Absuelto por falta de pruebas un acusado de amenazar de muerte a su expareja sobre la que tiene una orden de alejamiento

Ciudad de la Justicia

El Juzgado de lo Penal número 6 de Córdoba ha absuelto a un hombre acusado de quebrantamiento de condena y de amenazar de muerte a su expareja después de que el magistrado no haya encontrado pruebas concluyentes del delito. El hombre tiene impuesta desde septiembre de 2020 una orden de alejamiento sobre la mujer después de una sentencia de conformidad tras amenazarla.

Según la sentencia, el 23 de mayo y en el recinto ferial de Palma del Río, la denunciante mantuvo un altercado con la actual pareja del acusado, incidente en el que tuvo que personarse la Guardia Civil. Instantes después lo hizo el hombre. A partir de este momento es cuando se producen las versiones contradictorias de lo que supuestamente ocurrió.

Tal y como han declarado la mujer y su padre, el acusado llegó cuando ya estaba en el lugar la Guardia Civil. Han asegurado que el hombre les miró y se llevó el dedo de la mano al cuello, haciendo el gesto de degollar. La mujer ha manifestado que no recuerda lo que le dijo el joven pero sí escuchó cómo le decía a su padre “a ti te voy a cortar el cuello”. Estas veresiones han sido avaladas por una prima de la denunciante.

Sin embargo, el joven -defendido por el abogado Marcos Santiago- ha negado que los hechos ocurrieran así. Según su relato, cuando llegó a la caseta en la que se estaba produciendo el conflicto, la Guardia Civil le explicó lo ocurrido y le dijo que abandonara el lugar debido a la orden de alejamiento que pesa sobre él. Ha reconocido qe llegó “un poco alterado” y que no recuerda lo que dijo, pero sí que no vio a la denunciante. Su pareja actual también ha declarado en los mismos términos.

Ante estas versiones, el juez ha fallado una sentencia absolutoria argumentado que, si el acusado hubiera amenazado a la mujer delante de la Guardia Civil, éste habría sido detenido, algo que no ocurrió. Tampoco ha quedado acreditado que el hombre supiera que su expareja era la persona con la que se estaba peleando su novia, por lo que “parece que el encuentro fue fortuito”. Finalmente, y dado que todos los declarantes han señalado que el recinto estaba oscuro, el magistrado tiene serias dudas de que la denunciante y su padre pudieran ver cómo el acusado hizo el gesto con el dedo en el cuello.

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