Copla incondicional, carcajada furtiva

Chirigota de Cañete de las Torres con 'Menudo es mi padre' | ÁLEX GALLEGOS

Es el sonido de una guitarra. Es la conjunción de unas cuantas voces. Es sentimiento. Es buen humor. Es, como la vida misma, un carrusel de emociones. Es pura pasión, sin más. No es poco. El Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Córdoba sigue adelante con paso firme, esta vez sí, tras una segunda semifinal brillante. De notable nivel, sobresaliente por instantes, es la sesión que deja atrás la noche del sábado. Y tanto es así que hasta seis agrupaciones de las que en esta ocasión pisaran las tablas de un Teatro Góngora mucho más animado que el viernes muestran credenciales para estar en la final. La última palabra la tiene el jurado, que por delante tiene una decisión complicada. Más si cabe cuando restan aún catorce grupos por completar su pase de esta fase del certamen, algunos como las comparsas de Pablo Castilla y de Suso y Marcos.

Precisamente con la belleza de los acordes y la armonía vocal de una comparsa tuvo su inicio esta segunda semifinal. En concreto fue con el siempre trabajado conjunto del Vera. La formación marbellí destiló su saber hacer sobre el escenario con ‘La perla dorada’, con un tipo que procuraba recordar a hombres del campo de la localidad de la Costa del Sol. Respecto de sus letras, destacó una buena tanda de pasodobles en la que cantaron en primer lugar a la labor de los equipos de extinción de incendios. Al menos eso se entendió al final. Después hubo turno para una historia de dos hermanos que son separados por convenio, probablemente consecuencia de un divorcio.

Tras la comparsa malagueña el Teatro Góngora definitivamente entró en calor de la mano de la Chirigota de Fleky con ‘Relájate campeón’. Un puñado de masajistas arrancó casi de principio a fin las carcajadas del público, que disfrutó del más puro estilo de esta agrupación. La originalidad también se dio con guiños al Carnaval de Cádiz, con mención al Bizcocho y a Macario, inesperado protagonista en el Falla. Este grupo hizo una defensa clara de su idea de la fiesta de Don Carnal, que es mucho más que la borrachera y la libido en las calles. En sus cuplés contaron estos tipos la historia del cumpleaños de un niño que termina con la pérdida de alguna pieza dental por parte de su padre. “Pa piñata” la que perdió el pobre hombre. La formación tuvo también espacio para el Córdoba, cuyo escudo ubicó en su clínica -Te va queá nuevo- junto con fotografías de Jesús León, Luis Oliver y José Antonio Reyes.

El anticipo de final continuó con la Comparsa de Javi Lonene, que mantuvo encendido el ambiente del teatro. Los vigentes campeones de la modalidad lucieron sus mejores galas vocales y rítmicas con ‘La pasarela’, que esta vez dedicó un par de pasodobles enlazados en cierto modo. En el primero cantaron a Andalucía, tierra “de patios, de primavera” y “de coplas y carnavales”, y de “risas y madrugadas”. “Soy Andalucía, soy Andalucía”, clamaron antes de mandar un mensaje a los catalanes. “Siempre, en lo bueno y en lo malo, nunca olvides Cataluña, que somos hermanos”. Dicho queda. Los cuplés también fueron encadenados con la narración de los antojos de una mujer embarazada y después con la presión testicular del marido a causa de la ausencia de guarreridas, que bien diría Chiquito de la Calzada.

Las comparsas tuvieron especial protagonismo en la noche de este sábado, pues las cuatro que pisaron las tablas desbordaron en nivel. Ejemplo fue la siempre esperada mixta de Rafael González y David Castañeda. El buen recuerdo de su ‘Compañía de teatro La Comparsa’, cuarto premio en 2014, permanecía intacto. Y el regreso fue, tal y como se pudiera vaticinar, brillante. La composición de voces y el cuidado musical dieron forma a una serie de letras cargadas de emoción. Con ‘Los incondicionales’ la formación mostró a un grupo de aquellas personas que vestidas de payaso alegran la vida a los niños que por circunstancias se ven entre las paredes de un hospital. En su tanda de pasodobles los solidarios payasos arrancaron alguna lágrima con una copla dedicada a la pasión de un padre con su hijo enfermo y con otra a quienes aguardan el momento de ser trasplantados. A veces la oportunidad pasa por delante, porque “a veces salvar tu vida, está en manos de la suerte”.

Gran nivel el que también demostró la debutante Comparsa de Los Niños. Aunque de novatos no tienen nada sus componentes, que lucieron tipo de buscavidas en la época de la Ley Seca. Buscavidas que son contrabandistas y que se convierten, en algunos casos en una especie de Al Capone. Pero la música y sus letras evitaron las malas acciones. Muy al contrario, ‘La clandestina’ fue otro goce más de una modalidad en la que va a haber dura batalla, al menos a priori, para conseguir un hueco en la final. En su primer pasodoble quiso esta agrupación valorar el trabajo de quienes forman parte de un conjunto de Carnaval. “Ahora con este pasodoble quiero que tengáis en cuenta todo lo que uno deja atrás para ensayar, para ensayar”. También queda dicho.

Entre estas dos últimas comparsas aparecieron sobre el escenario unos sacerdotes un tanto peculiares. Desvestidos de sus sotanas mostraron mallas de leopardo, chaleco y tatuajes en los brazos, que acompañaban a una gran barba. Eran hipster, como se dice ahora, y muy modernos. La locura se desató en forma de risas incontables con la Chirigota de Cañete de las Torres, que quiere volver a la final -y aspecto tiene de ello- con ‘Menudo es mi padre’. Su brillante actuación contó también con espacio para la crítica, como a la Iglesia. Ellos, estos curas a la última, defendieron la del misionero, la que no se orna de oro, “la de de Jesús de Nazaret”. En el segundo pasodoble dedicó este grupo una preciosa canción a Córdoba. Y tras los cuplés, un popurrí que… ¡Qué popurrí! Hay que verlo y escucharlo para saber de qué se trata.

La representación chirigotera la completaron otras dos agrupaciones. Por un lado, estuvo la de Fuente Palmera, que festejó su pase a las semifinales con una graciosa actuación. Unos ancianos con tacataca pero con buena salud fueron los que hicieron divertirse al público con ‘Los gamberros del takatá’, que provocaron la risa general especialmente con su segundo cuplé. “Estamos en semifinales y yo lo que no sé es que se habrán fumao los del jurao”. Mientras, el cierre de la sesión correspondió a la Chirigota de La Canalla, de Sevilla, que se topó superada la medianoche con un patio de butacas ya semivacío. Los típicos ángeles y demonios que hablan al oído para aconsejar maldades y bondades despidieron la noche con ‘Los que te comen la oreja’.

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