Bear, The Storyteller: “No somos un grupo de estrofa-estribillo”

La banda Bear, the storyteller antes de tocar en Limbo

Hasta hace escasamente unos siglos, que en términos de tiempo relativo es antes de ayer, no era raro que nuestros antepasados se toparan con osos pardos de grandes dimensiones en la Sierra Subbética, en las sierras de Cádiz, Jaén o Sevilla. Sobre la presencia del oso pardo en Andalucía hay numerosas historias, la mayoría terminan en la reconquista, con la progresiva deforestación de los montes y su reconversión en tierra cultivable. A partir de entonces, el oso andaluz vive su propio colorín colorado.

Este apunte meramente histórico bien podría ser el germen del nacimiento de la banda Bear, The Storyteller (Oso, el cuentista), un proyecto de rock instrumental que forman Rafael (guitarra), Fernando (bajo), Jesús (violonchelo) y Jonatan (batería), y que este viernes ha estado tocando en el Limbo su primer trabajo,Tales of the Untold, y también las nuevas composiciones del grupo.

Porque, tras un tiempo hibernando, este proyecto, que apenas tiene referentes inmediatos en España -quizá Toundra sean la primera banda que venga a la cabeza en España si se habla de post rock-, está muy activo por los bosques de la música independiente y, zarpazo a zarpazo, se está colocando como una de las propuestas más interesantes de la escena alternativa andaluza. Además, vienen con más música y nos regalan una lista de reproducción con algunos de los referentes de su sonido robusto e instrumental. La banda sonora de un animal fiero pero abrazable. El sonido del oso.

PREGUNTA. La última vez que hablamos estabáis a punto de tocar en el Monkey Week, y desde entonces se ha precipitado todo un poco en la banda ¿no? ¿Qué habéis estado haciendo todos estos meses?

RESPUESTA. Sí, bueno, con la llegada de Jesús Zamora como nuevo violonchelista y Jónatan Jiménez como baterista, hemos estado muy ocupados ensayando los temas antiguos y acoplándolos entre todos por si teníamos algún concierto que dar (que así ha sido). Pero además también ha habido tiempo para componer cosas nuevas, y muy interesantes.

P. El disco, que habéis editado en formato físico, es casi un milagro. No se si os topáis con otras bandas por aquí que transiten vuestro camino o hay que subir de despeñaperros hacia arriba.

R. La verdad es que de nuestro “estilo” no nos hemos topado con ninguna banda andaluza. A nivel nacional digamos que tampoco. Estamos arrancando ahora, ya que si pensamos en el tiempo en que la banda ha estado activa realmente no llega a los dos años. Ha habido muchos parones por cambios en la formación, falta de tiempo, etc. Entonces es ahora cuando el proyecto está mucho más estructurado y por tanto con más idea de ir hacia adelante.

P. ¿Cuánto hay de Jam e improvisación en este primer trabajo?

R. Digamos que la mayor parte, sobre todo guitarras. Al componer con loops da mucho juego a la hora de pintar otras melodías sobre ellos. Con un solo guitarrista, en los temas pueden llegar a sonar hasta 3 y 4 guitarras cada una con una sonoridad y melodía propia. En directo también lo hacemos. Una vez que los loops adquieren consistencia y personalidad, entonces vamos dibujando los alrededores, que es lo que en parte van dando magia a estos cuentos.

P. ¿Qué se puede esperar de un concierto de BTST?

R. Túmbate en la profundidad de un bosque, cierra los ojos y escucha lo que te cuentan los sonidos. Eso es lo que intentamos, transmitir melodías que hagan a las personas experimentar sensaciones a través de sus vivencias y se vean inmersos en nuestro Bosque.

P. En tiempos de electrónica, bases y música programada, ¿qué aporta una música como la que hacéis con la banda?

R. El objetivo de este proyecto siempre ha sido hacer partícipe al público de forma indirecta de las paisajes que pintamos con nuestros instrumentos. Muchas veces nos ayudamos con proyecciones de animales para hacer que se adentren aún más. Intentamos que sea una quedada para contar una historia musical abierta en la que cada una de las personas del público puedan moldear a su antojo en base a sus experiencias. No somos un grupo de estrofa-estribillo-estrofa-estribillo. Creamos las canciones sin ningún objetivo ni patrón, simplemente enlazando pasajes a través de melodías. Cosa que a mí personalmente me parece más interesante.

P. ¿Y qué os empujó a participar en un certamen como el de Música Preventiva?

R. Muy buena pregunta. Desde que sacamos nuestro primer trabajo Tales of the untold el proyecto sufrió una parálisis que se prolongó hasta el comienzo de este certamen. Esa parálisis se produjo principalmente porque vimos que no era el momento. La falta de tiempo y diferentes causas personales de cada integrante fueron los determinantes para que el oso se fuera a hibernar durante un tiempo. Pero sabíamos que despertaría en algún momento.

P. Y de ahí a un festival clave en el panorama español como el Monkey Week. ¿Qué supuso como banda vuestro paso por él?

R. Nos encantó tocar en el MW, para repetir sin duda. Todas las bandas, organizadores, técnicos de sonido, fueron gente excepcional. Era la primera vez que tocábamos fuera de Córdoba y la acogida fue muy buena. Necesitábamos salir un poco de la zona de confort y mostrar lo que hacíamos más allá de Córdoba. Simplemente por saber qué es lo que podíamos transmitir fuera. La verdad es que nos sentimos muy a gusto.

P. Hace apenas unos días también repetíais en Sevilla. ¿Qué ha cambiado entre un concierto y otro?

R. Sobre todo sonido. Poco a poco vamos afinando como sonamos no solo fuera, si no dentro. Es una formación un tanto compleja, al igual que los pasajes que tocamos, pues en muchas partes necesitamos alguna guía pero a la vez tenemos que escuchar lo que tocamos con la mayor nitidez posible. Y con un violonchelo es algo más complejo. Pero por fin vamos consiguiendo estar más a gusto en directo. Y otra cosa que ha cambiado es la formación.

P. ¿Qué planes tenéis para un futuro inmediato? ¿El oso no tiene previsto hibernar no?

R. El oso ya ha hibernado suficiente, es hora de que gaste esa energía acumulada. Queremos centrarnos en los próximos meses en componer nuestro siguiente trabajo y también tocar en los conciertos que nos salgan o propongan. Vamos a intentar movernos más. Nos apetece contar nuestros cuentos más allá de nuestro bosque cordobés.

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