El último alcalde del PSOE de Córdoba, fusilado en 1936

Portada del diario 'La Voz' el día de la toma de posesión de Sánchez Badajoz, en el centro.
Manuel Sánchez Badajoz apenas estuvo cinco meses en el gobierno municipal, al que accedió tras la victoria del Frente Popular | El 18 de julio tuvo que huir del Ayuntamiento disfrazado de bombero y se refugió en una huerta de Ronda del Marrubial hasta agosto, cuando fue descubierto y asesinado

Si mañana Isabel Ambrosio es investida alcaldesa de Córdoba, no será la primera vez que el PSOE ostente el bastón de mando de la ciudad califal. Desde la restauración de la democracia en los ayuntamientos, en 1979, Córdoba era una de las pocas capitales de provincia que se le resistían al PSOE. Tanto se le ha resistido (sobre todo porque nunca el PSOE ha tenido más votos que el PCE primero o Izquierda Unida después) que algún candidato socialista llegó a decir en una campaña electoral que quería convertirse en el primer alcalde del PSOE en Córdoba. Imposible. Ya hubo uno, en 1936, y fue fusilado y asesinado por los franquistas. En 2006, Manuel García Parody contó su historia en un libro: El silencio de la memoria. Biografía de Manuel Sánchez-Badajoz, último alcalde republicano de Córdoba.

Manuel Sánchez Badajoz era un funcionario de Correos que pidió el traslado a Córdoba desde Extremadura en 1933. Ya militaba en el PSOE y en la UGT cuando llegó a la ciudad. Del ala más izquierdista de los socialistas y seguidor de Largo Caballero, Manuel Sánchez Badajoz fue investido alcalde el 23 de marzo de 1936. Entonces, los alcaldes no se presentaban a las elecciones, sino que los elegía el gobierno de la II República. El Frente Popular había ganado las elecciones de febrero de 1936. Sánchez Badajoz alcanza un acuerdo con los concejales adscritos al Frente Popular y con el gobernador divil, y en marzo es nombrado alcalde.

García Parody (y el portal web Cordobapedia) recoge las palabras que pronunció Manuel Sánchez Badajoz el día de su investidura:

"Mujeres de Córdoba, republicanos del Frente Popular, camaradas socialistas y comunistas: la carnavalada del día 20 de febrero último ha tenido estado oficial en el día de hoy. Los verdaderos republicanos, los hombres hechos en el trabajo y los obreros comunistas y socialistas, ocupan hoy los escaños del Ayuntamiento de Córdoba. Queremos hacer presentes que no somos facinerosos ni insensatos, ni traemos a esta Casa el torpe programa de los antiguos partidos políticos de perseguir a los empleados municipales. Por el contrario tendremos para ellos el máximo respeto y les concederemos las mejoras que podamos. Venimos a esta Casa a administrar honradamente el erario municipal y, aunque somos laicos, para nosotros será una Casa sagrada. Haremos, eso sí, una revisión escrupulosa de la administración municipal y diremos al pueblo quiénes le administraron con honradez y quiénes merezcan un castigo. Si se ha administrado bien, noblemente los proclamaremos al pueblo; pero si se han cometido abusos y desmanes, las cordadas que un día sirvieron para hacer desfilar por las calles céntricas de la población a hombres que sólo habían cometido el delito de no pensar como los que ocupaban el poder, serán pocas para conducirles a la cárcel".

Su mandato apenas duró cinco meses. En ese tiempo intentó sanear las maltrechas arcas municipales, muy endeudadas tras los mandatos de los hermanos Cruz Conde durante la Dictadura de Primo de Rivera, trató también de municipalizar la empresa de aguas (todavía no se llamaba Emacsa), inauguró nuevas salas del museo Julio Romero de Torres y presidió la Feria de 1936 antes del golpe de estado de Franco y de que España se vistiera de luto. En su mandato también tuvo que lidiar con el problema religioso. Sánchez Badajoz trató de normalizar la Semana Santa de 1936. Las cofradías eran temerosas del Frente Popular. Solo salió a la calle la Virgen de las Angustias.

El 18 de julio de 1936, el día del golpe de estado de Franco y el inicio de la Guerra Civil, Sánchez Badajoz trató de organizar la resistencia democrática desde el Ayuntamiento junto al presidente de la Diputación, José Guerra. Córdoba cayó en apenas unas horas. El gobernador civil se mostró favorable a los franquistas. Sánchez Badajoz inició entonces su huida. Se tuvo que disfrazar de bombero para salir del Ayuntamiento antes de que entraran a matarlo.

Desde el 18 de julio y hasta el 6 de agosto estuvo escondido en una huerta, hoy desaparecida, en la zona de la Ronda del Marrubial, conocida como Los Aldabones. Sánchez Badajoz se refugió junto a tres de sus concejales (Pedro León, Pedro Ruiz Santaella y Fernando Copado) y el diputado Vicente Martín Romera. Tras una delación, la Guardia Civil entró en la huerta el 6 de agosto, donde los sorprendió. Uno de ellos, Francisco Copado, llegó a refugiarse en el interior de un pozo, pero fue descubierto.

Sánchez Badajoz, sus concejales y el diputado socialista fueron fusilados el 8 de agosto en las tapias del cementerio de la Salud. Dicen que gritó un "¡Viva la República!" antes de sucumbir a las balas. Hoy tiene en su honor una calle en Ciudad Jardín y una tumba muy modesta en el cementerio de la Salud.

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