A Marwan se le queda pequeño Orive

Marwan, en Orive | ÁLEX GALLEGOS

No es habitual que un recital poético llene una sala. Menos aún que haya gente de pie en los pasillos. E incluso que pueda quedarse alguien fuera. Pero lo que ya es atípico es que la cola llegue desde la sala capitular de Orive hasta la calle de San Pablo, que los que se quedan en la calle acepten resignadamente que dentro no caben y que se conformen con ver al poeta que llevaban meses esperando en una pequeña pantalla -aunque con buen sonido- fuera del recinto en el que tuvo lugar el acto.

Y es que a Marwan se le quedó pequeño Orive. Es la segunda vez que ocurre en esta edición de Cosmopoética (también pasó con Eduardo Mendoza). Y Marwan, un poeta y cantautor que es diferente a todos, decidió tener un gesto y salir a la calle a tocar una canción con los que fueron a verlo y no pudieron acceder a la sala.

Este lleno, tan previsible, en el fondo, es la mejor metáfora que define la presencia del propio Marwan en Cosmopoética. Es un autor mainstream que no es muy bien visto por la crítica, pero al que todo eso le da igual. También al director del festival literario, Antonio Agredano, que lo presentó y que también ha tenido que aguantar lo suyo por invitar a Cosmopoética a artistas como Marwan.

“Si me critican es que me va de puta madre”, bromeó. “La gente sigue a lo que está en su frecuencia emocional. Puede que a esa gente a la que le gusta lo que yo hago no esté tan a gusto con la poesía más barroca”, explicó. “Bueno, está bien. Hay poetas y lectores para todos. La gente más culta seguro que prefiere algo más difícil de entender”, dijo.

“Mi poesía es cercana, sencilla, y os voy a leer unas cuantas”. Y comenzó en una sala capitular de Orive que estaba desbordada.

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