CRÓNICA

El nuevo folclore reclama su parcela en el Festival de la Guitarra

Las imágenes del concierto de Txanxugueiras en el Festival de la Guitarra

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Decía en una entrevista hace unos meses Curro Morales, cantante y guitarrista de Califato 3/4, que las periferias están todas conectadas por un hilo invisible. Ese hilo es el folclore, las tradiciones culturales heredadas o asimiladas, que tienen tantas cosas en común con los sentimientos como con la expresión personal. La banda andaluza Califato 3/4 y el proyecto gallego Tanxugueiras brillan en un universo interconectado porque ambos han arremetido contra la idea caduca de que el folclore no es moderno.

Lo es. Una rave y una procesión tienen más asideros de las que, a priori, uno acertaría a conectar. Al igual que es posible hermanar una muiñeira y un viaje de dub psicodélico. Todo es posible para un pueblo educado en lo universal que no deja de cuidar lo local. Así lo ha entendido la organización del Festival de la Guitarra de Córdoba, que muy acertadamente -en opinión de este cronista- ha cedido una parcela del terreno a los nuevos folclores, en los que los instrumentos tradicionales comparten protagonismo con los sintetizadores, las pistas pregrabadas y los tratamientos digitales.

Claro que era difícil ignorar un movimiento así. Califato 3/4 han capitalizado un sentimiento andalucista, vitalista y revolucionario y lo han transmitido por toda España desde los televisores (vía anuncio de cerveza), mientras que Tanxugueiras fueron triunfadoras morales de aquel concurso nacional para designar a la canción española que había de representar a España en Eurovisión. El jurado ignoró entonces al público y optó por el sonido Miami. Visto en perspectiva, quizá todos ganaron.

Lo que ha quedado claro es que, tanto Califato 3/4 como Tanxugueiras saben que la clave para que el folclore sobreviva está en devolverle su pureza como elemento comunitario. Esto es, a través del baile; que el breakbeat y el techno son otro folclore y que no da calambre si los mezclas con unas sevillanas o una alalá.

El baile es un elemento identitario en un momento en el que las identidades se están reconstruyendo. Este jueves en el Teatro de La Axerquía, más de mil personas han bailado en gallego y en andalúh. Y ha sido un éxito para un festival acostumbrado a aparcar el sentimiento tribal en detrimento de la experiencia sensorial.

Los primeros en subirse al escenario fueron Califato 3/4. Arrancaron fuertes, aunque lo pagó uno de los amplificadores, que al tercer tema -el magnífico hit Buleríâ del aire acondiçionao- comenzó a darle problemas al guitarrista y cantante de la banda. Solventaron los problemas a base de caradura, desparpajo y una tonelada de sonido rave. Por el camino dejaron un muestrario de canciones que exploran lo que es hoy Andalucía, una tierra divertida, culta, comprometida y trabajadora. Califato 3/4 se lo montan a su manera. Vienen de abajo, su poética es la del barrio y las fiestas ilegales, pero también la de las sevillanas, la Expo, la Semana Santa y el flamenco.

Y la militancia. Ha sido Chaparro, showman y agitador del grupo andaluz, el que ha dejado la frase de la noche cuando, en el bis, mientras sonaban los primeros acordes de la marcha breakbeat Crîtto De Lâ Nabahâ, ha arremetido contra la inmatriculación de la Mezquita-Catedral. “¡Devuelve la Mezquita, cabrón!” ha gritado encendiendo al público cordobés, que ondeaba banderas andaluzas y que ha perdonado el sonido deficiente para entregarse al espectáculo notable que ofrece la banda andaluza.

Tras el No Inno de Andalucía con el que se han despedido Califato 3/4, ha sido el turno de Tanxugueiras. Éstas han gozado de un sonido muy superior. También han encontrado la comunión con un público entregado su propuesta. Verlas cantar durante más de un cuarto de hora un repertorio tradicional gallego a base de panderetas y voz sin que nadie se quejara ya es una sorpresa en un momento en el que el público anda sediento de espectáculos ultradopaminados.

Tampoco han faltado las banderas, en este caso la LGTBIQ+, cuando han cantado Sabela Maneiro, Aida Tarrío y Olaia Maneiro la canción Pano Corado, un himno al amor libre y a la libertad amorosa, que el público ha coreado a viva voz. El éxito de ambas propuestas y la conexión con el público ha producido un raro momento de epifanía que espero que hayan entendido los programadores del Festival de la Guitarra, a menudo peleado con una parte joven del público cordobés.

De nuevo, fue Curro Morales, cantante de Califato 3/4 quien supo captarlo cuando, al despedir su concierto, gritó: “¡Viva Andalucía, viva Córdoba y viva la juventud!”.

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