GINÉS LIÉBANA OBITUARIO
Del musgo que emerge

Autorretrato de Ginés Liébana

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Ha sido un privilegio y un regalo de la vida gozar de la amistad de Ginés Liébana, uno de los espíritus más brillantes y extraordinarios del siglo XX. Su carisma caló en las élites culturales y aristocráticas más elevadas de Europa, pero su genialidad ha sido siempre incomprendida, como ocurre con los talentos que se adelantan a su tiempo.

Pintor, poeta y dramaturgo, Ginés Liébana llevó a la ciudad de Córdoba a una cima de color, de luz y de vitalismo estético en los años 40 junto a sus amigos Pablo García Baena, Ricardo Molina y Juan Bernier cuando juntos decidieron crear la revista Cántico, uno de los legados artísticos más relevantes y asombrosos de la historia contemporánea de nuestro país.

Un creador heterodoxo, un espíritu libre e inconformista, un maestro del verbo, nada en él dejaba indiferente. Ginés Liébana fue durante toda su vida un estandarte de los dones y tesoros de nuestra ciudad, de la que siempre habló con amor y asombro. Como un Zaratustra de nuestro siglo, más allá del bien y del mal, Ginés Liébana ha dejado esta vida a la que se aferró con su sabiduría íntima e inigualable, dejando también un mundo que sin él merece menos la pena ser vivido.

Que ese Dios que solo tú comprendías te lleve de la mano por aquellos jardines de las casas señoriales de Córdoba que tanto amaste y que ya no existen, tú que ya perteneces a la eternidad del sol, del azahar, de la hierba y de las estrellas, del musgo que emerge entre el empedrado de las callejas y del aire que porta los secretos de la libertad que solo es posible en una ciudad como la nuestra.

Raúl Alonso, es poeta y editor de la editorial Cántico

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