Reflexión ovniversal
Jornada de reflexión. Elecciones autonómicas de Andalucía. Año 2026. Se podría pensar que la meditativa tarea corresponde sobre todo al electorado raso o más especialmente a quien encabeza las candidaturas. O que el sábado de reflexión es para todo ser racional viviente.
“¿Que reflexione yo? ¡Reflexiona tú!”, dirán para sí algunas gentes cínicas que enfangaron el final de esta campaña del 17M, aún tibia, aún con su náusea, se pongan como se pongan, pues no todo vale; tampoco tratar al personal como si no tuviésemos memoria o capacidad de relación y raciocinio.
Porque suele pasar que quien practica el juego sucio pretende que rápidamente se olvide lo hecho. Lanza adelante la pelota embarrada de arañar apoyos o desmovilizaciones, y a otra cosa mariposa.
Pero Andalucía reflexiona. En pie. En jarras. Con los brazos abiertos. Las manos encallecidas. Las inteligencias chispeantes. El duende despierto. Jonda. Universal. Celeste. Cósmica. Extraterrestre si cabe. Mestiza y pluralísima. Desde hace milenios en vanguardia.
Acontece así un sábado de víspera. Expectante. Como en calma. Sin ruido. Aunque con empacho, tras semanas de escuchar eso que dicen que electoralmente funciona: repetir las mismas generalidades y frases en busca del efecto emocional, huir de concreciones con informe económico, escabullirse sobre hipotéticos repartos de poder y sus condiciones si se alcanzasen pactos de gobierno. La sinceridad, a priori, da problemas, valga el inciso. Ya aseguraba Quinto Tulio Cicerón (ver libro en la imagen) que para ganar elecciones hay que prometer lo que haga falta y no negar nada, porque una negativa, por muy sincera y racional que sea, acarrea un rechazo inmediato y general.
Llega, en fin, un sábado raro. Como de vacaciones sin tener vacaciones. De verse la persona ante el espejo de nuestra democracia, con la papeleta elegida o aún sin elegir, o con la decisión pendiente de ejercer o no el voto, que “es un derecho, pero también un deber”, como nos inculcaron a la generación X, criada con la flamante Constitución de 1978, madurada en la crucial respuesta histórica del pueblo andaluz al referéndum del 28F, y en el recuerdo a los héroes y heroínas que lucharon contra la dictadura franquista, entre ellas Roser Rius, hoy entrevistada en elDiario.es.
En lo que me toca, he reflexionado. Y ando en ello. Digamos que no estoy cotejando programas electorales porque ya los comparé. Ni cantando canciones de campaña. Ni siquiera escucho mis favoritas del 15M. Digamos que quizás estoy evitando pensar, leer y escuchar lo que las mentes creativas de las campañas considerarían conveniente. Me taparé los oídos si en la cola del pan o del pescado alguien mete baza con discursos de crispación que le entran cocinados vía redes sociales.
Digamos que estoy pensando libérrimamente, y mis neuronas se interconectan a su aire sobre lo que deberían reflexionar los y las líderes y las personas integrantes de las candidaturas, que son a quienes elegimos para que se ocupen de Andalucía y sean fieles y leales en interpretar y cumplir lo que nuestra soberanía les dicta. Digamos que le doy vueltas a las ideas y a las palabras que pueden significar un inconcreto, una nada que podría ser algo, incluso algo vacío o nada bueno. Es fácil dibujar con las manos sobre el atril de los mítines, y complicado establecer justas prioridades: priorizar ante la desnudez de la realidad, las arcas públicas, las insuficiencias financieras, las crisis, la urgencia de robustecer con rigor lo público o la valentía necesaria para hacer algo de otra forma, para otorgar poder cotidiano a la ciudadanía, al funcionariado docente, por ejemplo, en lugar de sepultarlo en burocracias.
Además, la mente y el corazón -ese corazón tan presente en las campañas por su gancho de marketing- se me han llenado de personas jóvenes, adolescentes, sobre todo, que deberían tener un horizonte más cercano a las urnas si en nuestro país redujéramos ya la edad de acceso al voto; de personas mayores; de la mujer mayor que seré, del cambio y la emergencia climática que aquí están, y de los riesgos de que se vean discriminados sectores de población tensionados por un sistema que no es justo, que excluye más y más perversamente de lo que nos atrevemos a reconocer.
Y bullen pensamientos, imaginaciones, alternativas, siluetas que acaso nadie trazó, zonas escasamente frecuentadas en los programas de los partidos y en las actuaciones públicas; ejercicios de ponernos unas personas en el lugar de las otras; posibilidades de moldear la arquitectura democrática y administrativa del Estado, y dentro de éste, la de Andalucía, en el sentido de que ningún poder pueda comprometer o debilitar políticas básicas y de ciudadanía sobre las que existe un acuerdo universal; fogonazos de las grandes esperanzas del 15M en la Puerta del Sol, y sarpullidos por declaraciones y gestos perpetrados en 2026, cosas que hace décadas nadie en política se hubiera atrevido a exhibir, por respeto a la ciudadanía y a las instituciones.
Reflexiono, rebelde. Lejos lo de estar flexionada. En el proceso parece, como se dice ahora, que me va a volar la cabeza. Tenemos elecciones en Andalucía. Importantísimas. Después de ellas, después de las municipales, nacionales, europeas, las que vayan tocando, se puede continuar con lo de casi siempre: recolectar votos, ir trampeando y seguir acumulando Objeciones de Votantes No Involucrados (OVNI) en lo que se hace en el Parlamento, ni en las sedes de lo ejecutivo, ni en cómo se gasta o dónde va cada euro público. Que no cunda ese posible fenómeno político ovni. Incomunicación y descontento solo vienen bien a eso contrario a los derechos humanos, a las libertades y a la soberanía del pueblo.
Toca una reflexión ovniversal por la democracia. El objetivo, a escala global, regional, local, es hacerla más participativa y más transparente. Se puede. Participemos.
Sobre este blog
Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.
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