“Hermana marica” y los misterios de Góngora

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La Cátedra Góngora organiza en la casa del poeta en la calle Cabezas una tertulia sobre la obra del escritor cordobés

Por mucho que se estudie, la obra de Luis de Góngora y Argote siempre provoca sorpresas. No obstante, lo que no sabíamos es que esos misterios, y sobre todo esas sorpresas, también pueden ser aportadas según la forma en que se estudie o divulgue la obra del poeta cordobés. La última sorpresa la dio, desde luego, la Cátedra Góngora con la mesa redonda (¿se debería llamar así?) que tenía preparada en la, valga la redundancia, Casa Góngora, que también está repleta de misterios.

Primera sorpresa: las enormes dimensiones de la Casa Góngora, la física, la de la calle Cabezas. Pocos saben que la Casa Góngora, propiedad del Ayuntamiento, es más grande que un patio que de vez en cuando acoge actividades poéticas (muy de vez en cuando). La Casa Góngora tiene unas enormes dimensiones, con dos plantas con grandes posibilidades y repletas de pequeños salones de actos, como el que estaba previsto ayer.

Segunda sorpresa: arriba del todo, en la segunda planta, casi en la azotea y en una sala con estupendas vistas al casco histórico de Córdoba aguardaba la Tertulia del Dragón. Una mesa cuadrada, con sillas a los lados, preparados para una audiencia reducida de no más de 20 personas, y presidida por el catedrático Joaquín Roses. Sobre cada una de las sillas, un poema de Góngora, que empieza así: “Hermana marica / mañana, que es fiesta, / no irás tú a la amiga / ni yo iré a la escuela”.

La audiencia: conversación abierta para estudiantes, lectores, letraheridos, indolentes, amantes del peligro verbal y público en general sobre poemas concretos de Góngora o sobre aspectos de su obra. Una excusa para hablar de literatura y vida. Sorpresas y misterios en la Casa Góngora.

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