más allá a la cancelación del cuero por la pandemia de Covid-19. No en vano, cuando llegó el cierre anticipado del campeonato, y de los demás, el equipo de Jesús Escribano estaba en los puestos que otorgaban un año más de presencia en la división. Así, no está de más insistir en la sobresaliente labor del club en las últimas temporadas y especialmente ésta, que resultaban mucho más difícil, a priori, que todas las anteriores conocidas por aquello de tener que acabar entre los cinco primeros de uno de los dos grupos conformados para no pasar apuros. Que no deje de disfrutarlo la familia granate, que en breve tiene tiempo para soñar.

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