Satse reclama enfermeras especializadas en el Trabajo en todos los servicios de prevención
El Sindicato de Enfermería, Satse, ha reclamado que la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales establezca la obligatoriedad de contar con una enfermera especialista del Trabajo en todos los servicios de prevención que asuman funciones de vigilancia de la salud, con el objetivo de reducir la siniestralidad laboral y mejorar las condiciones de trabajo de todo el personal.
Esta es una de las alegaciones presentadas por el sindicato durante el periodo de consulta pública del anteproyecto de Ley de modificación de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, concretamente en el apartado relativo a la revisión de la formación exigible a las personas que desarrollan funciones preventivas de nivel básico, intermedio y superior.
Satse ha subrayado que uno de los objetivos prioritarios de la futura normativa debe ser garantizar que los servicios de prevención acreditados -propios, mancomunados y ajenos- cuenten con profesionales que dispongan de la formación específica requerida. En este sentido, recuerda que la especialidad de Enfermería del Trabajo, regulada por el Real Decreto 450/2005, ha supuesto un “salto cualitativo” al establecer una formación universitaria de Grado junto a dos años de residencia EIR.
Por ello, el Sindicato recalca que este nivel de capacitación debe traducirse en la obligatoriedad de que cualquier unidad funcional preventiva incluya, “sin desequilibrios”, tanto a un profesional médico como a una persona especialista en Enfermería del Trabajo, del mismo modo que actualmente se exigen las tres disciplinas preventivas reguladas en el ámbito técnico de la prevención de riesgos laborales.
Requisitos actualizados
Desde la organización sindical se incide, asimismo, en la necesidad de actualizar los requisitos de titulación recogidos en el reglamento de los servicios de prevención, de manera que desaparezca el término “ATS de empresa” y se exija, de forma obligatoria, la titulación de Grado o Diplomatura en Enfermería con la especialidad de Enfermería del Trabajo.
Satse ha destacado que la “función estratégica” de la vigilancia de la salud consiste en adaptar el trabajo a las características psicofisiológicas de cada persona trabajadora, integrando factores como la edad, el embarazo u otras condiciones personales. Por ello, estas evaluaciones deben ser realizadas por profesionales con la formación especializada adecuada.
En este contexto, el sindicato propone incorporar de manera progresiva a personal de Enfermería del Trabajo en los servicios de prevención ajenos, especialmente en las actividades relacionadas con los exámenes de salud. Esta medida, añade, “contribuirá a garantizar que las actuaciones sanitarias no se conviertan en meros trámites administrativos, sino en herramientas efectivas para mejorar la seguridad y la salud laboral”.
En relación con la propuesta incluida en el anteproyecto de Ley para crear agentes territoriales de prevención en empresas o centros de trabajo sin representación legal de las personas trabajadoras, Satse ha lamentado que no se haga referencia a la figura de los delegados de prevención, cuyas funciones y competencias considera necesario revisar y ampliar.
El sindicato reclama, además, que se regule de manera específica la formación de los delegados de prevención y que se garantice tanto el crédito horario destinado al desempeño de su labor -evitando la variabilidad actual- como su derecho a disponer de la misma información que tiene la autoridad laboral.
Figura infrautilizada
“Se trata de una figura interesadamente infrautilizada que garantiza la presencia real de las personas trabajadoras en las medidas preventivas. Por ello, no entendemos que se proponga la creación de estos denominados agentes territoriales de prevención, que presumiblemente actuarán como asesores externos, alejados de la realidad diaria de los centros de trabajo”, señala la organización sindical.
Satse ha considerado que el personal estará “más concienciado” e implicado en la prevención de riesgos si cuenta con la formación y los conocimientos adecuados, así como con el respaldo de las organizaciones sindicales de su sector, en lugar de depender de un agente externo.
Por último, en cuanto a la necesidad de modificar la normativa vigente, que data de 1995, el sindicato recuerda que en las últimas décadas se ha producido un importante desarrollo industrial, productivo, social y tecnológico, lo que hace imprescindible un nuevo texto legal que dé respuesta a las nuevas realidades laborales y a la aparición de riesgos emergentes que afectan a la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.
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