Las dudas que deja en el aire el cierre de tres cines de verano de Córdoba
Las declaraciones cruzadas entre el presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, y el propietario de los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia, Antonio Amil, de los últimos días han logrado aclarar algunas preguntas, aunque también han dejado sin contestar dudas importantes que afectan, tanto al futuro de esos tres espacios, como al de la propia actividad de exhibición de cine durante la temporada estival.
Tras la rueda de prensa del pasado miércoles en la que Amil anunció que no habría cine en esos tres espacios y que, dado que Urbanismo no les concede licencia, deben ser considerados como “solares”, este periódico ha hablado con Miguel Ángel Torrico y, de nuevo con el empresario, para tratar de entender mejor la situación administrativa en la que están estos tres recintos.
Sin embargo, lejos de zanjar la polémica, las explicaciones de ambas partes dejan abiertas nuevas incógnitas sobre su futuro, más allá del cierre de este verano.
1. ¿Qué autorización necesitan realmente estos cines para funcionar?
El miércoles, Antonio Amil quiso poner el debate en la supuesta ausencia de licencia de apertura, ya que aseguró que Urbanismo se la niega porque incumple la normativa de ruidos que aprobó la Junta de Andalucía en 2025. Sin embargo, desde el Ayuntamiento sostienen que ese no es realmente el problema y que existe una confusión entre licencia de apertura y licencia de actividad. Según explica el presidente de Urbanismo, al tratarse históricamente de una actividad estacional, nunca fue necesaria una licencia específica de apertura, aunque la nueva normativa acústica obliga ahora a acreditar el cumplimiento de determinados requisitos cuando existen denuncias vecinales.
Amil discrepa completamente. Afirma que solicitó la licencia en junio de 2024, antes de la entrada en vigor del nuevo decreto andaluz sobre contaminación acústica (que es de febrero de 2025) y nunca la obtuvo. Y sostiene que Urbanismo no ha encontrado una solución para regular definitivamente estos espacios, a los que solo permite saltarse la normativa de ruido excepcionalmente durante un máximo de 24 jornadas al año.
2. ¿Por qué el Coliseo puede abrir y los otros tres no?
La explicación oficial del Ayuntamiento apunta a las denuncias vecinales. Según Torrico, en el Coliseo no constan denuncias por ruido, mientras que en Delicias y, sobre todo en Fuenseca, sí existen. En este sentido, el gestor del cine Coliseo confirma que tiene la licencia porque el año pasado realizó las adaptaciones técnicas necesarias para cumplir la normativa acústica (en este caso serían cuestiones como estudios acústicos, ajustar el volumen o modificar la orientación de los altavoces, entre otros).
Amil no comparte ese diagnóstico y considera que el problema no puede resolverse caso por caso, sino mediante una regulación específica para los cines históricos de verano.
3. ¿Qué papel han tenido realmente las denuncias vecinales?
Las declaraciones de Torrico introducen un elemento que hasta ahora apenas había aparecido en este debate, aunque tampoco ha sorprendido a quien ha seguido el periplo de Amil como gestor de los cines de verano y su peculiar relación con la vecindad. Según Urbanismo, la existencia de denuncias ciudadanas es el factor que impide que solicite incluso adaptar los cines a la nueva normativa acústica.
Sin embargo, el Ayuntamiento no ha precisado cuántas denuncias existen, cuándo se presentaron ni si afectan por igual a los dos recintos. Tampoco se conoce si esas denuncias se refieren exclusivamente a las proyecciones cinematográficas o a otras actividades desarrolladas durante el resto del año. De hecho, Antonio Amil asegura que las denuncias que ha recibido son por eventos realizados por el Ayuntamiento de Córdoba en sus cines (este sábado, por ejemplo, el Fuenseca acoge un concierto de la Noche Blanca), aunque no ha aportado prueba documental de ello.
En cualquier caso, Torrico sostiene que el Ayuntamiento está aplicando un criterio según el cual las actividades preexistentes continúan funcionando mientras no existan denuncias vecinales por ruido. Sin embargo, el Decreto 50/2025 de la Junta de Andalucía no recoge expresamente esa exención, sino que regula los límites acústicos y el procedimiento de inspección cuando se presentan denuncias. “¿Qué qué hemos hecho en Córdoba? Aplicar el mismo criterio que, por ejemplo, están aplicando en Málaga y Sevilla”, ha asegurado Torrico. Este periódico, por el momento, no ha dado con esa fórmula escrita en alguna ordenanza municipal o andaluza.
4. ¿Por qué el Ayuntamiento quiso comprarlos si reconoce que no quería mantener los cines?
Esta es probablemente la principal novedad política de estos días, en tanto que es un reconocimiento de que, más allá del embrollo urbanístico y administrativo, también hay falta de voluntad política. Torrico primero, y después el alcalde, han reconocido expresamente que el Ayuntamiento no ejerció el derecho de tanteo porque la compraventa obligaba a mantener la actividad de cine de verano y ese no era el objetivo municipal. Según explican, si finalmente pudieran adquirir los tres espacios, su uso principal será deportivo, social y vecinal, además de servir como isla climática para los barrios. Las proyecciones cinematográficas quedarían relegadas a un uso “residual”.
La afirmación modifica el debate mantenido durante las últimas semanas (o años, ya que hay plataformas ciudadanas que llevan intentando que los cines sean públicos desde 2024), ya que confirma que el Ayuntamiento nunca pretendió conservar estos espacios fundamentalmente como cines de verano, y que entiende que no es un servicio que se deba prestar desde el ayuntamiento.
5. ¿Cómo encajan las futuras subvenciones con esa posición?
Otra cuestión sigue sin respuesta. Todavía no se conocen las bases de la convocatoria de subvenciones específicas de 100.000 euros anunciadas por el Ayuntamiento hace ya nueve meses, por lo que sigue sin saberse cómo se compatibilizará esa política con la posición defendida ahora por el propio Gobierno municipal, que reconoce que dos de los tres cines de verano a los que iban dirigidas ni siquiera tienen licencia de apertura.
Amil, por su parte, sostiene que existen numerosas formas de apoyar la continuidad de los cines sin convertirlos en un servicio municipal: ayudas a la distribución de películas, descuentos para colectivos, campañas institucionales de publicidad o respaldo a proyectos culturales como el Museo del Cine.
6. ¿Qué futuro tienen realmente estos tres espacios?
La última incógnita continúa siendo la más importante. El proyecto de aparcamientos subterráneos ya fue rechazado por Urbanismo. El Ayuntamiento reconoce ahora que, de comprarlos, no los destinaría principalmente a cine de verano. Y los propietarios reclaman una regulación específica que permita compatibilizar las proyecciones con otros usos culturales durante el resto del año.
Entre tanto, Delicias, Fuenseca y Olimpia afrontan un verano sin cine y un más que posible largo invierno de abandono y dejadez. Todo ello, además, cargando con una frase lapidaria pronunciada directamente por su propietario y que pone en duda su futuro: “Esos espacios no son cines, son tres solares”.
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