El tiempo del Domingo de Resurrección: nubarrones hasta el final

Hermandad del Resucitado | ÁLEX GALLEGOS

«No obres nunca apasionado. ¿Por qué quieres entrar en el mar durante la tempestad?» Teognis de Megara

Cuando hace más de una semana se publicaba la predicción especial para la Semana Santa de 2019, quedaba bastante patente que la de este año sería una semana de pasión con dos latidos. Uno tranquilo y soleado hasta el martes, y otro gris, apagado e incierto del miércoles en adelante. El pasar de los días han ido confirmando lo que modelos y predictores meteorológicos interpretaban tiempo atrás, para infortunio de cofrades y turistas, e incomprensión de buena parte a un episodio con características caóticas y de baja predecibilidad.

Ya nos gustaría a los 'chamanes del cielo' aventurar con un mes de antelación el segundo y coordenada geográfica exacta a la que caerá una gota de lluvia. Lamentablemente, y aunque el 'accuweather' diga lo contrario, aún no se puede. La visión de vaticinar el futuro atmosférico al milímetro aún pertenece al campo de la ciencia-ficción, aunque matemáticos, ingenieros y físicos de la atmósfera con sueldo público en la incomprensiblemente denostada Agencia Estatal de Meteorología, empeñan y llevan empeñando su tiempo y habilidad para que poco a poco nos acerquemos a ese objetivo. La tarea, titánica, no es sencilla, pero nos ha permitido a unos pocos, y a otros muchos que disfrutan inconscientemente de sus avances, acercar el caos de la atmósfera hasta el lenguaje popular con una precisión que en ocasiones resulta inquietante.

Por todo eso, y mucho más, indigna la cantidad de barbaridades, cuando no directamente sandeces, que pueden escucharse y leerse durante estos días a cuenta de la suspensión o no de desfiles procesionales. Los que llevamos un tiempo dedicándonos de un modo u otro a esto de la prospección meteorológica, o de su comunicación en términos comprensibles, estamos acostumbrados a que en estos ocho días, la pasión tiende a anteponerse frente a la razón. No es nuevo, existió, existe y seguirá existiendo en cuanto sigamos premiando mediocridad sobre mesura. Vivimos en el capricho de lo inmediato, lo barato y bajo la condición de creer merecerlo todo sin ofrecer nada a cambio.

Un camino que algunos y algunas llevamos tiempo intentando enderezar. Por eso cuando la mañana del Domingo de Resurrección amanezca bajo la misma incertidumbre meteorológica de días atrás, cuando la predicción oficial de la AEMet traslade horquillas de probabilidad en un marco de inestabilidad por chubascos dispersos asociada a la DANA que aún nos afecta, es bien posible que la incomprensión, de nuevo, enrabiete a quien no quiere entender la dificultad que hay tras determinadas decisiones.

La posición de la DANA durante la madrugada y mañana del domingo va a seguir manifestándose físicamente con la formación de nubosidad de evolución, alimentada por humedad mediterránea con el marcado flujo de levante que ésta va a mantener. Inyección húmeda hasta el interior peninsular que durante la madrugada mantendrá y alimentará posibles tormentas que se formen sobre Castilla-La Mancha, y que en las primeras horas de la mañana podrían afectar a algunos puntos de nuestra provincia.

De nuevo una lotería difícil de descifrar hasta el mismo momento, que sólo la atenta lectura de los seguimientos meteorológicos pudiese ayudar a comprender. Mañana de nuevo fría y desapacible, que aunque con bajo riesgo de precipitaciones, no llega a descartar por completo la posibilidad de que nos afectase algún chubasco débil desde el nordeste. Posibilidad que iría a la baja con el avance de la mañana, y que pondría fin a cinco jornadas de incertidumbre meteorológica. Sean comprensivos, apadrinen un meteorólogo.

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