Lee Ranaldo: “Hay demasiadas bandas de rock, ya no necesitamos más”

Lee Ranaldo en Bodegas Campos | ALEX GALLEGOS

Lee Ranaldo tiene una voz muy suave y cercana y una pequeña luz detrás de la oscuridad de su mirada que lo acerca al interlocutor. Detrás del sonido que ha cimentado en cuatro décadas de carrera, basado en un ruidismo rayano en lo obsesivo, hay un arquitecto amable de 62 años, que viene a Córdoba en pantalón corto y que coge una guitarra acústica y no se guarda una gota de saliva en halagos hacia ella.

Ranaldo, una de las tres patas de Sonic Youth junto a Thurston Moore y Kim Gordon, saldrá vivo de la entrevista sin tener que hablar de la banda, inspiración confesa de Nirvana, y probablemente el proyecto musical más influyente que dio el Nueva York de los años 80. Una ciudad a la que este músico, escritor, poeta, artista visual y cantante definirá como “sucia, caótica y ruidosa”. Un marco perfecto desde el que esculpir el sonido de la angustia existencial del fin de un milenio sin más arma que una guitarra eléctrica, que es justo lo que hizo Ranaldo.

Ahora, casi cuatro décadas después, Ranaldo refugia su voz y su poética en un manto luminoso de música electrónica, la música del nuevo milenio y un elemento muy palpable en su último disco, Electric Trim, grabado en Barcelona bajo la batuta sonora del productor Raül Refree (Rosalía, Niño de Elche, Kiko Veneno), y que capitaliza parte de la gira que lo ha traído a Las Noches Eclécticas del Palacio de Viana.

PREGUNTA. Vienes a España con un espectáculo llamado Songs & Stories. ¿Hay alguna historia o alguna canción predilecta en este repertorio?

RESPUESTA. Bueno, son canciones de mis discos más recientes, que son mis canciones favoritas ahora mismo. Me siento muy cercano a ellas y llevo tocándolas el tiempo suficiente, mientras trabajo en mi próximo disco, así que también me siento preparado para ir dejando atrás algunas de ellas. Normalmente, cuando hago un concierto, me gusta contar algunas historias, pero en este caso queríamos hacer algo más elaborado. Así que el concierto comienza con cinco pequeñas películas, algunas mías, otras de Sonic Youth o de compañera Leah Singer (Nota: Esposa de Ranaldo y fotógrafa y artista multimedia), luego hacemos el concierto, y al final tenemos una charla y permitimos que alguien del público nos haga algunas preguntas.

P. Un concierto-diván.

R. Bueno, es una forma de expandir la idea de un concierto. No es solo un concierto. Hay proyecciones visuales detrás del escenario y la charla permite entrelazar todo.

P. ¿Y cuáles son las preguntas más comunes que te hace el público?

R. Bueno, siempre hay preguntas sobre si Sonic Youth van a volver a juntarse. Es la más común. Hay un montón de historias y puedo contar algunas u otras cada noche dependiendo del estado de ánimo. Ten en cuenta que hay canciones que tiene una historia específica detrás. Pero cuando cuando empezamos la entrevista hacia el final del concierto, la charla puede acabar en cualquier sitio.

P. Bueno, yo prometo no preguntarte por Sonic Youth en esta entrevista. ¿Qué crees que define mejor quién es Lee Ranaldo? La música, la poesía, la literatura, las letras de tus canciones...

R. Bueno, creo que se me reconoce más por la música, pero desde que era joven he hecho arte visual, he escrito y he hecho música. Esas tres cosas son mi vida de alguna manera. Estoy constantemente haciéndolas todas. Ahora estoy pintando un montón de cuadros cuando estoy en Nueva York o en la carretera. Y de alguna manera se retroalimentan todas estas disciplinas. La mayoría de los cuadros que hago estos días son a partir de viejos discos o dibujos que hago en el coche cuando voy de una ciudad a otra, pequeños bocetos, o a veces estoy escribiendo poesía y algunas de las palabras acaban en un lienzo o en una canción. Todo va y viene, de alguna manera.

P. Para un músico con una mentalidad arty tan marcada que te aleja de ciertos públicos, ¿ser polifacético es el secreto para mantener una carrera tan larga?

R. No lo sé. Hay algunas personas que tienen carreras larguísimas a partir de concentrarse como un láser, en una única cosa. Yo siempre he querido hacer muchas cosas, aunque eso haya hecho más difícil que el gran público me entienda. A veces, alguien hace una cosa, y sigue con ella una y otra vez, una y otra vez, y el público sabe de qué va. Pero alguien que hace tantas cosas puede resultar confuso. En los propios conciertos puedo tocar una guitarra acústica y ponerme a cantar canciones o agarrar una eléctrica y ponerme a emitir ruido. Y he hecho películas, spoken word -recitales de palabra hablada-... Cosas muy distintas.

P. ¿En tu caso, como público, ¿te inspiran los artistas que hacen una única cosa o los que desafían sus límites?

R. No, me gustan los artistas que están siempre cambiando y haciendo cosas distintas, que te sorprendan con cada nuevo disco, con cada cuadro o con cada película. Eso es para mí. Con los artistas que amas, quieres seguirlos allí donde vayan y que te enseñen cosas nuevas.

P. ¿Como llegaste a encontrar la poesía en el ruido?

R. Bueno, es difícil de explicar en palabras. Hay relaciones entre el lenguaje y la experimentación con el sonido. Yo por ejemplo no separaría el ruido de la música. Son partes de la misma cosa. El ruido es otro tipo de música, otro tipo de textura o de tono. No sé. Tienen una relación que es difícil de explicar. A veces me ocurre con la poesía, que encuentro en ella el mismo tipo de agresividad que algo ruidoso, ese caos.

P. ¿Y qué has aprendido del trabajo que has hecho con artistas como William Basinski o Jim O'Rourke, que son teóricos del sonido? ¿Cómo has aplicado esta mirada científica a tus propios discos?

R. Bueno, yo siempre he estado interesado en el sonido. He sido un tipo de estudio, y como tal siempre he estado pendiente de la gente que estaba a mi alrededor haciendo interesantes experimentos con el sonido. Y Jim, por ejemplo, cuando se unió a Sonic Youth, yo ya lo conocía desde hace años. Fue inspirador porque tenía muy claro lo que hacía. Me ocurre lo mismo ahora con Raül Refree. No he trabajado codo con codo con Basinski pero conozco su trabajo muy bien. Pero bueno, al final coges las cosas de todas las personas que conoces. Uno trata de aprender de todos. Todo el mundo debe tratar de ser maestro y estudiante.

P. ¿Sabías que estabas capturando el espíritu de una generación entera cuando experimentabas con el noise rock en los 80 y los 90?

R. Bueno, no sabíamos qué estábamos haciendo nada de eso en aquel momento. Uno trata de reflejar lo que le rodea, y Nueva York en aquella época era una sucia, caótica y ruidosa ciudad y nosotros intentábamos reflejar dónde vivíamos de alguna manera. Aquello era parte de la raíz del sonido que todo el mundo estaba haciendo en Nueva York en aquel periodo. Era primitivo, barato, estábamos sin dinero y hacíamos algo desde la nada, con guitarras baratas y cuatro acordes. Usábamos lo que teníamos para ser creativos. Pero bueno, uno nunca sabe que está definiendo nada. Eso viene luego, cuando los críticos hablan de ello. Uno solo intenta hacer arte.

P. Siguiendo esa línea, tu último disco, Electric Trim (2017) es mucho más luminoso, con canciones y texturas mucho menos opresivas. ¿Tiene que ver con el hecho de que lo grabaste en parte en España con Refree?

R. Sí. Es un movimiento diferente, sí. Bueno, tiene que ver con la idea de que, una vez que empecé a trabajar con Raül, él quería llevar mi música hacia sonidos distintos, y evitar el lienzo de dos guitarras y baterías, de la banda de rock. Él quería probar diferentes texturas, la música electrónica, samples... Era el comienzo de un experimento que seguimos haciendo ahora mismo. El próximo disco va a ser mucho más electrónico y con mucha menos carga eléctrica de guitarra. O eso creo, si miro lo que tenemos hecho hasta ahora. Después de muchos años en un formato, me siento que es momento de renovar mi carrera en cierto sentido, de probar cosas diferentes. Mi banda ahora mismo es un trio, y es tan cool. Se está alejando de la idea de una banda de rocl y va hacia ser algo más, algo diferente. Creo que la próxima versión de la banda será todavía menos parecida a una banda de rock.

P. Cada vez más lejos de donde empezaste.

R. Hay demasiadas bandas de rock, ya no necesitamos más. Algo diferente y único. Ahí es hacia donde estoy empujando ahora mismo.

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