La ciudad que empezaba a desperezarse

FOTO: ARCHIVO MUNICIPAL DE CÓRDOBA
Francisco Solano Márquez describe la sociedad de los años 50 en 'Córdoba, de la bicicleta a la Vespa'

El papel de periódico es frágil. Se amarillea, se quiebra. Se rompe. En los archivo se guarda con cuidado. Y para estudiar lo que la prensa dijo hace décadas, se bucea en los ejemplares microfilmados. “Aunque puedes dejarte los ojos”, reconoce Francisco Solano Márquez. Y lo dice por experiencia. Porque durante meses se perdió entre las páginas del Diario Córdoba y La hoja del Lunes, en ejemplares publicados en los años 50. “Aunque pedí permiso para usar los ejemplares de papel, tocándolos, eso sí, con manos de seda”.

El cuidado lo tuvo no solo por la delicadeza de los documentos, sino por el respeto al trabajo que allí volcaron quienes escribieron sus artículos y fotografiaron sus imágenes. Porque Solano Márquez ha sudado tinta toda su vida. Él también es periodista. Y en las hemerotecas se ha basado para reconstruir la vida cotidiana de la década de los 50, en su último libro Córdoba, de la bicicleta a la Vespa, publicado por El Páramo.

Solano recuerda los años 50 por sus visitas a Córdoba desde Montilla, donde nació en 1944. A lo largo de sus 20 capítulos redibuja aquella ciudad que empezaba a abrirse tras la devastación que dejó la guerra civil en fusilados y hambre, la losa de una década de autarquía y la idiosincrasia propia de pequeña capital de provincias. Desde los cines de verano donde se evadían las familias más humildes, a la ventana que abría el grupo de poetas Cántico o la vida de las contadas salas de exhibición artística. Todo lo que la prensa reflejaba acerca de la sociedad, Solano lo pasaba a meticulosas que se convertirían en los capítulos de la obra.

“Todo comenzó con mi anterior libro, La Córdoba de Antonio Cruz Conde, que me encargó Almuzara en 2007. En aquel me centré en la labor del Ayuntamiento en aquellos años de cambio. Pero el volumen de datos fue tan grande y tan variado, que daba para otro libro como el que ha publicado El Páramo”, explica.

De aquella sociedad del Auxilio Social, la labor de Fran Albino, los carros, calles sin asfaltar, triciclos y primeros turistas, se aprende de los periódicos de papel. ¿Qué pasará con los periódicos digitales en el futuro. Se archivarán todos los datos para generaciones futuras? ¿Servirá CORDÓPOLIS para algo dentro de seis décadas? “Imagino que existen soportes que garantizan la conservación de los datos... ¿no?”, aventura Solano. En cambio, este periodista que escribe, no está tan seguro...

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