Más de 20 muertos en las carreteras cordobesas al año: la siniestralidad del tráfico que no termina de bajar
La siniestralidad vial en la provincia de Córdoba ha experimentado una transformación profunda en las dos últimas décadas, pero sigue dejando una realidad difícil de asumir: cada año mueren de media más de 20 personas en las carreteras cordobesas. Los datos oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT) y del Ministerio del Interior reflejan una evolución claramente descendente desde mediados de los años 2000, aunque con un estancamiento estructural en la última década y repuntes puntuales que impiden hablar de una reducción definitiva.
En 2005, Córdoba alcanzó el máximo histórico de la serie, con 68 personas fallecidas en accidentes de tráfico en vías interurbanas. Aquel periodo, previo a la implantación del carné por puntos y a la reforma del Código Penal en materia de seguridad vial, situaba a la provincia entre las más castigadas por la mortalidad en carretera.
A partir de 2006 comenzó una caída muy pronunciada de las víctimas mortales, que se prolongó hasta 2010. En solo cinco años, las muertes se redujeron prácticamente a la mitad, pasando de cifras cercanas a los 70 fallecidos anuales a registros en torno a los 30. El año 2009 marcó un punto simbólico al ser el primero en bajar de esa barrera.
Una década de estabilización con altibajos
Desde 2013 hasta 2019, Córdoba entró en una fase de estabilización, con cifras que oscilaron generalmente entre 15 y 25 fallecidos al año. El mejor dato en condiciones normales de movilidad se registró en 2016, con solo 14 víctimas mortales, lo que supuso un mínimo histórico fuera de situaciones excepcionales.
Sin embargo, esta etapa también dejó claro que la reducción se había frenado. El año 2012 fue el más trágico de la década, con 33 fallecidos, y otros ejercicios se movieron de forma irregular dentro de esa horquilla, evidenciando que la mejora estructural había tocado techo.
El efecto pandemia y el rebote posterior
El año 2020 rompió todas las estadísticas al registrar solo 13 fallecidos, el mínimo histórico absoluto. No obstante, este dato estuvo directamente condicionado por las restricciones de movilidad derivadas de la pandemia de la COVID-19, por lo que no puede considerarse representativo de una mejora real en la seguridad vial.
Con la normalización del tráfico, la siniestralidad volvió a repuntar: 23 fallecidos en 2021 y 25 en 2022, aunque 2023 volvió a ofrecer un respiro, con solo 20 víctimas, uno de los mejores registros de toda la serie.
2024, el peor año tras la pandemia
La tendencia positiva se quebró bruscamente en 2024, cuando Córdoba cerró el año con 32 fallecidos, el peor dato desde la pandemia y uno de los más altos de la última década. Este repunte encendió las alarmas sobre el estancamiento de la seguridad vial y la persistencia de comportamientos de riesgo.
En 2025, según los datos provisionales de cierre, la provincia ha logrado corregir parcialmente esa curva, con 21 fallecidos, un descenso notable respecto al año anterior, aunque todavía lejos de una tendencia claramente descendente.
Uno de los elementos que se repite año tras año es el peso de determinados ejes viarios en la estadística de víctimas. La carretera N-432 (Badajoz–Córdoba–Granada) continúa siendo uno de los grandes puntos negros históricos de la provincia. En 2025, casi la mitad de las víctimas mortales se concentraron en esta vía, lo que refuerza las demandas de desdoblamiento o transformación en autovía como medida estructural para reducir la siniestralidad.
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