La buena oratoria, una mezcla de práctica y autoestima

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Agustín Rosa presenta en la librería Luque ‘Hablar bien en público es posible si sabes cómo’

Se trata de uno de los terrores contemporáneos de la humanidad. Una de esas situaciones que crean taquicardias, sudores fríos, sensación de vértigo y ganas de salir corriendo en cualquiera, pertenezca a la cultura que pertenezca. Pero hablar en público, aparte de desnudar a uno mismo, es algo más que enfrentarte a un grupo de siete o 700 oyentes. También sirve para poder diferenciarse en una entrevista de trabajo, llevar a un interlocutor a tu terreno o incluso enamorar a alguien que deseamos. Una herramienta muy importante de vida que en España no se enseña -a diferencia de otros países vecinos- y de la que existe escasa cultura en nuestro entorno.

“Es como si nos dieran las llaves de un coche sin saber conducir y nos dijeran, conduce”, ilustra Agustín Rosa, un joven doctorando de la Universidad Complutense en Comunicación social y presidente del Club Internacional de Oratoria, que esta tarde presenta en Córdoba su primer libro, Hablar bien en público es posible si sabes cómo. Sus páginas las empezó a escribir en Luque, el pueblo de sus padres -emigrados a Barcelona- y cerrará el círculo esta tarde a las ocho presentándolo en otra Luque, la librería cordobesa.

Rosa, que reconoce no haber perdido del todo el miedo escénico pero sí dominarlo porque “tener mariposas en el estómago es positivo”, probó la hiel de ese miedo en el mismo lugar que casi todos, en un aula. Pero acabó sobreponiéndose y presentando la fiesta de fin de curso del instituto. De ahí pasó a dar cursos de formación durante sus estudios de empresariales y se curtió ante auditorios hablando de refinanciación de deuda y seguros de ahorros para personas profanas en la materia financiera. Su siguiente escalón fue romper la barrera de hablar en público en otro idioma y se marchó a Bruselas para seguir formándose, algo que le abrió las puertas de las universidades españolas interesadas en la formación oratoria de sus alumnos. “Las universidades son conscientes de la competitividad y las capacidades emprendedoras que da a cualquier persona la seguridad de manejar el discurso hablado”, asegura.

Su libro Hablar bien en público es posible si sabes cómo está enfocado “desde la autoayuda porque empezó como manual y me di cuenta que era muy aburrido”. Por eso el autor se decidió por “una aventura” en la línea de El libro de la buena suerte o El monje que vendió su Ferrari. Agustín Rosa se centra en los errores más usuales que cometemos, muchos más poderosos para progresar, como “querer saberlo todo”, “decir que es tu primera vez” o “el síndrome de la acnedotitis aguda”, por poner tres ejemplos entre cientos, para aprender a dirigirnos con precisión a nuestros interlocutores. Y lo hace a través de testimonios reales, nacionales e internacionales, de una gran diversidad de perfiles que van desde universitarios a médicos rurales, pasando, como no, por políticos.

Preguntado por los candidatos que van ganando el debate oratorio en la actual campaña electoral a las elecciones europeas, Agustín Rosa tiene claro que son Albert Rivera, de Ciutadans y Rosa Díez, de UPyD. En cuanto a los personajes públicos, el experto orador se decanta por el economista Emilio Duró “por sus mensajes claros y aplicables que encima entretienen”.

Como todo en la vida, parece claro que saber comunicar es una habilidad que se forja con la práctica más que una cuestión de dones y, en este caso concreto, también tiene que ver con la autoestima y seguridad personal. Y como no podíamos despedirnos de otra manera de Agustín, ahí va un puñado de ideas fuerza indispensables para hablar en público: “habla de un tema que te apasione porque sacará lo mejor de ti, concédete tres segundos de silencio antes de hablar y no te justifiques nunca por nada, tipo sé que el tema es aburrido o no soy experto en la materia, para no predisponer al auditorio y, por último, conoce bien a ese auditorio”. Palabra (oral) de Agustín Rosa.

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