El joven Antonio Luque, con parálisis cerebral, inicia su tercer Camino de Santiago

Antonio Luque, en su camino a El Rocío | ÁLEX GALLEGOS

La vida de Antonio Luque está llena de grandes experiencias que nos enseñan que no tenemos por qué estar al cien por cien de nuestras capacidades para poder llevarlas a cabo. Este joven cordobés tiene 21 años y desde una edad muy temprana realizó su primer Camino de Santiago. Fue en 2004, a través del Camino Portugués, el mismo que inicia este mismo miércoles junto a sus padres, Javier Luque y Carmen Aumente, y un gran grupo de amigos que conoció a través de la asociación Discamino, con sede en Vigo.

El viaje que emprenden comenzó el pasado lunes, cuando la familia salió de Córdoba hacia Vigo, desde donde salen hoy. Para Antonio, esta experiencia supone todo una estimulación multisensorial, una alternativa de ocio y la posibilidad de seguir haciendo gala de la importancia que en nuestra sociedad debe tener el colectivo con discapacidad. Por ello, sus padres no han cesado de regalarle momentos y experiencias, como cuando realizaron el Camino desde Sevilla por la Ruta de la Plata o cuando participaron en la Vuelta Ciclista a España, en la Vuelta Ciclista a Andalucía, en la Media Maratón o en el Camino al Rocío desde Córdoba.

Aunque con este Camino vuelven a sus orígenes, Javier ha tenido que incorporar algunas modificaciones con respecto a aquella primera experiencia. En primer lugar, Antonio viajará en la silla monorrueda joelette que consiguió en 2018, gracias a la solidaridad de decenas de personas, para su viaje a El Rocío. En segundo lugar, Carmen, Javier y Antonio estarán mucho más acompañados que en 2004, cuando él y su hijo realizaron el Camino junto a una de sus hijas, mientras que otra de sus progenitoras y su mujer iban en coche de apoyo. En esta ocasión, los tres viajarán junto a Javier Pitillas, impulsor de Discamino, y Gerardo, un joven sordociego de Vigo “que es la esencia del Camino”, describe Javier, que espera que otras familias de la asociación se sumen a la actividad.

Por otro lado, este Camino será diferente ya que la salida será desde Vigo y no desde Tui, tal y como hicieron en 2004. Asimismo, el alojamiento no lo harán en albergues dado el colectivo de riesgo al que pertenecen Antonio y el resto de jóvenes con discapacidad que participan. En el caso del cordobés, sus padres han decidido alojarse en hostales donde haya habitaciones independientes y donde se garantice la máxima higiene y seguridad.

Este Camino, que será el sexto de la asociación, pasará por Redondela, Pontevedra, Caldas y Padrón, hasta llegar a Santiago de Compostela el próximo domingo. Para evitar las altas temperaturas y no fatigar tanto a adultos como a jóvenes, el peregrinaje lo realizarán únicamente por las mañanas, dedicando las tardes al descanso y al turismo. Entre su equipaje, Antonio tiene guardado un regalo, cortesía del alcalde de Córdoba -José María Bellido- y de la concejala de Asuntos Sociales del Ayuntamiento -Eva Timoteo-: una bandera de la ciudad entregada por ellos mismos. “Ya que hacemos el Camino para visibilizar al colectivo de discapacidad, qué mejor manera que haciendo patria de nuestra tierra”, afirma Javier, a quien ni la pandemia le ha privado de regalar a su hijo una nueva experiencia.

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