La Victoria: donde se encuentra la única torre islámica de alquería de toda la campiña

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Torre de Baneguillas, Torre de la Virgen, Torre de La Victoria o Torre de Don Lucas. En la Baja Campiña Cordobesa, en la localidad de La Victoria, se levanta sobre una pequeña elevación una torre que a lo largo de los siglos ha sido renombrada en múltiples ocasiones. Este emplazamiento permitía a sus moradores tener una perspectiva visual de todo el entorno para evitar posibles ataques. Su origen es almohade y obedece a la amenaza que supuso entonces su cercanía con la frontera cristiana. Hoy es la única torre islámica de alquería que se mantiene en pie en toda la campiña.

Antes de adentrarnos en la historia de la Torre de Don Lucas, hacemos una parada en la pequeña capilla que la antecede. Dedicada a la Virgen de la Torre, patrona de la localidad, son muchos los fieles que día a día dejan sus peticiones, plegarias y mechones de pelo, rogando salud y trabajo. Cada agosto, la Hermandad Virgen de la Torre recoge todos los obsequios y los deposita en el interior de la torre para evitar su acumulación.

Esta capilla se encuentra asentada al lado del muro meridional de la torre, donde se pueden leer dos inscripciones en piedra fechadas en 1834 que aluden a la decisión episcopal de convertir la torre en ermita de culto mariano. Como muestra de ello, en una de las inscripciones puede leerse cómo el Obispado de Córdoba concedía 40 días de indulgencia para todo aquel que rezase una salve o un ave María. La segunda es relativa al cambio de nombre que la institución eclesiástica quiso llevar a cabo, renombrándola Torre de la Purísima Concepción. Sin embargo, cuenta el historiador Francisco Crespín, que tal cambio no caló demasiado en los vecinos de la localidad, que siguieron llamándola Torre de Don Lucas.

Es esta nomenclatura la que aparece por primera vez en un documento emitido por el rey Fernando III en 1241. Tras la reconquista cristiana de esta zona de Córdoba, la Torre de Don Lucas pasó a manos de la Catedral de Córdoba. Más tarde, el Cabildo catedralicio la vendió al Adelantado Mayor de la Frontera, don Alonso Fernández de Montemayor, señor de Dos Hermanas y Alcaudete, entrando posteriormente en la Casa de los Ríos, mediante el enlace matrimonial de Doña Inés de Montemayor, nieta del Adelantado y poseedora de la torre por herencia de su padre, con Don Alonso de los Ríos y Bocanegra, octavo señor de Fernán-Núñez.

Durante cerca de 300 años, este torreón estuvo vinculado a la familia de los Ríos. Posteriormente, uno de los señores de la Torre de Don Lucas, emparentado con los Venegas, dividió su herencia entre sus cuatro hijos, correspondiendo la torre a la única mujer, religiosa en el Convento de la Concepción de Córdoba, a cuya casa entregó su herencia como dote. Fue entonces cuando el convento mandó entronizar la imagen de la Inmaculada Concepción Virgen de la Torre en un camarín ubicado en la segunda planta.

Con una altura de doce metros, el torreón cuenta con tres pisos. Su entrada primitiva se situaba en la planta baja, hueco que fue tapiado en la restauración que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía llevó a cabo en 2005. Esta obra obligó a elevar la entrada principal, que se sitúa en la planta segunda, a la que se accede por unas empinadas escaleras. Aquí se encuentra el camarín mencionado anteriormente. Según cuenta la historia, este espacio se iluminada por la noche en tiempos de la peste y se aparecía una virgen. Tras el fin de esta pandemia, los moradores de aquel entonces consideraron que debía ser dedicado para la virgen.

Esta es la única planta abierta al público donde, además, se encuentran los libros de peticiones y agradecimientos que los vecinos de La Victoria dejan plasmados tras su visita. La tercera y última planta no está en uso pero sí cuenta con una trampilla para acceder a la azotea.

El estudio realizado por el historiador Antonio Martínez Castro permite conocer los motivos por los que se incluye esta torre en la época almohade. Hay dos cuestiones básicas. En primer lugar, los materiales utilizados, propios de este momento histórico. En segundo lugar, la presencia de una alquería islámica cercana a la fortificación. Es esta proximidad la que hace creer que ambas edificaciones, torre y alquería, formaban parte un mismo conjunto ya que la primera protegía a la segunda. Tras la conquista cristiana, el sistema de alquerías fue sustituido por el de las aldeas y cortijos, convirtiendo la Torre de Don Lucas y su entorno en un paraje natural sin población a su alrededor.

Nombrada Bien de Interés Cultural en 1985, en los alrededores de esta torre finaliza una ruta de arte urbano y naturaleza que aúna historia, turismo y arte fuera de los confines del casco urbano del municipio.

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23 de noviembre de 2020 - 05:00 h
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