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La cesión de una sala de Caballerizas a un museo barcelonés desata un levantamiento del mundo de la cultura cordobesa

Escultura de Belmonte en el MEAM de Barcelona.

Juan Velasco

6 de mayo de 2026 20:02 h

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El anuncio del Ayuntamiento de Córdoba de ceder parte de las Caballerizas Reales a la Fundació de les Arts i els Artistes, una empresa privada que gestiona el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona, ha abierto una enorme grieta en el ecosistema cultural local de la ciudad. Lo que el gobierno municipal ha querido presentar como una oportunidad estratégica —convertir a la ciudad en la única subsede española de este museo centrado en el arte figurativo— ha sido recibido por la plana mayor del sector artístico de la ciudad como una decisión opaca que compromete el futuro de la política cultural, especialmente en materia de arte contemporáneo.

El protocolo aprobado el pasado lunes por la Junta de Gobierno Local contempla la cesión del nivel cero y el nivel uno del ala este de Caballerizas, miles de metros cuadrados en un edificio único en el mundo, donde se habilitarán dos salas expositivas, espacios de recepción y servicios asociados. La sala principal, dividida en dos áreas, se convertiría en el núcleo museístico de esta futura subsede dedicada al arte figurativo contemporáneo, pero vinculada a una entidad de la capital catalana.

El anuncio del lunes, esta vez, ha provocado una reacción inmediata y ciertamente ruidosa para una ciudad que, en lo relativo a las políticas culturales, suele hablar más en corrillo que de manera pública. Así, en poco más de 24 horas, cerca de medio millar de artistas, comisarios y gestores culturales se han adherido a una carta abierta que cuestiona tanto el fondo como la forma de la operación. El documento plantea una pregunta central: por qué el Ayuntamiento opta por “hipotecar” su política cultural cediendo la gestión de un espacio clave a una entidad privada sin concurso público ni informes que justifiquen la decisión.

En realidad, la documentación aportada, sí que justifica la cesión. En el borrador del protocolo se defiende, por un lado, que el MEAM es “un referente mundial del arte figurativo, con más de 200.000 seguidores en sus diferentes redes sociales”, y que cuenta con el concurso Figurativas, al que califican como “el más importante de escultura y pintura del mundo”; y, por otro, que la relación entre el museo catalán y Córdoba “es profunda y bidireccional”, citando exposiciones pasadas y el hecho de que “son numerosos los artistas de Córdoba que mantienen una relación activa con el MEAM”. Por último, también mencionan que “Córdoba es una de las ciudades de referencia en el arte figurativo español contemporáneo, con creadores de referencia en la pintura y la escultura desde Julio Romero de Torres y Mateo Inurria”. “Este arraigo artístico justifica plenamente que Córdoba sea la ciudad elegida para albergar su primera gran subsede”, concluye el protocolo.

El alcalde de Córdoba y José Manuel Belmonte.

Un proyecto gestado durante años

Más allá de los calificativos sin contrastar que se otorgan al museo barcelonés, lo cierto es que la polémica actual no surge de la nada. El origen de este proyecto se remonta a enero de 2021, cuando el Ayuntamiento escenificó un acuerdo institucional para transformar Caballerizas en un Centro Internacional del Caballo, bajo la gestión de Córdoba Ecuestre. En aquella reunión participaron representantes institucionales y económicos, pero también dos figuras del ámbito artístico: el escultor José María Belmonte y el comisario Félix Ruiz Cardador.

Su presencia no fue casual. Ya entonces se anticipaba que la planta superior albergaría un museo de arte contemporáneo y la presencia en la foto de estos dos miembros del grupo Córdoba Contemporánea sorprendió al sector cultural, que comenzó a trasladar en privado dudas sobre la cuestión. Las disipó el alcalde, un día después. En un acto público, José María Bellido respaldó públicamente el papel de Belmonte como posible figura clave en la definición de contenidos de la futura sala.

Aunque el proyecto no se explicitó en aquel momento, con el tiempo se fue revelando la conexión con el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) de Barcelona, un espacio centrado en el arte figurativo que, en Córdoba, estaba vinculado al grupo Córdoba Contemporánea, formado por Francisco Arroyo Ceballos, José Manuel Belmonte, Manuel Castillero, Rafael Cervantes, Francisco Escalera, José Luis Muñoz, María José Ruiz, Félix Ruiz Cardador, Pepe Puntas, José María Serrano y Francisco Vera Muñoz.

Belmonte y Ruiz Cardador, a la izquierda, en la foto que difundió el Ayuntamiento en 2021.

El grupo había protagonizado por esas fechas Islas al mediodía, una exposición que sumó 14.000 visitas en la Sala Vimcorsa -fue la más exitosa hasta ese momento-. Y dos años después, el MEAM aportó numerosas obras para El renacer de la figuración, otra muestra comisariada por Ruiz Cardador, y que también se celebró en Vimcorsa, tras ser visitada por 11.000 personas, según datos de la organización. Fue una especie de globo sonda de lo que se ha aprobado este lunes.

De la expectativa local a la cesión externa

Sin embargo, el proyecto pasó a una especie de segundo plano cultural minetras el alcalde se implicaba personalmente en la llegada y la continuidad de TBA21 (Thyssen-Bornemisza Academy) al Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), aportando fondos municipales para un espacio que era titularidad de la Junta de Andalucia, y con el que, a su vez, cristalizaba su idea de la cultura franquiciada al estilo Málaga.

Aquella aventura, la de TBA21, acabó en sonado divorcio cuando el alcalde, por un lado, y la ya exdirectora del C3A, Jimena Blázquez, por otro, anunciaron que no se renovaría el acuerdo con Thyssen sin que en el gigante del arte contemporáneo tuvieran todavía comunicación oficial. Aquello se supo en septiembre de 2024.

El proyecto de la sala museística en la memoria.

Dos meses después, en noviembre de 2024, se aprobó la innovación urbanística para habilitar la planta superior de Caballerizas Reales como sala de creación artística, aunque sin definir todavía el tipo de arte que acogería ni quién se haría cargo de su programación. En julio de 2025, en una rueda de prensa en Caballerizas, el alcalde confirmó que seguía en pie la propuesta, aunque lo prioritario era entonces la cesión del edificio a Córdoba Ecuestre.

Dicha cesión se protocolizó en abril de este año (aún está pendiente de alegaciones), en un acto en el que no se entró a hablar concretamente de la parte del edificio destinada a la sala museística. Ha sido finalmente este pasado lunes cuando la Junta de Gobierno Local aprobó el protocolo de cesión de la que será la sala cultural municipal más grande de la ciudad a una entidad con sede en Barcelona.

La reacción, ahora a viva voz y con nombres y apellidos, no ha tardado en llegar. Más de medio millar de artistas, creadores y comisarios culturales de la ciudad de Córdoba, entre ellos nombres de mucho peso, han cuestionado la cesión directa, sin concurso público ni participación del tejido local.

La tensión, lejos de disiparse, parece destinada a crecer. La publicación de la carta abierta ha dado visibilidad a un malestar que llevaba cinco años gestándose y que ahora se expresa, por primera vez, de forma pública y notoria. Algunos teléfonos, de hecho, han comenzado a sonar, algunos mensajes ya muestran el enfado por una decisión que ha causado sorpresa en ciertos sectores, a pesar de que lleva cinco años fraguándose lentamente a la vista de todo el mundo.

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