Una Cenicienta atleta o la sororidad entre Blancanieves y su madrastra: una ruta de cuentos por la inclusión y contra clichés sociales
A Rosa Acevedo, una maestra que desde hace quince años trabaja con alumnado con necesidades especiales, se le ocurrió que había que llevar el aprendizaje de estos escolares fuera de las cuatro paredes del aula y extenderlo a su entorno más próximo de su pueblo, Rute (Córdoba), para que adquirieran habilidades sociales, tuvieran conocimientos de educación vial y, todo ello, se realizara a través del mundo de la literatura. Su idea, bajo el nombre de 'Ruteando cuentos', se ha plasmado en seis itinerarios literarios donde, mediante personajes de los cuentos clásicos con roles reformulados con enfoques feministas, ecologistas y de diversidad, se han creado textos completamente accesibles para distintas capacidades y, todo ello, implicando a los comercios del municipio y a los vecinos. Lo que empezó con la colaboración de cinco establecimientos cediendo su “escaparate a la inclusión”, tiene ya a 33 comercios adheridos con rincones para esta particular ruta de cuentos.
A partir de la idea de esta maestra del colegio público CEIP Fuente del Moral se ha implicado toda la comunidad educativa, los comerciantes y también las instituciones, como el Ayuntamiento y la Diputación Provincial. Porque la iniciativa aúna distintas perspectivas, desde la educación especial a la inclusión de las personas con distintas capacidades, desde la diversidad y la eliminación de clichés sociales a la pasión por la literatura con ayuda de los títulos clásicos infantiles.
La iniciativa de hacer la ruta por los comercios del pueblo pasaba por “utilizar sus escaparates, que es algo que llama la atención” y, con este proyecto, los establecimientos ruteños han dejado de ser meros puntos de venta para transformarse en espacios de sensibilización que dan visibilidad a la diversidad funcional. En sus escaparates se han creado espacios dedicados a cada uno de los personajes de los cuentos infantiles, con nuevos roles. Un dibujo del personaje y un texto acompañan a distintos elementos para identificarlo. Para Cenicienta, por ejemplo, además de su dibujo, hay una calabaza, ratoncitos y un cojín, pero no para poner el zapato de cristal, sino unas zapatillas deportivas porque ahora ella es una atleta, una corredora de maratones. Y su escaparate a la inclusión está en una zapatería del municipio.
Blancanieves y su madrastra ahora son dos mujeres que no entran en competencia sino que destilan sororidad y son socias; Caperucita y el lobo, lejos de comerse este a la primera, son un equipo de nutricionistas que muestran alimentos en una carnicería de la localidad, junto a la capa roja característica del personaje; o 'Los tres cerditos' viajan en una furgoneta cámper por todo el mundo enriqueciéndose de la diversidad cultural, en el escaparate de una agencia de viajes. Y así otros personajes infantiles como Mary Poppins, Pepito Grillo y Pinocho, la Ratita Presumida, el Principito o Garbancito.
Lengua de signos, braille y audio
Y todo ello se ha hecho eliminando las barreras cognitivas y sensoriales. “Los escaparates muestran estos cuentos de forma accesible para que cualquier persona pueda acceder a ellos, ya sea de forma visual con texto e imagen, pero también con pictogramas para niños con trastornos del espectro autista o para aquellos que aún no saben leer.
También, a través de un QR se muestra un vídeo con la explicación grabada con las voces del profesorado del colegio y una ventanita con lengua de signos interpretando el mensaje. Y en colaboración con la ONCE, también tenemos los títulos y los nombres de los personajes en braille“, explica Rosa Acevedo.
Los escolares ya han empezado a realizar estas rutas literarias inclusivas, cada miércoles, practicando así habilidades sociales al tratar con comerciantes y vecinos, además de aprender normas básicas de educación vial y pasar la jornada escolar en un entorno exterior. Pero, ante la implicación de gran cantidad de establecimientos, la actividad se ha abierto a todos los vecinos durante los meses de abril y mayo.
Además, un pasaporte literario en cada comercio permite a los participantes sellar sus visitas a las rutas que conciencia sobre la inclusión y, con el documento completo, podrán participar en un sorteo para gastar 300 euros en el comercio local del municipio, convertido en un escaparate por la diversidad.
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