Rian Treanor: “El Brexit ha sido una cagada”

El artista y compositor británico Rian Treanor | ALEX GALLEGOS

Rian Treanor se sincera cuando acaba la entrevista: “Tío, soy muy tímido. Normalmente no doy entrevistas porque prefiero que sea la música la que hable por mí”. El artista británico es tan huidizo como su música. Tan pronto se ríe que entra en un estado reflexivo, casi como lo que suele ofrecer en sus conciertos, en sus discos e instalaciones: Una descarga digitalizada de sonidos inspirados probablemente en lo que escuchó durante su infancia en la Inglaterra postravera, mezclada con su interés por los métodos de la Escuela de la Bauhaus.

Así ha sido su paso la Caja Negra del Centro de Creación Contemporánea (C3A), un espacio donde atendía a CORDÓPOLIS recién llegado a Córdoba e impactado tanto por la belleza de la ciudad como por la envergadura del edificio. En la enorme caja de hormigón ha presentado este viernes Marañas Racionales para Nord Micro Modular.

Treanor, es hijo de una leyenda de la música electrónica, Mark Fell, y es uno de los músicos británicos jóvenes que más interés ha concitado en los últimos años con apenas un puñado de referencias. La robustez de su sonido no empaña el nerviosismo que sentía ante el reto de tocar en la Caja Negra frente a cientos de personas. El interés suscitado por el artista británico en Córdoba resulta difícil de explicar. Él mismo reconocía que nunca había tocado para tanta gente en una galería o entorno museístico, no así en clubs y festivales, que sí que han contado con Treanor para construir algunas de sus complejas y abstractas esculturas de sonido.

PREGUNTA. ¿Cómo trabajas la música en función del espacio? Trabajar en un club es distinto a hacerlo en una galería o museo

RESPUESTA. SÍ. Y Normalmente también tienes audiencias diferentes. Y eso es bueno tenerlo en la mente. Si la gente no va a bailar, no pongas música de baile. Puedes empezar una fiesta a veces, pero es terrible si fallas. Obviamente, en un sitio como éste, con multicanal, las posibilidades son más interesantes. Se puede hacer algo especial. De hecho, no estoy especialmente interesado en lograr que la gente se mueva… Quizá lo que logre es que se vayan (se ríe)

P. Tu propia música es también más mental que física. Digamos que, incluso cuando trabajas pensando en la música de club, lo haces desde un pasaje mental.

R. Puede ser. Desde mi percepción, los lanzamientos que he hecho vinculados a la música electrónica se han desarrollado siempre pensados para potentes sistemas de sonido. Este tipo de sistema normalmente los encuentras en clubs. Pero igualmente he crecido a partir del interés en exhibiciones, museos, instalaciones… Estoy muy interesado en cruzar las fronteras entre estos dos conceptos. Y claro, quizá por eso mi música no necesariamente está hecha para un sitio u otro, sino para un espacio entre medias.

P. También sueles trabajar desde el punto de vista visual, pero en Córdoba vas a dejar que hable el sonido.

R. Sí. En realidad crecí haciendo grafitis y luego estudié artes visuales. Pero mientras estudiaba empecé a conocer más música y a interesarme por ella. Creo que trabajar en sonido es algo muy vivo. Si tocas el mismo sonido en sitios diferentes y ante diferentes audiencias te parece que se mueve, que interactúa físicamente con los cuerpos. Eso me interesa mucho.

P. ¿Cómo fue crecer con tu padre, Mark Fell, y en el entorno post rave de los 90?

R. (Se ríe) Ha sido divertido. Sin duda me ha inspirado muchas ideas. Él siempre ha mirado por mí. Pero no sé, normalmente, no me gusta mucha hablar de eso. No sé por qué.

P. En cualquier caso creciste cerca de Sheffield, que es la cuna de grupos como Cabaret Voltaire o del sello Warp, muy influyentes en el desarrollo de la música electrónica. ¿Se percibe este legado en Sheffield mientras uno crece?

R. Bueno, yo no soy de esa generación, pero de alguna manera todo esto estaba pasando mientras crecía y supongo que me daba cuenta de ello de forma natural. Aunque no de una forma en la que estuviera presente. No sé. Había buenas noches de techno cuando yo crecía, pero cuando cumplí 18 años y tenía edad suficiente para entrar a los clubs, ya habían cerrado casi todos. No obstante, Hhy aún quedan buenas fiestas y algunos festivales interesantes por allí.

P. ¿Te ha parecido natural publicar en Warp?

R. Ha sido una oportunidad brillante para mí. Una enorme oportunidad. Siempre he querido que mi música estuviera allí, pero nunca había esperado que ocurriera, claro.

P. He leído que hace poco hiciste un proyecto sobre abuso sexual.

R. Sí. Está basado en una serie de casos muy controvertidos ocurridos en mi ciudad (Rotherham) en los últimos años. Hay muchos casos de abuso sexual que fueron denunciados y fuero ocultados por la policía y las autoridades, lo cual es otro nivel de abuso. Todo esto ha ocurrido en los últimos cinco o diez años. Y alguna de la gente con la que crecí y con la que fui al colegio lo ha sufrido y, sí, fueron abusados. Así que hace un tiempo me encontré con una chica con la que tenía mucha relación hace un tiempo y ella quería hacer un evento para dar voz a lo ocurrido y pusimos en marcha este proyecto con la intención de ayudar a documentar la historia y todo lo que ha pasado de una manera positiva.

Porque otro de los aspectos de este asunto tiene que ver con que muchos de los violadores eran musulmanes y muchas de las víctimas eran chicas blancas. Había un componente racial que hizo que se manifestaran en la ciudad miembros de la Liga de Defensa Inglesa (un grupo de extrema derecha con postulados anti islámicos). El caso básicamente fracturó a la propia ciudad, así que nos interesaba hacer un proyecto que afrontara los hechos pero eludiendo el componente racial y la confrontación.

P. Este enfoque social en la música electrónica no es nada común hoy en día.

R. No. En este caso no estaba relacionado con música electrónica. Pero era algo importante que había que hacer.

P. ¿Crees que el arte debe tener una función social?

R. Bueno, no pienso que “deba”, pero definitivamente lo tiene. Estoy más interesado en el arte, mucho más que en la política. Me interesa el arte abstracto, la estética pura, todos esos aspectos. Y creo que cada tipo de arte siempre está interesado en crear algo nuevo. Pero, el arte en sí es político. En lo que respecta a la música, tiene un componente social también, porque su escucha puede generar espacios de unión entre personas. Ya sabes, gente que escucha música junta, que baila junta, que la comparte…

P. Justo hoy he leído que Matthew Herbert va a hacer un disco sobre el Brexit.

R. Sí, he leído algo sobre eso. Pero solo el titular.

P. ¿Te interesa este enfoque?

R. Bueno, no sé si yo haría un disco del Brexit.

P. ¿Quizá uno sobre el Brex IN?

R. (Se ríe) Sí, esa es quizá una corriente en la entraría. Sí, el Brexit ha sido una cagada. Ha supuesto un completo gasto innecesario de fondos para crear una tormenta de mierda. Ha sido un desastre básicamente. Y, sin querer ser demasiado negativo, creo que las cosas van a volverse peores en vez de mejorar. Es una perspectiva horrible, pero ha sido un completo desastre.

P. Todo este caos tecnológico, de información, medios de comunicación, noticias falsas… Todo esta anarquía se acaba filtrando en el arte, ¿no?

R. No estoy muy seguro, pero claro, sin lugar a dudas el caos está entrando en la psicología de la gente y me imagino que de alguna manera acabará en el arte.

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