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Salud vigila nueve pueblos de Córdoba por el virus del Nilo

Un operario realiza labores de fumigación contra los mosquitos, en una imagen de archivo.

Europa Press

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La Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía ha fijado para la campaña de control de mosquitos portadores del virus del Nilo, que comienza este sábado 1 de junio y se extiende hasta el próximo mes de noviembre, un total de 127 municipios andaluces con hasta cinco niveles de riesgo --el pueblo de sevillano de Lebrija está en el nivel de riesgo 5, el más alto de todos--, así como dos comarcas de especial seguimiento en las provincias de Cádiz y Sevilla.

Este año, los primeros casos de Fiebre del Virus del Nilo se han detectado en el mes de abril --uno precisamente en Lebrija-- como consecuencia de las intensas lluvias registradas en esa época del año. La Consejería de Salud destacó entonces la “vigilancia intensa” que se mantiene en Andalucía sobre el Virus del Nilo, al tiempo que señalaba la importancia de que las administraciones implicadas trabajen “de forma conjunta”.

En la instrucción publicada por la Consejería para la “implementación de las actuaciones del programa de vigilancia y control integral de vectores de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) relativas a protección de la salud”, consultada por Europa Press, se establecen dos comarcas de especial seguimiento. La primera de ella la conforman los municipios gaditanos de Tarifa, Barbate, Vejer de la Frontera, Benalup-Casas Viejas y Medina Sidonia.

La segunda de ellas la forman los pueblos sevillanos de Coria del Río, La Puebla del Río, Palomares del Río, Almensilla y Bollullos de la Mitación. En estas dos comarcas --que se establecen o bien porque en ellas se ha detectado de manera continuada al menos tres años seguidos la circulación de virus del Nilo en mosquitos, caballos, aves y humanos; o bien por su situación ecoambiental y epidemiológica--, además de las medidas fijadas según el nivel de riesgo del municipio se podrá reclamar desde la administración sanitaria una “intensificación de las verificaciones” llevadas a cabo por los agentes de salud pública (ASP) y campañas de concienciación entre escolares y población adulta, así como contar con los centros sanitarios y farmacias para que recomienden el uso de repelentes y medidas de protección entre la población.

En el nivel de riesgo más alto, el cinco (detección y confirmación de al menos un caso en humanos en el municipio en la temporada actual, la de 2024), los servicios sanitarios pueden activar medidas en centros de transfusión sanguínea y de trasplantes y actuaciones epidemiológicas adecuadas a la situación según el protocolo de vigilancia epidemiológica vigente.

En el nivel de riesgo 4 (evidencia de circulación del virus del Nilo en el municipio en mosquitos, aves y caballos en la temporada actual o en los años 2022 y 2023 a menos de 1,5 kilómetros del núcleo de población o, al menos, un caso en humanos en la temporada 2022/2023), hay en Andalucía 23 pueblos, de los cuales nueve están en Sevilla; ocho en Cádiz; tres en Córdoba; dos en Huelva y uno en Jaén.

En el riesgo 4, si hay casos en humanos, los servicios sanitarios autonómicos refuerzan la información a los profesionales sanitarios, especialmente en el nivel de Atención Primaria, así como la vigilancia epidemiológica. Se controla la mortalidad de equinos y aves silvestres y se realizan controles en explotaciones equinas situadas en un radio inferior a 1,5 kilómetros de núcleos urbanis “cuando sea posible y así se determine”.

En el nivel 3 de riesgo, se encuentran en esta campaña 37 municipios andaluces, de los cuales 23 son de la provincia de Sevilla; siete de Cádiz; dos de Córdoba y dos de Málaga y tres de Huelva. En el nivel 2, se contabilizan 32 pueblos: 13 de Huelva; nueve de Sevilla; ocho de Cádiz y dos de Jaén. Y, por último, en el nivel 1, hay 34 municipios, de los cuales cinco son de Almería; tres de Cádiz; cuatro de Córdoba; ocho de Huelva; siete de Málaga y siete de Sevilla.

Esta clasificación obedece, explica la Junta, a la información “acumulada” respecto a la circulación del virus de la Fiebre del Nilo Occidental (FNO) en los diferentes territorios, a las condiciones ambientales y a la experiencia adquirida durante la ejecución del programa para los años 2021, 2022 y 2023 por las distintas administraciones implicadas. “El inicio de la temporada de las actuaciones relativas a la FNO para 2024 debe suponer una continuación de las buenas acciones realizadas anteriormente, actuaciones muy positivas para la vigilancia y el control de mosquitos transmisores de FNO en Andalucía, lo que supone a efectos prácticos un aumento de la protección de la salud de la ciudadanía”, señala la instrucción de la Consejería.

La Consejería de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía ha desarrollado un Plan Estratégico Andaluz para la Vigilancia y Control de Vectores Artrópodos con Incidencia en Salud (PEVA), que prevé, entre otras medidas, la elaboración de mapas espacio/temporales en los que “identificar cómo están las poblaciones de insectos y así ver y calcular de una manera muy precisa cuál va a ser su afectación a la población”.

Este plan persigue prevenir las enfermedades propagadas por mosquitos y otros vectores artrópodos con incidencia en la salud humana y aboga por un trabajo conjunto con diputaciones, ayuntamientos y entidades locales para hacer frente a la posible proliferación de estos animales. Enfermedades como el virus del Nilo, el dengue y la malaria “son y van a ser en las próximas décadas un reto”. La situación geográfica de Andalucía, paso del continente africano, la convierte en una zona más vulnerable al paso de estos vectores artrópodos. Por este motivo, el PEVA es “una herramienta fundamental” para mejorar la salud de la población andaluza mediante la vigilancia y control de vectores artrópodos con incidencia en la salud.

La Consejería de Salud y Consumo coordina a todas las administraciones implicadas y suma esfuerzos de otros organismos, con base en la “mejor evidencia científica” aportada por expertos. La información obtenida o procedente de diferentes fuentes servirá para tomar decisiones adecuadas de forma temprana e informar de las necesarias medidas, por ejemplo, a las administraciones locales, cuya participación es necesaria y fundamental, o elaborando un mapa de riesgo del territorio, entre otras acciones.

Durante 2023 se declararon en Andalucía, por ejemplo, casos importados, confirmados y probables de dengue (47) o malaria (101), o autóctonos como leishmaniasis (76) o Fiebre del Nilo Occidental (dos), que causaron en total tres muertes en la comunidad autónoma a pacientes, en la mayoría de los casos, con patologías previas, una por leishmaniasis (varón de 81 años), una por malaria (mujer de 68 años) y una por FNO (mujer de 84 años).

Los objetivos estratégicos del PEVA son implementar sistemas integrados de vigilancia, disponer de un sistema actualizado de caracterización espaciotemporal del riesgo de transmisión de enfermedades transmitidas por vectores artrópodos o identificar responsabilidades de todos los agentes implicados y establecer mecanismos de coordinación entre los mismos.

Otro de los objetivos estratégico es disponer de programas específicos para la vigilancia y control de enfermedades transmitidas por vectores artrópodos. Actualmente se dispone del Programa de Vigilancia y Control Integral de Vectores de la fiebre del Nilo occidental (FNO) en Andalucía, pero gracias al PEVA se abarcará otras muchas patología emergentes o reemergentes. El PEVA persigue también fomentar y facilitar la investigación sobre vectores artrópodos y las enfermedades que transmiten, así como formar e informar a los profesionales sanitarios y a la propia ciudadanía.

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