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El tiempo en Córdoba: ¿camino del cambio de tendencia?

Turistas por la Judería de Córdoba | PEDRO NARGÁNEZ

Octubre, según dicta el recuerdo y la estadística meteorológica, implica cambio de armario. El tránsito entre el calor del verano y el frío del otoño transcurre a lo largo de este mes, en algún punto indeterminado próximo a los peroles de San Rafael. Los primeros días, como los ya vividos, suponen una extraña continuación del verano en esa cosa que ha venido a bautizarse como veroño. Con mañanas que empiezan a resultar frías pero tardes que aún apuntan con dirección a agosto. La semana que sigue va a continuar en esa tendencia estable propia de entretiempo, pero con la esperanza ya de que lo que ocurra a partir del próximo domingo marque un punto de inflexión que traiga, por fin, los fríos y las lluvias otoñales.

Descenso hasta el otoño

El anticiclón de las Azores sigue ejerciendo su absoluto dominio sobre la península Ibérica, lo que va a traducirse, una semana más, en estabilidad atmosférica en casi todo el territorio peninsular. Amplio contraste térmico entre día y noche, que volverá a llevar las temperaturas en el caso de la provincia de Córdoba a mínimas entre 12 y 13 grados, y máximas por encima de los 30 grados.

Pocos cambios a lo largo de una semana donde lo que sí notaremos será una leve y progresiva bajada de temperaturas máximas gracias a la entrada de vientos de componente oeste. Flujo húmedo atlántico que podría incluso aportar algo de humedad en capas medias y bajas de la atmósfera, lo que facilitará la formación de algo de nubosidad a lo largo de la semana.

Dicho descenso de temperaturas irá abriendo camino para el esperado cambio de tendencia meteorológica. El de Azores empieza a mostrar señales de debilidad, y ya a finales de semana el paso de una vaguada atlántica podría acabar rompiendo el bloqueo anticiclónico y llegar hasta la península Ibérica. De nuevo un episodio de lluvia que podría estar cocinándose de cara a la próxima semana, que serviría además para terminar de barrer el aire cálido que aún está asentado sobre el interior peninsular.

Que la rotura del dique anticiclónico tenga carácter más o menos permanente, o sea sólo un gesto fugaz en la dinámica del Atlántico Norte, dependerá aún de otros muchos ingredientes que sólo el tiempo dirá si estaban en el cocido atmosférico. De momento aún toca una semana más de peregrinaje por este desierto, aunque al menos, lo del veroño parece que sí que va tocando a su fin.

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