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Dos décadas de trabajo después, Córdoba sigue sin proteger más de 300 edificios de interés construidos en el siglo XX

Gerencia Municipal de Urbanismo

Alfonso Alba

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El próximo 24 de marzo, el Consejo Rector de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) abordará dos informes técnicos que certifican un nuevo retraso en la protección del patrimonio arquitectónico de Córdoba. Tras más de 24 años de intentos, la ciudad se ve obligada a reiniciar gran parte del proceso administrativo para dotarse de un Catálogo de Bienes Protegidos debido a la necesidad de adaptar toda la documentación a la actual legislación autonómica.

La necesidad de este catálogo no es nueva. El propio Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2001 ya instaba en su artículo 8.1.2 a la redacción de un documento que protegiera los edificios históricos y elementos singulares fuera del Conjunto Histórico. Este mandato llevó a la contratación de los trabajos en el año 2000, pero el expediente ha sufrido “muchos avatares” a lo largo de más de dos décadas, según admite la Gerencia en sus informes.

En los últimos estudios, se cifró en 330 los edificios construidos en el siglo XX que eran de interés para su protección urbanística: Edificios como el Campus de Rabanales, el Puente Romano, el Arcángel San Rafael, San Cayetano, Puerta Nueva, la Facultad de Derecho, el edificio de Agrónomos, algunos panteones de los cementerios municipales y obras de grandes arquitectos como Rafael de la Hoz, Juan Cuenca, Arturo Ramírez o Amadeo Rodríguez, entre otros.

Durante estos años de trámite, la ciudad ha perdido algunos de sus edificios singulares. Pasó hace años con el Pabellón de la Juventud en el Sector Sur. También con algunos chalets de interés construidos en El Brillante. Fueron derruidos. El pabellón es hoy un solar. Algunos chalets se han convertido en edificios nuevos que acogen mutinacionales de las hamburguesas.

A pesar de que recientemente se intentó reactivar el proceso ante la “preocupación por la desaparición irreversible de elementos de valor patrimonial”, los informes técnicos que se presentan ahora revelan que el camino emprendido ha chocado con la nueva realidad normativa.

El choque con la Ley LISTA

La parálisis actual tiene su origen en un conflicto de competencias legales. Urbanismo decidió retomar un documento de 2014 que fue aprobado inicialmente por la Junta de Gobierno Local en julio de 2024. Sin embargo, la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía emitió un informe concluyente: el Catálogo contenía determinaciones que excedían las facultades de un instrumento complementario según la nueva Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (LISTA).

Según la Junta, el documento pretendía incluir nuevos bienes y modificar la regulación general (como los niveles de protección), tareas que la ley reserva ahora a instrumentos de ordenación general o de desarrollo, y no a un catálogo complementario.

Ante este escenario, la Junta de Gobierno Local acordó recientemente desistir de la tramitación que estaba en curso. Esta decisión implica también dejar sin efecto la suspensión de licencias y autorizaciones que pesaba sobre el ámbito del Catálogo desde julio de 2024, lo que deja a los edificios de interés en una situación de mayor vulnerabilidad administrativa mientras se tramita el nuevo plan.

Para llevar a cabo esta adaptación a la LISTA y su reglamento, la Gerencia de Urbanismo reconoce que los documentos actuales no sirven tal y como están. Por ello, el informe propone iniciar a la mayor brevedad posible el procedimiento para la contratación de los trabajos necesarios que permitan adaptar el catálogo obrante en la Gerencia a la nueva legalidad.

Este nuevo paso administrativo busca “flexibilizar el régimen jurídico” del patrimonio y evitar que cualquier pequeño ajuste en una ficha individual obligue en el futuro a tramitar una compleja innovación del Plan General. Sin embargo, el resultado inmediato es que, 24 años después de que se proyectara, Córdoba sigue sin tener aprobada definitivamente la norma que debe velar por la arquitectura cordobesa del siglo XX.

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