Menús de cariño y dedicación para pasar la Navidad en el hospital

Cocinas del Hospital Provincial | ÁLEX GALLEGOS

Cuando llegan las fechas más señaladas de las fiestas de Navidad, las cocinas que surten los menús diarios de los hospitales públicos de Córdoba tienen marcado con rotulador rojo los días 24, 25, y 31 de diciembre y 1 y 6 de enero. En esos días, el menú servido a los pacientes que permanecen ingresados, se sirve con un primer plato de cariño, un segundo de dedicación y un postre de buen humor. Son días especiales y los profesionales del servicio de cocina tratan de poner un suplemento festivo en la comida que los pacientes toman en el hospital.

Alrededor de medio centenar de personas trabajan en cada turno en estos días en la preparación y reparto de los menús especiales que salen de las cocinas ubicadas en la planta sótano del Hospital Provincial. Desde allí, llegan a los pacientes ingresados en el Hospital General, el Provincial, el Materno Infantil y Los Morales. En las fiestas navideñas, el número de pacientes que se quedan ingresados oscila entre los 650 y 700, intentando que, el que pueda, se vaya a casa los días más señalados, aunque tenga que volver al hospital después.

En esos días, en las cocinas del hospital se respira "mucho cariño, un especial cuidado en la presentación, una atención especial porque quienes se quedan ingresados son personas que están muy malitas", explica a CORDÓPOLIS la responsable del servicio de cocina, Teresa Justo. En los fogones se preparan estos días menús especiales para la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, la cena de Nochevieja, la comida de Año Nuevo y el día de Reyes.

Ibéricos, marisco, pavo, solomillo, pescados, postres especiales y los dulces típicos de la Navidad se conjugan en los menús especiales para estas fechas, sin olvidar las uvas de la suerte para entrar con buen pie en el nuevo año o el roscón para el día de Reyes. Y todo ello manteniendo los 44 tipos de dieta que ofrece la cocina del hospital a diario, según la enfermedad del paciente. "La mayoría de los ingresados toman el menú especial en estos días, si no en su versión completa, con alguna adaptación", señala Justo.

Suelen repetir recetas que ya contaron con el buen apetito de los pacientes en años pasados. Es la suerte que tienen en el hospital con respecto a una casa particular: allí los comensales son distintos cada año y nadie se quejará de repetir el menú del año anterior.

Así, con la ocupación de los hospitales al mínimo posible, los profesionales ponen especial dedicación a la hora de cocinar y de ofrecer los menús en las fechas señaladas. "Es un trabajo extra hacer los menús especiales, pero se hace con gusto", para que a las personas que están ingresadas no les falte en la bandeja del menú la celebración que todo el mundo hace en estas fechas.

Además, "siempre se intentan cubrir las necesidades y el gusto de los pacientes". Y, en el caso de los enfermos de larga estancia - pacientes oncológicos, afectados por trasplantes y niños-, se les ofrece una pequeña carta diaria para que sean ellos los que elijan lo que les apetece comer, a diario, y en especial en estas fechas de Navidad.

Con la confianza de que estos menús especiales ayuden a sobrellevar la Navidad en el hospital, media docena de cocineros, una treintena de pinches, tres dietistas, un jefe de cocina, gobernantas y el personal de reparto, ponen una pizca de más de cariño y un extra de dedicación en las recetas que preparan para estos días festivos y para brindar por una Feliz Navidad.

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