¡Porropom! Córdoba suma otra declaración Unesco: el tambor de Baena

Los tambores son una característica de la Semana Santa de Baena.

Los tambores han empezado a sonar en la mañana de este jueves en Baena con otro sonido, el de ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La Unesco ha decidido que la iniciativa Tamborradas, rituales del toque del tambor y el bombo sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en su reunión en Mauricio.

Baena comparte esta declaración con otras 17 localidades del resto de España donde este tipo de tradiciones musicales también concurren. En concreto, son las tamboradas de Baena, Mula, Moratalla, Andorra, Alcañiz, Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Calanda, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Urrea de Gaén, Alcora, Alzira, Hellín, Tobarra y Agramón las que han logrado este reconocimiento, que ya tiene el flamenco, la cocina mediterránea o los patios de Córdoba.

Córdoba suma, por tanto, una nueva declaración, vital para el turismo. A la Mezquita Catedral, ampliada al casco histórico, se suma Medina Azahara, y los destacados flamenco, cocina mediterránea y patios de Córdoba. Pocas provincias en el mundo pueden ofrecer un plantel similar.

Así, explica que la inscripción de las tamboradas en la lista reúne lugares que ocupan una gran parte de la geografía española de norte a sur y que comparten un idioma común, a través de la organización de rituales grupales de tambores y bombos. Las distintas comunidades y grupos se asocian en el Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y el Bombo de España.

Se dan tanto de día como de noche, en numerosos espacios públicos de pueblos y ciudades y contribuyen a crear un ambiente “sonoro, fascinante y cargado de emoción, que suscita en las comunidades sentimientos de identidad y comunión colectivas”.

Asimismo, precisa que la fabricación de los instrumentos, así como de las indumentarias con que se engalanan los participantes, propician el desarrollo de una rica artesanía local en la que desempeñan un papel importante las familias en general, y más concretamente las mujeres.

Además, la celebración de comidas en común en los espacios públicos “consolida los lazos de convivencia entre los miembros de las comunidades que preparan, a lo largo de todo el año, estas festividades rituales”.

Los miembros más experimentados de los grupos de tamboreros se encargan de transmitir las prácticas y conocimientos correspondientes a los más jóvenes, comunicándoles un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo.

Por último, la Unesco subraya que su transmisión intergeneracional también se efectúa mediante la organización de tamboradas nacionales e infantiles, de concursos diversos y de talleres de aprendizaje del repique o de confección.

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