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El Movimiento Ciudadano pide renaturalizar más zonas en la ciudad y dotar el Plan de Arbolado de más medios

Jardines de Orive

Redacción Cordópolis

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El Consejo del Movimiento Ciudadano (CMC) ha comunicado ya al Ayuntamiento su dictamen sobre el Plan de Arbolado, una iniciativa que elogia porque “ayudará a ordenar y potenciar el arbolado en la ciudad”, pero al que hace numerosas sugerencias, tanto en su encaje normativo y en su desarrollo como en la gestión o en la petición de que los colectivos ciudadanos participen en su implantación en los barrios.

Particularmente,la contestación del CMC al Ayuntamiento habla de la necesidad de combinar el plan para que sea compatible con la limpieza y accesibilidad en las aceras, sin restar iluminación al alumbrado público ni seguridad a las viviendas; además de reclamar más zonas a renaturalizar tanto en los barrios de expansión del siglo XX como los del actual PGOU, con “déficit de masa arbóreas”, y prestando una especial atención al Casco Histórico, “combatiendo la isla de calor en la que ahora se convierte”.

Más árboles pero sin ‘interferir’

Así, el dictamen del CMC propone incluir “un apartado más claro y extenso sobre la necesidad de evitar interferencias” entre el desarrollo del plan “con las viviendas, el acerado y las personas”, con orientaciones claras sobre la “compatibilidad del arbolado con el alumbrado público, la seguridad de las viviendas, la accesibilidad de la vía pública, la limpieza, la salud (caso de los alérgicos) y el evitar las plagas”.

Para ello “debe existir un mecanismo claro y participativo de cómo actuar en los procesos de ‘interferencia’ del arbolado u otros elementos vegetales”, o por lo menos “proceder a consulta por la junta municipal de distrito o el consejo de distrito afectado”.

Más zonas a renaturalizar

Sin embargo, la filosofía de incluir este apartado sobre interferencias no es restringir el Plan de Arbolado. Todo lo contrario. Se trata de evitar que “el árbol pueda convertirse en un problema” y “parecer el causante” de complicaciones para la ciudadanía. Este espíritu de apoyo al Plan del Arbolado queda patente en el dictamen, que no solo pide su desarrollo con una “previsión ejecutiva de presupuestos, medios técnicos y personales” para que no se quede en papel mojado, sino que además considera que hay que ampliar el proyecto delimitando “zonas singulares” en todos los distritos y en especial en las barriadas periféricas y las urbanizaciones derivadas de las parcelaciones, además de detallar intervenciones por zonas e incluir “más propuestas de zonas a renaturalizar, tanto en barriadas que cumplan más de 50 años” como en las derivadas del “PGOU actual, que tiene déficit de masa arbórea y calles y avenidas sin sombras ni zonas verdes”.

Un capítulo muy especial es el Casco Histórico, por su “valor patrimonial y monumental”, algo que sin embargo “no puede ser óbice para transformar la zona en barrios verdes”, combatiendo la isla de calor que se crea en este distrito, dice el punto 10 del dictamen.

Participación, normativa y gestión

En todo ello el CMC destaca el papel que debe tener la participación ciudadana, para lo que también propone “una amplia campaña de difusión y sensibilización a agentes sociales y ciudadanos”, además de “a la población en general” y, muy importante, “en centros educativos”.

Otro punto en relación a la participación ciudadana es el que plantea regular y difundir los sistemas de podas y talas de árboles empleados, “aprobando una nueva ordenanza de infraestructura verde que sustituya a la de zonas verdes de 1997 y acordar un nuevo instrumento de gestión participativa más eficaz y público que la actual comisión del árbol”. Se trataría de que “todo proceso de tala y podas se explique detenidamente en las juntas municipales de distrito o consejos de distrito”, dando cuenta a posteriori también en los casos en los que se haya tenido que actuar de urgencia.

Entrando en ese capítulo normativo, el CMC responde a la consulta del Ayuntamiento destacando que el Plan de Arbolado debe integrarse también con el de Accesibilidad, el Plan Director de Bicicletas, el nuevo PGOM, los planes contra los incendios forestales, etcétera; ya que “los planes municipales no pueden ser elementos aislados, o hasta enfrentados, sino ayudar a configurar una ciudad habitable”.

Ese es justo el espíritu del punto 12, en donde se plantea que los grandes parques (Cruz Conde, Levante, Asomadilla, etcétera) cuenten con una gestión integrada para un mantenimiento “permanente, homogéneo y coherente donde la arboleda sea el elemento nuclear”, y sin que los servicios municipales trabajen por su cuenta sin coordinación entre ellos mismos y la ciudadanía.

Otros aspectos técnicos

Respecto al desarrollo del plan, y “más allá de batallar por un número de árboles”, el CMC cree más relevante hablar “de masa arbórea y extensión de la misma”, además de “incluir siempre la vegetación que acompaña a la arboleda” (arbustos, césped, etcétera) planificando también su mantenimiento y “evitando que se convierta en un foco de suciedad o de peligro de incendio”.

En ese sentido considera que el Plan de Arbolado debería tratar con más detalle las amplias zonas del municipio (el río, la vega, la sierra y la campiña) y que, con carácter general, el Ayuntamiento use prioritariamente los árboles para dotar de sombra a la ciudad por delante de otros mecanismos, como pueda ser la instalación de toldos, “que deben ser siempre con carácter provisional o complementario”, pero nunca sustituyendo la presencia del árbol, concluye el dictamen.

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