30 AÑOS DE LA ORQUESTA DE CÓRDOBA

Treinta años del concierto inaugural de la Orquesta de Córdoba

El pianista Rafael Orozco en el primer concierto de la Orquesta de Córdoba en 1992.

Fue el 29 de octubre de 1992. Cuando casi tocaba a su fin el mitificado año de las Olimpiadas de Barcelona y de la Exposición Universal de Sevilla, los dos eventos que vistieron a España de posmoderna sin apenas tiempo para haber vivido la modernidad, se subió por primera vez a un escenario la Orquesta de Córdoba, uno de los primeros conjuntos clásico de naturaleza pública de Andalucía.

La Orquesta de Córdoba celebra su 30 aniversario con una temporada ambiciosa llena de guiños al pasado

La Orquesta de Córdoba celebra su 30 aniversario con una temporada ambiciosa llena de guiños al pasado

Un proyecto que había nacido un poco antes, a finales de los 80, cuando desde la Junta de Andalucía se trata de impulsar la creación de distintas orquestas profesionales en nuestra comunidad con el concurso de los Ayuntamientos capitales interesados. De aquel anhelo, surgieron las cuatro orquestas estables andaluzas residentes en Sevilla, Málaga, Granada y Córdoba. La de Córdoba fue la última en forjarse.

Lo hizo bajo la batuta de un maestro reputadísimo, el cubano Leo Brouwer, que no lo tuvo fácil. En una entrevista en este periódico, Brouwer recordaba haberse topado pronto con eso que algunos llaman erróneamente senequismo, que él definía como “una especie de recelo en plan ”¿qué viene a hacer éste aquí?“. El maestro, de hecho, hizó las primeras audiciones en Madrid y Barcelona, aunque tras esa primera selección, la orquesta se completó con profesionales de la desaparecida Orquesta Ciudad de Córdoba.

Así, la Orquesta de Córdoba dio su primer concierto en el Gran Teatro el 29 de octubre de 1992 con el padrinazgo artístico de Adolfo Marsillach y del reputado pianista Rafael Orozco (quien enfermaría y moriría cuatro años después). Fue a las 21:00 y el folleto presentaba al conjunto como “una orquesta clásica”, es decir, una formación intermedia entre la orquesta de cámara y la sinfónica. En aquel momento había 46 instrumentistas, de los que la gran mayoría, 27, eran españoles. El resto eran de países como Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Argentina, Holanda, Rumanía, Bulgaria, Armenia, Venezuela, Cuba e Italia. 

En el programa que ofreció aquel día el conjunto cordobés, hubo de todo: Fanfarria para un hombre común, de Aaron Copland, Concierto para piano y orquesta en mi bemol mayor „Emperador“ op. 73, de Beethoven, la Zarabanda lejana de Joaquín Rodrigo, Alegrías de Robert Gerdhard y la Guía de orquesta para jóvenes de Benjamin Britten. Una mezcla de clásicos clásicos y clásicos contemporáneos, que estableció bien el tono del que se nutriría la Orquesta de Córdoba a partir de entonces. ”Todos los aparatos sinfónicos del mundo son conservadores y además económicamente inteligentes en ese sentido. Beethoven no cobra derechos de autor“, ironizaba más de 25 años después el maestro Brouwer en una entrevista.

Durante las diez temporadas en las que Brouwer fue el director titular y artístico de la orquesta, ésta dio más de 550 conciertos y grabó 23 discos. Además, trabajó para cimentar la gran capacidad para interpretar todo tipo de repertorios con solvencia y profesionalidad, y para atraer artistas y colaboradores de enorme prestigio, una seña que se mantiene hasta estos días.

Un concierto espejo para celebrar tres décadas

“Recuerdo aquel Renault 4 por la carretera de Alicante repleto de maletas, baquetas, tambores y marimbas camino de Córdoba”, relata Carolina Alcaraz, una de las integrantes fundadoras de la orquesta. “Estos días nos visitan los recuerdos de los nervios, ilusión y ambición de aquellos días; y, sobre todo, de los primeros aplausos que marcaron el principio de esta aventura”.

Este jueves, los nervios no serán los mismos porque hay tres décadas de experiencia acumuladas. Sí lo será el escenario, el lleno absoluto, y el repertorio, ya que, para celebrar estas tres décadas, la Orquesta ha recuperado el programa íntegro de aquel primer recital.

“Hemos querido hacer un guiño al nacimiento de la orquesta al mismo tiempo que miramos al futuro: en esta ocasión el joven pianista cordobés Emin Kurkchyan, brillantísimo, interpretará el Concierto para piano nº 5 de Beethoven y la actriz Eva Ugarte tomará el papel que tuvo Marsillach y será la narradora de la Guía para jóvenes de Benjamin Britten”, ha afirmado Carlos Domínguez-Nieto, director artístico de la orquesta.

El concierto tendrá lugar con las entradas prácticamente agotadas. El gerente de la Orquesta de Córdoba, Daniel Broncano, ha manifestado la importancia de esta cita “por celebrar la creación de la orquesta en 1992, más de 2.000 conciertos después escuchados por alrededor de un millón y medio de espectadores en estos treinta años”.

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