Muere Pablo Domínguez, la sonrisa que recibía a los espectadores de los teatros cordobeses

Pablo Domínguez Arévalo.

Ha muerto Pablo Domínguez Arévalo. Cualquier cordobés que haya asistido en su vida a un espectáculo organizado por el Instituto Municipal de las Artes Escénicas de Córdoba (IMAE) en los últimos 30 años ha tenido que cruzarse con su sonrisa. Hasta octubre del año pasado. Entonces solicitó una baja médica.

Pablo Domínguez era Relaciones Públicas del IMAE y trabajaba en sala como uno de sus responsables. Discreto, amable y silencioso (como buen acomodador), se ha despedido tal y como trabajaba. Por estricto deseo personal no quiso que su fallecimiento trascendiera. Murió este domingo a los 61 años pero no ha sido hasta la tarde de este lunes cuando sus compañeros del teatro han conocido el fatal desenlace. En la intimidad, como se ha ido, será despedido por su familia, que lo incinerará y trasladará las cenizas a su pueblo, Miguelturra, en Ciudad Real.

El Ayuntamiento cumplirá los deseos de Pablo (“el del Gran Teatro”) y hasta este martes, cuando haya sido incinerado, no mostrará su pésame de manera oficial. Pablo pidió una despedida en la intimidad y así está siendo. Su sonrisa se ha apagado como él era.

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