'Las amistades peligrosas' de Carmen Conesa y Edu Soto

Edu Soto, a la izquierda, junto a Carmen Conesa, a la derecha.
El Gran Teatro acoge esta noche una transgresora versión del libertino y sensual clásico de Pierre Choderlos de Laclos

Carmen Conesa, en el papel de la marquesa de Merteuil, y Edu Soto, como el vizconde de Valmont, juegan a la seducción en una transgresora versión escénica de Las amistades peligrosas, que llega al Gran Teatro de Córdoba este sábado bajo la dirección de Darío Facal, autor también de la adaptación junto con Javier Patiño.

El discurso libertino y sensual del clásico de Pierre Choderlos de Laclos, su combinación de amor, humor, sensualidad, depravación y violencia se convierte en esta versión con música en vivo en un collage escénico en el que los actores interpretan en directo rock, heavy, jazz y ópera, y en el que también pueden verse audiovisuales y performances. Teatro sensorial, en suma, para un juego de seducción y venganza cargado de lujo, elegancia y erotismo, y sustentado en unas sólidas interpretaciones.

Iria del Río, en el papel de madame de Tourvel, Mariano Estudillo como el caballero Danceny, Lucía Díez en el rol de Cécile de Volanges y Lola Manzano dando vida a madame de Volanges completan el elenco de Las amistades peligrosas. Para esta sorprendente versión de la obra, sus autores han equilibrado las tramas "de una forma más justa" respecto a la novela, manteniendo su carácter epistolar y mucho de su sentido del humor original. Una lectura contemporánea que se aleja del romanticismo para mostrar la mirada más vil, cínica y patética de las altas alcurnias y, con ella, reprobar el deterioro moral de la sociedad y destacar la desidia y la decadencia moral de la aristocracia en el periodo previo a la Revolución Francesa. Para ello, la propuesta de Metatarso Producciones se aleja de la visión romántica que rodea al libertino para centrarse más en su cinismo y patetismo. En el escenario, por otra parte, se revela el enorme sentido del humor que subyace en la novela sin por ello renunciar a la crítica implacable que el autor francés pretendía hacerle a la sociedad de su época.

La novela de Choderlos de Laclos, publicada en 1782, tiene como protagonistas

a la marquesa de Merteuil y al vizconde de Valmont, quienes rivalizan por humillar y degradar a quienes les rodean usando como armas la seducción y el sexo. Su aristocrático aburrimiento sólo se aplaca cuando disfrutan de sus crueles juegos, con los que consiguen manipular y despreciar a cualquiera que consideren inferior a ellos, usándolos como meros objetos de su placer.

Llevar este texto a la escena, destaca Darío Facal, ha sido un reto "a la hora de sintetizar la trama, mantener su esencia epistolar, evidenciar el humor y el cinismo que subyace en toda la narración de Laclos, potenciar la perversión y sensualidad de la obra, escenificar el sexo y encontrar un lenguaje escénico capaz de conseguir todo esto". La consecuencia, explica el director, es una puesta en escena "en la que se explora la integración y los contrastes que surgen de contraponer un texto clásico con una representación escénica radicalmente contemporánea. Una puesta en escena en la que conviven el rock and roll con los trajes de época, las pelucas y el mobiliario rococó en un insólito concierto glam".

A diferencia de la conocida versión para el cine de Stephen Frears -protagonizada por Glenn Close y John Malkovich-, la obra de teatro no hace ninguna concesión meramente sentimental a las relaciones que se establecen entre los personajes y se atiene más, en su crudeza, al texto original.

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