CÓRDOBA CF - ALBACETE BALOMPIÉ
Dos minutos de cortocircuito trituran la ilusión del Córdoba CF
Había amagado con firmar una gesta sin precedentes. Creyó en extenderla hasta el final, pero… no pudo culminar la machada. El Córdoba CF ha puesto punto y final a su temporada después de perder en El Arcángel ante el Albacete. La empresa era muy complicada, prácticamente misión imposible, si bien todavía había quien soñaba con alcanzar los 69 puntos y esperar a que algún rival se le hiciera el camino especialmente largo. De hecho, se le estaba haciendo al Castellón, pero el cuadro blanquiverde no supo aprovechar la igualada del Cádiz en Castalia para elevar los niveles de locura en El Arcángel. Dos minutos fatídicos trastocaron los planes para hacer imposible la hazaña de los 69.
La tarde ya arrancó torcida. Después de una semana de bajas sensibles lo que menos falta hacía era añadir una muesca más al revolver. Concretamente la del minuto 3, cuando Rubén Alves se llevaba la mano a la parte posterior del muslo para evidenciar que había caído en combate. El lamento en El Arcángel fue evidente, aunque la reacción de los de Ania invitaba a superar también este contratiempo.
Porque era el Córdoba el que llevaba el peso del partido y el que merodeaba insistentemente las inmediaciones del área de Mariño. Eso sí, sin exigirle demasiado más allá de un disparo de Vilarrasa que se marchó alto. La respuesta del Albacete no llegó hasta el 18’ con un tiro flojo desde media distancia de Jefté Betancor. Sin duda, el nombre propio del primer acto.
El guion hasta ese momento no incomodaba a ninguno. El cuadro blanquiverde tenía la pelota y la sensación de vivir lejos del área y los de Alberto González, por su parte, la corazonada de poder pillar al Córdoba con espacios a la espalda de su defensa. Y vaya si lo hizo. En dos minutos fatales, los de Ania cortocircuitaron por errores propios. Jefté, muy listo en el área, le ganó la espalda a Jacobo para el 0-1. Y, sin tiempo ni para digerirlo, supo aprovechar una pérdida en campo propio de Dalisson y una indecisión de Iker Álvarez, después, para sellar el segundo.
Para ese momento a El Arcángel se le heló la sangre, aunque tiró de ese carácter indomable para tratar de levantar a los suyos. Fuera o no por eso, el Córdoba se desquitó del mazazo y, pese a que Álex Rubio tuvo en sus botas el 0-3 en el 40’, los últimos minutos de la primera mitad fueron de un asedio constante que solo pudo frenar un inspiradísimo Diego Mariño… y la madera después de un derechazo de Kevin. Por si fuera poco, en ese momento el Castellón se adelantaba en Castalia y ponía la noche aún más cuesta arriba.
Con todo en contra, no le quedaba más remedio a Iván Ania que volver a mover el banquillo. Sentó a Vilarrasa y a Dalisson y se la jugó con Diego Bri y Obolskii. Y la jugada no tardó en darle resultado. Justo cuando el Cádiz ponía de su parte igualando en Castalia, un centro al corazón del área de Carracedo se convertía en el 1-2. Obra de Sergi Guardiola. El Arcángel se encendió entonces como en las grandes y al Córdoba ya no le quedó otra que tocar arrebato.
En ese estado de locura permanente, las malas noticias pensando en Éibar se sucedían después de que Requena y Carracedo vieran sendas amarillas que les harán cumplir ciclo. Aunque Ipurúa solo existía obrando la machada. El Córdoba lo sabía y lo intentaba de todas maneras. Jacobo, a la hora de juego, obligó de nuevo a trabajar a Mariño.
A partir de ahí, el duelo se convirtió en un ida y vuelta que casi llegaba al límite de 'ataque-gol'. Álex Martín tenía que estar muy atento para sostener la velocidad de Obeng y una línea en la que terminó de acompañante Isma Ruiz. Ania, buscando el 2-2, introdujo a Goti para retirar a Sintes. Las cartas estaban marcadas y solo quedaba a esperar un desenlace que no ofrecía esperanza alguna a los cordobesistas. Los minutos pasaban, las ocasiones brillaban por su ausencia y El Arcángel se fue apagando inevitablemente, consciente de que la oportunidad se había marchado.
La historia de la 25/26, por tanto, se queda anclada a falta de dos partidos para el final. Aunque tendrá que estar el conjunto blanquiverde muy metido todavía en lo que queda, pues va a ser juez del play off (Éibar) y probablemente del descenso (Huesca). El famoso uno de veinticuatro ha terminado condicionando la temporada de un Córdoba que ahora tiene todo el tiempo del mundo para sentarse, analizar y sobre todo actuar para que la 26/27 presente un guion diferente.
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