Tulia llamó a la Policía dos horas antes de su asesinato porque sospechaba que su exmarido estaba en el piso
Tulia llamó a la Policía Nacional apenas dos horas antes de su asesinato el 13 de abril. En esa llamada, trasladó a los agentes sus sospechas de que su exmarido, actualmente en prisión provisional por supuestamente acabar con su vida ese mismo día, se encontraba escondido en su piso. Así lo ha podido conocer este periódico de fuentes cercanas a la investigación, por lo que se confirma lo manifestado y defendido por los hijos de la víctima.
Según la documentación a la que ha accedido Cordópolis, Tulia llamó a la Policía a las 6:48 del 13 de abril. Hay que recordar que el detenido habría acabado con la vida de su exmujer apenas dos horas después de esa llamada en la que la víctima trasladó a los agentes que sospechaba que el hombre estaba en su piso, en una planta superior al suyo, porque le había parecido haberlo escuchado. Hay que recordar que la mujer había vivido un episodio de violencia el 11 de abril. Sobre las 15:00 de ese día, Tulia llamó a la Policía denunciando que su exmarido había entrado en su casa con un martillo, destrozando un equipo de sonido.
Tras estos hechos, que serán juzgados este miércoles en la Ciudad de la Justicia, el agresor fue detenido y se le impuso una orden de alejamiento y de comunicación respecto de la víctima. Ese mismo día, una patrulla acompañó al hombre a la vivienda para que recogiera sus enseres y poder cumplir las órdenes que le había impuesto el juzgado.
Sin embargo, Tulia fue asesinada a las 9:00 del 13 de abril. Ahora, un oficio de la Policía Nacional remitido al juzgado ha dejado constancia de que la víctima trasladó a los agentes su miedo al intuir que su exmarido había roto la orden de alejamiento y se encontraba en su piso apenas dos horas antes de, supuestamente, cometer el crimen. Cuando la Policía recibió la llamada, una dotación de agentes acudió al barrio de La Fuensanta y se entrevistó con Tulia. Los agentes tocaron la puerta del piso en la que vivía el hombre, pero nadie contestó a la puerta ni escucharon a nadie en el interior. Entonces, los policías se retiraron tras darle instrucciones a Tulia sobre los pasos a seguir. Aproximadamente dos horas después de esta visita, se consumó el asesinato.
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