Córdoba jugará un papel clave en la nueva guerra asimétrica de los drones iraníes
Córdoba tendrá un papel decisivo en la era de la guerra asimétrica que está subvirtiendo las reglas de juego bélicas. Aquí fabricará la compañía Indra sus radares Nemus, uno de los artilugios más innovadores de toda Europa para hacer frente al poder destructor de los drones Shahed diseñados por Irán, que han revolucionado la estrategia aérea en Ucrania y Oriente Medio. La irrupción de los vehículos no tripulados iraníes en agosto de 2022 marcó un punto de inflexión en la capacidad ofensiva militar, hasta entonces dominada por la fuerza aérea convencional y el arsenal de misiles, mucho más caros y sofisticados.
Los drones Shahed, desarrollados por la República Islámica, exhiben un alto poder de penetración en las líneas enemigas con dispositivos sencillos, baratos y letales. La diferencia de coste en relación a los misiles estandarizados es abismal. Un Shahed cuesta entre 20.000 y 35.000 dólares, mientras que un misil puede llegar a alcanzar los 15 millones por unidad.
Un reciente informe publicado por la prestigiosa plataforma neoyorquina Just Security, especializada en materia de seguridad, califica a la serie Shahed iraní como la “columna vertebral” de los ataques aéreos de Rusia dirigidos a “agotar las defensas, maximizar el daño y aterrorizar a la población civil”. El dosier, firmado en marzo pasado por Celeste Kmiotek y Anastasiya Donets, asegura que este modelo de bajo coste y gran volumen supone un “desafío sistémico” para el flanco oriental de la OTAN y los países del Golfo.
En la guerra de Irán, desatada tras un ataque coordinado por Israel y EEUU el pasado 28 de febrero, los drones Shahed están constituyendo un auténtico quebradero de cabeza para las defensas de Tel Aviv, las bases americanas y los países del Golfo. Otro estudio elaborado por el think tank británico Royal United Services Institute (RUSI) destaca su “ingeniosa simplicidad” y su “precisión asombrosa”, que los convierten en un “arma estratégica única”. Y añade: “Su fuselaje, fabricado con fibra de carbono y estructura de panal, puede ser ensamblado por cualquier aficionado”.
Los drones Shahed iraníes disponen además de otra poderosa ventaja en el escenario de combate. Debido a que vuelan a baja altura son difícilmente detectables. “La defensa contra los Shahed ha resultado frustrantemente complicada”, sostiene el informe de RUSI. Una vez localizados son fáciles de derribar por medio de cañones antiaéreos y misiles aire-aire desde cazas ucranianos. Las dos versiones más usadas de la serie Shahed son la 131 y la 136. La primera tiene 2,2 metros de envergadura, hasta 20 kilos de explosivos y entre 700 y 1.000 kilómetros de alcance. El Shahed 136 alcanza los 2,5 metros de envergadura, 40 kilos de carga explosiva y hasta 2.000 kilómetros de distancia.
Aunque la cúpula antimisiles de Israel ha logrado una alta tasa de interceptación de drones iraníes cercana al 99%, el ataque combinado entre dispositivos Shahed y misiles convencionales obliga a millones de personas a refugiarse en los búnkeres durante horas, paraliza la economía del país y genera un estrés social masivo entre la población. En los países del Golfo Pérsico y las bases americanas sí obtienen un éxito mayor con cuantiosos daños materiales y pérdidas humanas de consideración.
En Ucrania, la tasa de derribo de drones iraníes es sensiblemente menor. Durante el primer año, apenas superaba el 50%. Entre septiembre de 2022 y mayo de 2024, los ataques del Shahed causaron 58 muertos y 265 heridos, además de daños letales en infraestructuras civiles, según datos de Just Security. En 2025, Rusia ya logró producir 2.700 drones al mes, lo que permitió “ataques sostenidos” y de gran volumen que “desbordaron las defensas aéreas de Ucrania”.
Los drones iraníes representan un "desafío sistémico" para el flanco oriental de la OTAN, según un informe de Just Security
El promedio semanal de drones lanzados por Rusia pasó de 75 en septiembre de 2024 a superar los 900 en febrero de 2026. La tasa de dispositivos que eludieron la interceptación fue tres veces superior en 2025 al año anterior. De hecho, en este periodo han provocado la muerte de 518 civiles y más de 1.500 heridos, además de desencadenar la “peor crisis energética de Ucrania” con millones de civiles sin electricidad, agua ni calefacción a temperaturas gélidas extremas del pasado invierno.
Para frenar el mayúsculo desafío que representan los drones iraníes, el radar Nemus que fabricará Indra en Córdoba se alza como el más avanzado sistema de defensa europeo. Basado en un radar de barrido electrónico AESA y pequeñas dimensiones, el dispositivo está diseñado para vehículos mecanizados y carros de combate. Los Nemus detectan, identifican y realizan seguimiento de drones, microdrones, misiles anticarro, lanzagranadas y municiones de tipo flecha.
También están dotados para discriminar “falsos blancos” y resistir intentos de interferir mediante técnicas de jamming, además de operar en condiciones meteorológicas extremas. En mayo de 2025, superaron con éxito las pruebas en carros de combate Leopard realizadas en el Centro de Instrucción de Unidades Acorazadas del Ejército de Tierra de Zaragoza. Indra no ha contestado a un cuestionario planteado por Cordópolis sobre aspectos estratégicos del radar Nemus. Tampoco el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) ha querido ofrecer su punto de vista sobre las capacidades operativas de esta clase de productos.
Además de este tipo de radares, Indra también fabricará en Córdoba dispositivos S3D y LDR25, diseñados para detectar drones, misiles balísticos y otras amenazas aéreas a más larga distancia. En conjunto, la empresa española creará 450 empleos y producirá cien radares cada año, según datos suministrados por la compañía en los últimos meses.
Los drones Shahed capitalizan el interés mundial de los analistas especializados. Su primera aparición se produjo en septiembre de 2019 cuando los huzíes yemeníes lanzaron un ataque contra dos instalaciones petroleras saudíes en represalia por la intervención de Riad en la guerra civil de Yemen. Un portavoz de las Fuerzas Armadas Saudíes mostró por primera vez un vehículo aéreo no tripulado desconocido hasta ese momento, según informa la agencia RUSI. Irán guardó entonces silencio sobre el arma secreta que estaba desarrollando.
Dos años más tarde, en julio de 2021, el petrolero Mercer Street, propiedad de Japón pero operado por israelíes, fue alcanzado cerca del Estrecho de Ormuz por un vehículo aéreo no tripulado, que provocó la muerte del capitán y un tripulante. Era un dispositivo idéntico al usado contra Arabia Saudí en 2019. En septiembre de 2021, Israel reveló públicamente la existencia de un dron denominado Shahed 136. Y en diciembre de ese mismo año, Irán ya presentó públicamente el artilugio aéreo en unos ejercicios militares.
La guerra de Ucrania fue el escenario perfecto para estrenar de forma masiva el nuevo arma iraní que está alterando seriamente la estrategia militar. Irán y Rusia han estrechado su colaboración tecnológica para perfeccionar los modelos Shahed e intensificar su potencial destructivo. Según el informe de Just Security, los drones iraníes son “altamente vulnerables a las defensas aéreas” pero constituyen una “herramienta ideal para el terror civil”.
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