Los joyeros cordobeses barajan usar oro de menor pureza por su elevado precio
Los joyeros cordobeses, cuya producción suma el 60% del total nacional, están barajando fabricar joyas “con oro de nueve kilates”, para así abaratar sus costes e incrementar su producción, que se ha reducido “entre el 25 y el 30%” en el marco de un escenario internacional complejo, que ha elevado el precio del oro hasta cotas históricas, que ha dificultado el acceso de las joyas cordobesas a uno de sus mercados internacionales tradicionales, Oriente Medio, y que, a la vez, ha retraído el consumo nacional de joyas.
Así lo ha destacado, en una entrevista concedida a Europa Press, el presidente de la Asociación Provincial de Joyeros, Plateros y Relojeros de Córdoba San Eloy, Isidoro García-Escribano, quien ha explicado que el precio del oro en estos momentos se mantiene “estable en altura”, pues un kilo del metal precioso cuesta ahora 130.000 euros, tras haber llegado a alcanzar los 146.000 euros al inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, conflicto éste que ha afectado a sus ventas internacionales, ya que los joyeros cordobeses cuentan con una buena clientela en países como Arabia Saudita, Dubai, Katar y en el resto de países del Golfo Pérsico, que ahora no compran como antes del conflicto.
García-Escribano ha subrayado que “en todos los países del Golfo Pérsico” tienen los joyeros cordobeses “muchísimos clientes, porque nuestras joyas allí gustan mucho y, evidentemente”, como resultado de la guerra en la zona los fabricantes de joyería de Córdoba se están viendo “bastante afectados”, a la vez que sufren en el propio mercado español las consecuencias del cierre del Estrecho de Ormuz, por la guerra, ya que la consiguiente subida del precio del petróleo y el encarecimiento general del coste de la vida en España ha llevado a “una bajada del consumo de joyas a nivel nacional”.
Hay que tener en cuenta, según ha argumentado García-Escribano, que las joyas cordobesas tienen como destinatario al “español medio”, cuyos gastos en productos y servicios básicos se han visto incrementados a causa de la guerra, y una de las consecuencias de ello es que reducen su gasto en joyas, lo que está “afectando a las ventas” de la joyería cordobesa.
Como derivada de ello, se ha producido “una bajada en la producción, de entre el 25 y el 30%”, entre los fabricantes de joyería cordobeses, lo cual es “mucho” y “puede afectar a medio plazo”, ya que si la situación se mantiene y “se facturan un 30% menos de piezas, evidentemente sobrará parte de mano de obra”, aunque, “de momento”, los joyeros cordobeses “están aguantando el personal”, mientras están “a la expectativa de ver qué pasa”.
Nueve kilates
En este contexto, tienen “mucha ilusión en hacer campaña para que empiece a usarse el (oro de) nueve kilates, porque ya en otros países funciona bastante bien”, como es el caso del “país vecino, Francia”, mientras que “aquí hay ya algunas marcas, muy punteras, que están empezando a utilizar” el oro de nueve kilates para sus joyas.
La cuestión, según ha argumentado el presidente de los joyeros cordobeses, es que, “si esto funciona, nosotros volveremos a fabricar las miles de piezas que fabricábamos antes, evidentemente”, y aunque, por ahora, en Córdoba la “principal producción está en los 18 kilates”, superando el 80% del total, lo cierto es que “ya no estamos sujetos” por ley a la fabricación y venta de joyas solo con oro de 18 kilates, sino que “se pueden vender” joyas con oro de “nueve, 14 y 18 kilates, siempre y cuando se informe de lo que lleva realmente la pieza”.
En cualquier caso, tanto si los joyeros cordobeses apuestan por los nueve kilates de forma mayoritaria, como si no, García-Escribano ha asegurado que “la joyería cordobesa mantiene la calidad porque, al final, las piedras preciosas” engarzadas en oro “son exactamente las mismas”, aunque el coste de producción “de la pieza sería algo más barato, y lo que tratamos es de fabricar miles de piezas, para que haya miles de puestos de trabajo”, pues no se puede olvidar que “aproximadamente 15.000 puestos de trabajo dependen de la joyería cordobesa, que no es poco”.
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