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REPORTAJE

De Rosalía y Dua Lipa a Hans Zimmer: el cordobés que diseña estudios de grabación para estrellas de la música

Entrevista con Javier Muñoz, ingeniero de sonido

Juan Velasco

16 de mayo de 2026 19:49 h

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Cuando Javier Muñoz habla de estudios de grabación no habla desde la nostalgia ni desde el romanticismo técnico que se le presupone a alguien que se crió en los años 90, en los que el rock alternativo, el hardcore y el grunge, con su estudiado sonido descuidado, dominaban las listas de éxitos.

Su discurso va más bien por otro lado: eficiencia, rapidez y cero fricción entre una idea y el botón de grabar. Desde su base en Trassierra, en plena sierra de Córdoba, este ingeniero de sonido y diseñador de instalaciones musicales ha trabajado en los últimos meses algunos proyectos de los que saldrá música que probablemente sonará a nivel internacional.

Sobre la mesa, tres trabajos: el estudio de Rosalía en Barcelona, unas instalaciones de grabación para la cantante Dua Lipa, y un proyectazo en los míticos Maida Vale de la BBC en Londres, recientemente adquiridos por el compositor Hans Zimmer y un grupo inversor.

El más mediático en España, por supuesto, es el de la artista catalana. “Ese ya está entregado y terminado”, explica sobre el estudio que Rosalía ha montado en un edificio de la ciudad condal, en el que este cordobés ha pasado buena parte de los últimos meses.

Con cero unidades de ego en su discurso, este ingeniero de sonido cordobés ha ido especializándose en este tipo de trabajo paso a paso, casi sin tenerlo planeado. No era ni siquiera el plan b, sino más bien el plan j, como contará en una entrevista, que arranca en lo que era la mítica tienda Melody (que, desde hace años se llama Promusica). Sea como sea, con o sin un rumbo fijado, en unos años, Muñoz ha pasado del mundo de la instalación de ascensores a convertirse en una especie de arquitecto invisible del sonido.

Entrevista con Javier Muñoz, ingeniero de sonido

De Paco Loco a Noah Goldstein

La historia de cómo llega a trabajar con Rosalía, no tiene nada de casting ni glamour. Todo empieza, según cuenta, a través del mítico productor Paco Loco, padrino del indie en España, que le pone en contacto con el entorno técnico de la artista. Desde ahí, entra en juego una cadena de empresas —entre ellas el equipo de ingeniería acústica de Acousthink— que ya tenían diseñado el espacio, pero necesitaban a alguien que bajara todo eso a tierra: cableado, sistemas digitales, interconexiones y lógica técnica del estudio.

Muñoz aterriza en el proyecto con planos, AutoCAD y una idea muy clara: convertir un diseño arquitectónico en un sistema funcional de grabación real. El estudio, explica, no es una única sala, sino un pequeño ecosistema: control room, live rooms, sala Dolby, espacios de grabación interconectados y un sistema de monitorización complejo. Todo pensado para que artistas y productores no pierdan ni un segundo cuando llega la inspiración.

Durante las semanas de instalación, Muñoz coincidió en varias ocasiones con Rosalía en el propio estudio. La describe con una naturalidad que desmonta cualquier mito de estrella inaccesible: “Estaba tranquila, en la cocina, con su café, sus cereales… es una artista que vive muy arropada y que está muy bien rodeada”. También destaca el entorno creativo que la acompaña, con equipos técnicos y productores trabajando a su alrededor. Entre ellos, menciona a Noah Goldstein, productor que participó en sesiones de preparación del estudio, en un ambiente todavía en fase de pruebas, casi sin equipamiento definitivo.

Entrevista con Javier Muñoz, ingeniero de sonido

Del ascensor en Londres a los estudios de élite

El recorrido de Javier Muñoz no es el típico de conservatorio o escuela de ingeniería de sonido. De hecho, él mismo insiste en ello: no tiene formación académica reglada en el sector como punto de partida. Su historia arranca lejos de la música, trabajando como técnico de ascensores en Londres. Allí, casi por casualidad, entra en contacto con el mundo de los estudios de grabación. Un encuentro fortuito con un antiguo jefe y una visita a unas instalaciones de producción musical le cambian la perspectiva.

A partir de ahí empieza una transición progresiva: cursos, un máster en ingeniería de sonido en la London Sound School, formación en Pro Tools y trabajos en pequeños espacios de directo. Se forma pero se vuelve a Córdoba. Y cuando está aquí, suena el teléfono y consigue entrar en el mítico estudio londinense Metrópolis Studios, donde pasa de técnico a jefe de departamento. “Ahí ya el salto era brutal”, recuerda. Reuniones semanales, diseño de salas y coordinación de instalaciones en un edificio enorme convertido en centro neurálgico de producción musical internacional.

Con el tiempo, su trabajo deja de ser anecdótico. Muñoz firma o participa en estudios vinculados a nombres como el actor y músico Idris Elba o del compositor y 50% de Oasis Noel Gallagher, además de colaboraciones con grandes infraestructuras de producción global y proyectos distribuidos en distintos países.

En muchos casos, su rol no es diseñar el estudio completo, sino integrarse en equipos internacionales que construyen instalaciones por módulos: salas individuales, máquinas centrales o sistemas de interconexión que luego forman parte de un todo mayor.

Entrevista con Javier Muñoz, ingeniero de sonido

La filosofía: que nada estorbe a la idea

Si hay una constante en su trabajo es la obsesión por la funcionalidad. Para Muñoz, un estudio perfecto es aquel en el que el artista no piensa en el estudio. “Comodidad, rapidez y todo a mano”, resume. La idea es que una guitarra esté enchufada, un teclado listo y la grabación pueda empezar en cuanto aparece la inspiración.

Esa filosofía contrasta con cierta nostalgia de algunos artistas por el sonido analógico y los magnetófonos. Muñoz no lo demoniza, pero es claro: hoy generan más problemas que soluciones en la mayoría de producciones contemporáneas. “Entiendo perfectamente que hay quien quiera esa sonoridad, pero yo es que con el tiempo lo que veo es que generan más ruido que otra cosa y hoy la música ha cambiado mucho”, explica.

Muñoz hace tiempo que no para más que unas semanas por Córdoba. En los últimos meses viene de montar un estudio al bajista de Muse y trabajar para el entorno de Dua Lipa. Pero, entre sus próximos trabajos hay nuevas instalaciones en Madrid y Barcelona junto a equipos internacionales de acústica. También sigue trabajando desde Córdoba en estudios de producción más pequeños, un formato cada vez más habitual en la industria musical actual, especialmente en géneros urbanos y electrónica, donde la creación es rápida, colaborativa y distribuida.

Todo ello, desde su base de operaciones en la Sierra de Córdoba, donde, esta vez él solo, hace ya una década creó su propio estudio, La Cueva, por donde también han pasado algunos músicos cordobeses y andaluces de renombre, pero que funciona a un ritmo mucho más lento debido a sus compromisos como arquitecto sonoro.

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