Otra campaña agrícola que ha mermado el temporal: la recogida de la naranja pierde más de un tercio de la producción prevista
Las lluvias tanto de marzo de 2025 como de febrero de 2026 ha causado estragos en las campañas agrícolas de la provincia de Córdoba. Ahora, la naranja está en plena recolección y los agricultores están viendo ahora los daños. Según ha confirmado María Ángeles Herrero, presidenta de la sectorial de cítricos de Asaja Córdoba, a Cordópolis, la previsión antes de dicha campaña era de un 30% menor que años anteriores y ahora se ha acrecentado con las intensas inundaciones que azotaron al territorio cordobés durante el pasado mes.
Como se ha mencionado anteriormente, la merma que está sufriendo esta campaña agrícola no es fruto de un solo evento, sino que de una concatenación de infortunios meteorológicos. El origen de la baja producción se remonta a las fuertes lluvias registradas en marzo del año pasado. Estas precipitaciones coincidieron con la época de floración de los cítricos, deteriorando la flor y provocando que el cuajado del fruto fuera muy inferior al de años anteriores.
Es por ello que la campaña partía inicialmente con una reducción estimada del 30% en la producción. Sin embargo, y a medida que avanza la recolección de las variedades más tardías, la realidad es que, en determinados tipos dicha merma ya alcanza el 40% o incluso el 50%. Esta tendencia se ha incrementado en las últimas semanas, después de que las inclemencias meteorológicas también acuciasen al campo cordobés en febrero.
El daño aumenta en 2026
El temporal de febrero y marzo ha aumentado las malas expectativas de muchos agricultores. Durante casi 40 días consecutivos de lluvia, la confluencia de los ríos Genil y Guadalquivir convirtió a Palma del Río en una zona intensa en cuanto a inundaciones se refiere. El desbordamiento de los cauces anegó numerosas huertas, provocando en algunos casos la pérdida del 100% de producción que aún quedaba por recoger. En estos momentos, la fase de recolección aún está por el 60%, principalmente e variedades tardías como las de Valencia.
Por tanto, el impacto económico para el agricultor es más que notable. A pesar de que los precios en el campo están siendo regulares con respecto a otros años, estos no compensan la falta de kilos. María Ángeles Mellado ha explicado que la rentabilidad se va a “hundir”, ya que los costes fijos -como la poda, los tratamientos fitosanitarios y las labores del día a día- siguen siendo los mismos independientemente si el árbol tiene mucha o poca fruta. “Si tienes que podar, tienes que podar; no aplicas menos dosis de tratamiento porque haya menos fruta”, explica la presidenta de la sectorial de cítricos de Asaja Córdoba.
Aunque ya no es solo la producción, sino que los daños que generan las inclemencias meteorológicas más allá del aumento de los cauces del río y las lluvias. El exceso de humedad y el tiempo que los árboles han pasado anegados por el barrio han provocado la aparición de enfermedades como la fitóftora o la antracnosis. Este hecho ya no supone una amenaza para esta producción, sino que ya también para más largo plazo porque los árboles están enfermando y algunos tendrán que ser sustituidos con el tiempo.
Por último, esta concatenación de problemas también debería reflejarse en el bolsillo del ciudadano, aunque desde Asaja han advertido que no se suele producir pese al incremento de los costes y la falta de producción. De hecho, los productores se consideran un “eslabón perdido” de la cadena. “Como siempre ha pasado”, ha explicado, ya que el consumidor final no suelen padecer una crisis de producción que se extiende a la naranja.
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