Mayo: molestia o gloria
Sí y no. Nadie sufre el Mayo Festivo cordobés en silencio. Es imposible. Al menos por los decibelios. “Cántame, me dijiste, cántame, cántame por el camino…” sonará en bucle para las cruces. Lo propio de los números uno en las listas de reproducción de ferias, fiestas, bodas, romerías de nuestra Andalucía toda. Sabemos qué se escucha y qué se baila entre refrescos, cañas, tapas, DOP Montilla-Moriles y foráneos rebujitos. Alegría. Jolgorio que brama. Gazpacho de conversaciones ajenas. ¡Adiós sosiego!
Si bien la posible queja de un Mayo sufrido puede expresarse o, finalmente, retraerse. Oírse o hacer como que nadie dijo nada. Así, el enfado y la bilis que son lógica consecuencia del hiriente chunda-chunda y de un espacio público tan desproporcionadamente tomado en aras del disfrute y el turismo, la tradición y la recaudación benéfica, en demasiadas ocasiones -¡Ay!- se nos diluyen entre los labios como gotas de sudor bajo el microclima de aspersores de aquella Expo 92, tan lejana.
Porque, a veces, y pese a hallarnos en indignada ebullición, observamos que al harto y/o encallecido cuerpo vecinal no le sale la voz para quejarse con grito huracanado. O la queja se emite bajita. O decidimos sumarnos a la fiesta. O usamos tapones anti-ruido. O colgamos la llamada justo cuando iban a atendernos en el teléfono 092.
¿Para qué?, ¿sirve de algo gastar esa saliva? Sin embargo, colocados en la balanza el silencio y la palabra, puede deducirse que, cada primavera, nos quejamos al cielo y a las estudiadas autoridades competentes, por dignidad, sobre todo por dignidad. Y también porque existen unos derechos: a la calidad de vida, a la movilidad, al descanso, a ver protegido y cuidado el patrimonio, que tienen su correlato en obligaciones de las administraciones y los poderes públicos.
Es sencillo y recurrente. Pías la reiterada queja ante el Espíritu Supremo del Mayo Festivo y las Sacrosantas Tradiciones (ESMFST). Comentas en redes sociales. Tomas cartas en el asunto vía participación ciudadana y tejido asociativo. ¿Y qué? Poca cosa. Escaso resultado. Sería raro que se operase inmediata y definitivamente un cambio. Un cambio a mejor, claro. El año siguiente, igual. Más o menos.
Y sí, pasa la vida como en la letra de aquellas sevillanas, mientras lo festivo -cual sector esencial del PIB y derecho humano de nueva generación (según quién facture las barras, el IVA, los palcos, las entradas)- sigue ahí. Es decir, aquí, incólume, zampándose el derecho a dormir, a la movilidad, a caminar cómodamente por las aceras, como el dinosaurio de Augusto Monterroso.
Nada, prácticamente nada, afecta a la actual variedad comercialmente modificada de la fiesta y el festejo. Puesto que no es lo mismo conducirse con pasión y mimo para la conservación y el renacimiento de la raíz, del folclore, del arte jondo, de lo propio engarzado en lo universal, que enfangarse los pies y el alma en la carrera del evento por el evento. Calienta, Córdoba, que sales, que hay gentes que tienen que facturar, y otras gentes que han de disimular vacíos con el pan y el circo de este tiempo.
Sentimos la cruz y la divina cara del Mayo Festivo. Muchísimo bueno, hay que reconocerlo y lo valoro. Pero también urge que veamos y analicemos, su carga, tan mal repartida (eso es cierto). La vecindad del casco histórico y del entorno de la Feria es la que sufre semanas seguidas de molestias (meses, si incluimos la Semana Santa), y sin alivio a años vista, salvo que lleguen desgracias muy serias (confinamientos o apocalípticos toques de queda). La ciudadanía paga su alquiler, su IBI, sus tasas de basura, de limpieza, de agua. Perfecto, hasta que esos días y sus noches de fiesta colindante le parece que se le vuelven a tornar de horas sufridas y sufrientes, y que está contribuyendo a un negocio ajeno, aunque el empleo, la actividad económica, suponga un beneficio general; si bien no alcanza a todo el mundo ni lo hace en justa proporción. Personalmente, creo que no gano nada con la cruz de mayo moderna que por unos días pone banda sonora a mi sueño.
¿Cuándo se metió Córdoba en el exigente y formidable lío del mes festivo más intenso, mayor y más espectacular del mundo? Hubo una visión estratégica. No digo que no. Pero lo tenemos que replantear, redefinir, repensar, pues da la sensación de que abarcamos continentes con unos brazos y unos recursos que dan lo que dan. Y se hace mayormente sobre los hombros, los presupuestos y las plantillas municipales, incluidas horas extra que no se pueden estirar cual chicle. Si un Ayuntamiento posee varios motores, la exigencia de un mes de fiestas sin descanso consume para sí uno de ellos. Mientras tanto, es sabido que paralelamente hay que sacar adelante los grandes proyectos, el día a día, la poda del árbol, el empadronamiento crucial, la prevención de inundaciones, la instalación de sombras, el calor, el frío y la humedad en los colegios, el pago tiempo a proveedores, la licitación de obras, el mantenimiento de lo se ve y la sólida cimentación de una ciudad del siglo XXI con herencia bimilenaria, emergencia climática global -calor y danas- y más títulos UNESCO que ninguna.
Convendría un análisis profundo, quizás replantearse, participativamente, la agenda de la ciudad y qué modelo de Mayo Festivo sería mejor en esta coyuntura histórica. Responder a preguntas sobre el perfil de Córdoba en el mundo, sobre un destino feliz de ciudad ágora-habitable, sobre el riesgo de atorarse en una franja de monocultivo entre las armas y las fiestas. Responder juntos, en fin, a qué necesita y qué quiere la sociedad cordobesa, qué es sostenible desde un punto de vista holístico.
La realidad avisa y pide reflexión y acción. Avisa, por ejemplo, con sus calvas en el recinto ferial, con savia que no se renueva. Cada año se reduce el número de casetas y de bodegas en la Cata del Vino. Cada año hay personas cuidadoras de patios que nos dicen que ya no pueden concursar y abrir sus casas, que hace falta relevo.
Amamos a Córdoba. Los de aquí y quienes sueñan que caminan, caminaron o caminarán por ella. El principio de la mejora, de la intervención estratégica es atajar las molestias y potenciar la gloria en un replanteado Mayo Festivo. Escucho los pájaros en la mañana fresca. Me atrapan los versos de Pablo, Pablo García Baena, el Corimbo, la Elegía de Medina Azahara, de Ricardo Molina, la mítica Sandua, el arcángel lorquiano, ese destino cordobés dictado por Góngora de ser “Flor (universal) de España”, escrito a cincel, en el soneto, junto al río.
Sobre este blog
Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.
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