Patricia Gaspie, la cordobesa operada en EEUU de un tumor cerebral gracias a la solidaridad

Patricia Gaspie, en el hospital.

Patricia Merino es una cordobesa de 32 años que hace nueve decidió viajar hasta EEUU. Su planteamiento era pasar allí una temporada para aprender inglés, pero casi una década después, la joven ha establecido su residencia en Carolina del Sur. Conoció a su pareja y decidieron casarse, adoptando la joven el apellido de su marido, Gaspie. Además de afrontar la pandemia del coronavirus en un país donde los muertos superan ya las 160.000 personas, Patricia ha tenido que enfrentarse a un durísimo reto: afrontar el diagnóstico de un tumor cerebral y conseguir la financiación necesaria para ser intervenida.

Desde su llegada a EEUU, la montillana se planteó en varias ocasiones tener un seguro médico dado que es la única forma de recibir atención sanitaria. Sin embargo, la contratación de este servicio requiere de un pago previo, dinero que a Patricia -que trabaja como camarera- le hacía falta en su día a día. Esto provocó postergar la idea de poseer dicho seguro, cuenta a CORDÓPOLIS José Merino, el hermano de la joven.

Su vida comenzó a cambiar hace seis meses, cuando comenzó a sufrir dolores en los hombres y en el cuello y una profunda tensión. Patricia achacaba su malestar a las horas de trabajo, pero poco a poco fue perdiendo las fuerzas en las manos. Ante la falta de seguro médico, tuvo que solicitar la atención de un médico de cabecera, “consulta que suele rondar entre los 100 y los 200 dólares”. El profesional sanitario no vio nada raro más allá de un pinzamiento en un nervio, recetándole sesiones de fisioterapia. Sin embargo, los dolores no cesaron y una posterior resonancia hace apenas mes y medio constató la existencia de “una masa extraña en el tronco encefálico”.

“Te dicen que los resultados tardarían un día pero dos horas después de hacer la resonancia me llamaron del hospital. Yo sabía que el resultado no era bueno y que algo pasaba”, cuenta la montillana desde su vivienda. “Es un palo porque no entendía lo que me estaba diciendo la doctora. Cuando escuchas que tienes un tumor, te paralizas y lloras”, describe. Tras recuperarse de esta primera impresión, Patricia afrontó la situación “como era y ya está”. “Había que quitarlo y punto”.

En una segunda resonancia, Patricia conoció cuál era el tamaño del tumor y que llegaba hasta la espina dorsal, aunque no tocaba el cerebro. A pesar de no ser cancerígeno, el tumor ya le estaba ocasionando graves problemas, por lo que la opinión de los médicos fue clara: operar ya, limpiar y permanecer atentos a la evolución. En aquel momento, familiares de la joven -conocedores de su situación económica- pusieron en marcha una recogida de fondos a través de una campaña en GoFundme que ha alcanzado los 44.183 dólares.

Patricia fue intervenida el 22 de julio y, aunque todavía tiene molestias, la operación fue todo un éxito. Para acceder al tumor, los médicos tuvieron que quitarle un pequeño hueso en la espina dorsal y el único temor era que su movilidad no fuera la misma. Dos horas después de la operación, la joven dio muestras de que sus piernas y brazos funcionaban todo lo bien que podían estar tras una intervención de este calibre. A día de hoy, se apoya de un andador para caminar por su casa y la próxima semana comenzará con la rehabilitación.

La historia de Patricia ha llegado, también, a los vecinos de su localidad natal, quienes se han volcado día a día para conocer su estado de salud, asegura el hermano de la joven, que agradece el apoyo recibido. Dado que la pandemia del coronavirus ha dificultado los viajes a EEUU, la familia aún no la ha visitado y está en permanente contacto con la cordobesa que, tras esta experiencia, contratará un seguro privado cuando las oficinas retomen la actividad en noviembre. “Me queda un tiempo de revisiones y mejor prevenir que curar”, sentencia la joven, que se encuentra optimista tras superar este desafío.

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