Petros Márkaris: un escritor que hace preguntas

Petros Márkaris, en los jardines de Orive | TONI BLANCO
El griego, autor de la serie de novela negra del comisario Kostas Jaritos, participa este viernes en Cosmopoética

El griego Petros Márkaris nació en Turquía (Estambul, 1937) y habla alemán casi como si fuese Berlín. Un ejemplo puro de balcánico mediterráneo, a medio camino de todo y justo casi en el centro de una rosa de los vientos cultural. El escritor, famoso en España por la serie de novelas policiacas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos -Noticias de la noche, Defensa cerrada o Suicidio perfecto, entre otras- ha dibujado a través del género negro la sociedad griega desde los años noventa hasta el cataclismo de la crisis económica de 2008. Este viernes, la audiencia de Cosmopoética ha podido escuchar en la Sala Orive la lucidez de este europeo que define la labor del escritor como la de alguien que “fundamentalmente hace preguntas sin ofrecer respuesta pero que inspira a los lectores a seguir preguntándose todavía más”.

Como si de una novela negra se tratase, la crisis económica en el país heleno le ha servido a Márkaris como un escenario infinito. “Lo único que sabía cuando comenzó la crisis en 2008 es que no iba a ser algo temporal ni pasajero, como nos decían los políticos. Los detalles, no obstante, de los que suponía y las consecuencias que iba a tener los fui descubriendo como todos: poco a poco”, explica el novelista. Unos detalles que le llevan a plantear en el argumento del tercer tomo de la trilogía sobre la crisis un paralelismo entre la juventud griega actual, la más formada de su historia, con la de aquellos a los que con 20 años les tocó vivir la guerra civil griega.

Un relato con el que el padre del comisario Jaritos sabe que no va arreglar el mundo -“tal vez de joven cuando empecé tuve esa ilusión”-, pero el autor puede hacer preguntas al lector. “El gran cambio de la novela negra ha sido cambiar la pregunta 'quién lo hizo' por la de 'por qué lo hizo'. Y es ese proceso de respuesta el que nos ayuda a comprender lo que está pasando en la realidad social. Se crea así un juego entre el autor y el lector, que sí puede cambiar las cosas al darse cuenta de la existencia de esas preguntas”, explica.

Una realidad social que Márkaris ha visto deteriorarse en la última década. “Desde los años noventa, las instituciones han preferido centrarse en interpretar la realidad desde un punto de vista financiero y no desde el del bienestar de la gente. Se ha perdido esa filosofía y ahora estamos en un momento en el que incluso la educación se tiene que adaptar a las fuerzas del mercado económico”, termina.

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