Una alondra ibis en Córdoba, primer registro documentado en la Península de esta ave propia de zonas desérticas
La alondra ibis (Alaemon alaudipes) es una ave no migratoria, sedentaria y territorial, que es característica de los paisajes desérticos de África y zonas de Oriente Medio. Hasta ahora, esta especie había sido avistada en territorio español en las islas Canarias y en una ocasión en las islas Baleares. Pero no se había documentado y constatado su presencia en la Península Ibérica, hasta ahora, cuando ha sido avistado un ejemplar en el término municipal de Espejo (Córdoba).
El hallazgo ha quedado documentado y reflejado por su autor, José Manuel Caraballo, en un artículo científico en la revista Trianoi -que refleja investigaciones a nivel de la provincia de Córdoba- y ha sido difundido por la Sociedad Cordobesa de Historia Natural. “El registro, documentado fotográficamente y remitido al Comité de Rarezas de SEO/BirdLife, constituye —a falta de su homologación definitiva— la primera cita documentada de la especie en la España peninsular”, constata el autor.
Fue el 7 de octubre de 2025 cuando registró la observación de un ejemplar adulto de alondra ibis en el término municipal de Espejo, sobre un terreno agrícola en barbecho recientemente removido. El autor estaba realizando un inventario de aves rapaces para Ideas Medioambientales S.L. y observó “la presencia de un aláudido de color muy claro con un comportamiento y morfología llamativa, muy distinta a las especies típicas de la zona. Momentos después el ejemplar voló dejando ver un llamativo diseño alar blanco y negro, para posarse a poco más de metro y medio del vehículo desde el que se estaba realizando la observación, pudiendo ser fotografiado sin dificultad”.
En ese momento, el desarrollo de los trabajos de inventario que se estaban realizando no permitió dedicar más tiempo a la observación, pero, posteriormente, al repasar las fotografías, se confirmó “la inequívoca identidad de la especie, una alondra ibis (Alaemon alaudipes) con un plumaje aparentemente de adulto”.
“La alondra ibis, conocida también como 'sirli desértico' o 'umyeber', como la llaman los saharauis (Valverde, 1956), es una de las aves más características de los paisajes áridos norteafricanos. Se trata de una alondra grande (19–23 cm de longitud), con un plumaje en el que predominan los tonos arenosos, más grisáceo en algunas poblaciones, de tono blanquecino en las partes inferiores y con un moteado oscuro, variable, en la zona pectoral. La silueta estilizada con patas y cola largas, con un pico largo y curvado que, por su semejanza con el de los ibis, origina su nombre común. La cabeza presenta una lista superciliar clara bien marcada y una fina bigotera oscura. En vuelo, el marcado contraste blanco y negro de las alas es la característica más llamativa de la especie y la hacen inconfundible”, detalla el artículo sobre la descripción del ejemplar avistado en la provincia de Córdoba.
Propia de zonas desérticas de África y Oriente Medio
Esta especie habita una amplia franja de zonas desérticas del norte de África, Próximo Oriente y Oriente Medio, con el límite occidental en las islas de Cabo Verde y el límite oriental en el noroeste de la India. Por el norte la especie llega hasta el sur de Turquía y por el sur se extiende hasta el norte de Somalia, según consta en el registro científico en la revista Trianoi.
“La alondra ibis es una especie sedentaria y territorial aunque se han descrito movimientos asociados a condiciones ambientales adversas que se han traducido en citas como Senegal, Italia, Malta, Grecia, Turquía y Líbano (De Juana y Suárez, 2020). Su presencia en España solo está constatada en el territorio insular, con una observación de 2019 en Baleares y alrededor de una docena de observaciones en Canarias, entre 1967 y 2020. La mayor abundancia de citas en Canarias responde a una distancia reducida entre las poblaciones norteafricanas más cercanas a la costa atlántica y dichas islas”.
Con todo, la presencia de un ejemplar aislado en el municipio de Espejo no permite establecer conclusiones objetivas sobre las circunstancias que rodean su llegada, ni tampoco sobre su punto de origen -advierte el autor-. La distancia más corta entre las poblaciones norteafricanas y el área de Espejo ronda los 500-600 kilómetros, longitud similar a la que hay para el avistamiento registrado en Menorca en 2019, aunque la distancia de la travesía sobre el mar es muy diferente.
“El ejemplar observado en Córdoba confirma que la península puede actuar como receptor ocasional de individuos dispersantes desde el norte de África, favorecidos por episodios de flujo sahariano persistente. Estos registros son valiosos para comprender los patrones de dispersión natural de las aves desérticas y anticipar posibles movimientos de expansión en un contexto de cambio climático y aridificación”, constata.
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